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La pesca del salmón puede dejar residuos de plomo en ríos cantábricos

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: lunes 20 octubre de 2003
La campaña que lleva a cabo Océano Alfa para la recogida manual de estos residuos contaminantes calcula que los fondos del río Sella está tapizados con 500 toneladas de este tóxico. Según los expertos, la técnica de la pesca del salmón consiste en el uso de un plomo de 50 g enganchado al aparejo, que implica la pérdida obligada de plomos siempre que se produce la picada de un salmón o que se engancha el sedal en alguna roca.

Esto ha permitido que el fondo de muchos ríos cantábricos se haya convertido en importantes almacenes de este material. El descubrimiento tiene sólo tres años de antigüedad, cuando la productora Animal's House realizaba una filmación sobre el salmón atlántico en el río Sella y descubrió que los guijarros que cubrían el suelo del río no eran más que plomos camuflados.

Desde entonces, se lleva a cabo el proyecto "Ríos sin plomo", que tiene como objetivo la recogida manual de estos materiales. "La eliminación de los plomos sólo puede hacerse de manera manual", asegura José Ángel Sanz, director del proyecto". "Utilizar otra técnica de extracción supondría un considerable impacto sobre el río", corrobora Sanz.

Según el experto, la removida de plomos que se encuentran a más profundidad impactaría en el perifiton, una compleja comunidad macrobiótica que sirve de alimento a numerosas especies. Actualmente, unos 600 buceadores realizan labores de recogida de manera voluntaria y desinteresada. A pesar de las dificultades de esta actividad, un buzo puede llegar a recoger en unos veinte minutos cerca de 25 kilos de plomo. Los expertos calculan que cada pescador puede llegar a perder 1,5 kilos de plomo en cada jornada de pesca.

Como alternativa, los ecologistas aconsejan utilizar otros materiales, como pesos de cinc, acero, cemento o tungsteno, entre otros, tal y como ya hacen países como Noruega, Canadá, Inglaterra o EEUU. Los expertos consideran que estas prácticas ayudarían a reducir el problema de contaminación, a pesar de que "el impacto negativo de los plomos no ha sido todavía investigado", según Ramón Guitart, director del laboratorio de toxicología de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), aunque podrían tener "un efecto contaminante de suelos y aguas y podrían incorporarse a la cadena trófica a través de su absorción por vegetales, hongos o animales".

Según datos de la Confederación Hidrográfica del Norte (CHN), los niveles de plomo en el Sella no superan los permitidos para estos ríos; 0,02 miligramos de plomo por litro de agua, frente al 0,05 permitido. Para Sanz es imprescindible realizar un estudio del sustrato, "donde están los invertebrados y donde se acumula el plomo derivado del proceso metálico".

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