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Regulada la coexistencia de los cultivos modificados genéticamente

La nueva normativa incluye las obligaciones que deben cumplir los agricultores que opten por el cultivo de OMG.

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  • Fecha de publicación: miércoles 20 julio de 2005
La nueva normativa incluye los requisitos que deberán cumplir los agricultores, como la obligación de comunicar por escrito al órgano competente de la comunidad autónoma correspondiente, y con un mes de antelación a la siembra, su voluntad de cultivar variedades modificadas modificadas genéticamente, informando además a los agricultores colindantes y a los que se encuentren dentro de la zona de aislamiento.

Además, el agricultor deberá conservar durante cinco años las etiquetas que figuran en los envases de semillas o materiales de reproducción en los que se indica que están modificados, informando por escrito a la persona a la que venda el producto de su cosecha sobre la especie y denominación de la variedad, así como sobre la modificación genética. También se incluyen las medidas a aplicar en el proceso de producción, como la preparación de la siembra, cuidado de las parcelas durante y después de la cosecha y el transporte y almacenamiento.

Plan Nacional

Los nuevos requisitos incluyen el control y evaluación de las normas de coexistencia El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), en colaboración con el de Medio Ambiente, elaborará anualmente un Plan Nacional de Supervisión que incluirá todos los controles y análisis que se consideren convenientes para la vigilancia y evaluación de las normas de coexistencia, tanto en el cultivo como en la comercialización de los productos, realizándose un seguimiento de la presencia de OMG en los cultivos de parcelas próximas a las sembradas con variedades modificadas.

Además, la autoridad competente de las comunidades autónomas deberá inspeccionar las parcelas sembradas con cultivos modificados genéticamente, en el porcentaje que marque el Plan, al menos una vez durante el cultivo, para vigilar el respeto a las distancias de aislamiento, el uso de semillas y las buenas prácticas agrarias, y en el momento de la recolección para comprobar el uso adecuado de las cosechadoras y la separación física de las partidas para diversos destinos.

El Plan Nacional de Supervisión incluirá también controles y análisis para la vigilancia y evaluación de las normas de coexistencia, tanto en el cultivo como en la comercialización de los productos, y un seguimiento de la presencia de organismos modificados genéticamente en los cultivos de parcelas próximas, así como en zonas colindantes no cultivadas.

Normas para el maíz

En la nueva normativa se establecen normas específicas de coexistencia aplicables al cultivo del maíz que comprenden requisitos sobre distancias de aislamiento, que será al menos de 50 metros entre cultivos de maíz con distinto sistema de producción, con objeto de asegurar que la presencia accidental de cultivos modificados genéticamente, en otros cultivos se mantenga por debajo de los umbrales establecidos en la legislación comunitaria.

También se establecen zonas tampón que consistirán en sembrar al menos cuatro surcos de maíz convencional, siguiendo el perímetro de la parcela cultivada con maíz genéticamente modificado, que se cosechará y mezclará con el maíz modificado genéticamente y se etiquetará como tal.

En el caso de agricultores que tengan cultivos modificados genéticamente con resistencia al «taladro», deberán establecer una zona refugio para evitar la aparición de insectos resistentes, consistente en una superficie sembrada con maíz convencional, que será etiquetado como genéticamente modificado, de al menos un 20% del total del maíz sembrado en la parcela.

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