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Sanidad adopta medidas de control sobre los alimentos procedentes de Japón

Las importaciones procedentes de este país se someterán a un control físico, con análisis de los niveles de radiactividad

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 6 abril de 2011

Se tomarán muestras para determinar el nivel de radiactividad al 50% de las partidas de los productos procedentes u originarios de Japón

El 25 de marzo la Comisión Europea publicó el Reglamento de ejecución para armonizar los controles en toda la UE e imponer a Japón el análisis previo de los alimentos o piensos que quiera enviar a la UE procedentes de la zona que rodea a la central nuclear de Fukushima. Japón está obligado a controlar el 100% de los productos de la zona que destina a la exportación. A la llegada a puertos de la UE, la Comisión ha establecido un control aleatorio de un 10% de las partidas para comprobar la veracidad de los análisis realizados por las autoridades japonesas y ha recomendado realizar al menos un 20% de análisis para los productos que procedan de fuera de la zona de control reforzado.

En España se ha adoptado la decisión de multiplicar por cinco estos controles a los productos importados. Las partidas que hubieran salido de Japón hasta el 14 de marzo de 2011 (fecha del seísmo) se someterán a los controles habituales previstos para la importación o introducción en UE. Las partidas que hayan salido a partir del 15 de marzo del país asiático se someterán a un control físico, con análisis de los niveles de radiactividad. Este control afectará a las partidas de alimentos que lleguen a las fronteras españolas, incluidos los pescados procedentes de pesca capturada en la Zona FAO 61, que rodea Japón.

Control físico

Japón reforzará los controles sanitarios sobre los productos marinos

Los controles que llevará a cabo España se realizarán en los Puestos de Inspección Fronterizos (PIF) para los productos de origen animal, y en los Puntos Designados de Entrada (PED) para los productos de origen no animal (verduras, frutos secos, frutas, hortalizas, especias, salsas, etc.). Las inspecciones serán realizadas por el personal de Sanidad Exterior ubicado en estos citados puntos.

El control físico consistirá en toma de muestras para determinar el nivel de radiactividad al 50% de las partidas (frente al 10% recomendado por la UE) de los productos procedentes u originarios de Japón. Las muestras se analizarán en el Centro Nacional de Sanidad Ambiental del Instituto de Salud Carlos III. Se solicitará determinación analítica de radiactividad. La aceptabilidad de los productos alimenticios se ajustará a lo establecido en los reglamentos EURATOM, en donde se establecen las tolerancias máximas para los productos alimenticios (unidades becquerels/Kg).

Si se detectara en una muestra niveles de radiactividad superiores a los admitidos se rechazará la partida. Si se detectara niveles de radiación anormales se deberá comunicar de manera urgente e inmediata a la Subdirección General de Sanidad Exterior para que lo comunique a la red de alerta europea. En el momento en que algún país detecte niveles de radiación anormales se pasará a analizar el 100% de estos productos.

Sanidad explica que para que un alimento con un índice de radiactividad superior al límite permitido cause daño, si se tienen en cuenta los distintos niveles y las diferentes condiciones de las personas (niños, ancianos, enfermos, etc.), deberían ingerirse, entre otros, espinacas contaminadas con los niveles detectados en Japón diariamente durante un año.

Radiactividad en productos marinos

Por su parte, Japón anunció que reforzará los controles sanitarios sobre los productos marinos tras la decisión de verter 11.500 toneladas de agua contaminada por radiación al océano Pacífico, procedentes de la central nuclear de Fukushima-1.

Estas inspecciones se llevarán a cabo en cooperación con los gobiernos de las prefecturas de Fukushima (noreste), donde se ubica la citada planta, Ibaraki y Chiba (este), cuyas costas también podrían resultar afectadas. La decisión obedece a la creciente preocupación de la población por el estado de los productos procedentes de estas regiones, perjudicadas por las emisiones radiactivas. "El público tiene un gran interés en la seguridad", explicó el ministro de Agricultura, Pesca y Silvicultura, Michihiko Kano.

Si bien no hay límites legales para la radiactividad en el pescado y el marisco por las pocas probabilidades que existen de que acumulen una cantidad nociva, el Ministerio de Salud nipón se plantea establecer estos niveles, ya que se han detectado 4.080 becquerelios por kilogramo en algunos ejemplares.

El secretario del Gabinete del Gobierno japonés, Yukio Edano, aseguró en una comparecencia pública que Japón facilita a las autoridades internacionales toda la información sobre el vertido de agua radiactiva al océano, de acuerdo con la Convención sobre Derecho del Mar de Naciones Unidas.

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