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Seis meses de Prestige

Entre los expertos preocupa el posible efecto de los hidrocarburos sobre la reproducción de los peces y sobre los recursos

Seis meses después del hundimiento del Prestige, y reanudada en parte la actividad pesquera, lo que la población se pregunta es si el pescado que consume es seguro o no. Los expertos no sólo están pendientes de la seguridad alimentaria sino de los posibles efectos a medio y largo plazo sobre el ecosistema y los recursos pesqueros.

Imagen: Ecologistas en Acción
La posible presencia de fuel en la pesca preocupa a todos. No es sólo que se puedan garantizar capturas limpias, sino que el pescado y el marisco consumido no supere el nivel de contaminación permitido. Desde el hundimiento del Prestige estas han sido las siglas más citadas: PAHs (en inglés) o HAPs. Corresponden a hidrocarburos aromáticos policíclicos, están presentes en el petróleo y son temidos por su posible carcinogenicidad.

Tras la catástrofe del Erika se establecieron unas recomendaciones respecto a los valores máximos de hidrocarburos poliaromáticos permitidos en especies marinas. Desde el pasado diciembre, el Instituto Español de Oceanografía (IEO) ha realizado diferentes campañas y análisis posteriores al vertido del Prestige.

Un informe de finales de febrero analizaba especies de interés comercial (rape, merluza, gallo, lirio, navaja, percebe y erizo) de la costa gallega. Ninguno de los peces presentaba concentración de hidrocarburos por encima del valor guía; sí lo hacían, sin embargo, los erizos, que presentaban valores «relativamente altos». Analíticas posteriores del IEO y de la Xunta gallega mostraban que el 94% de la pesca era apta para el consumo. Entre las excepciones están las zonas más afectadas por el Prestige, en la Costa da Morte (Camariñas, Cee, Laxe y Muxía).

En los peces los hidrocarburos no se acumulan en las partes comestibles; en los mariscos sí Hay que distinguir, explica Ricardo Beiras, ecólogo de la Universidad de Vigo, entre los peces y el marisco. «En los peces los hidrocarburos no se acumulan en las partes comestibles; en los mariscos sí». A día de hoy, percebes, navajas, erizos de mar y otros organismos de zonas afectadas presentan niveles de PAHs superiores a las recomendaciones de la agencia europea de seguridad alimentaria. «Por eso permanecen cerradas al marisqueo y así debería seguir mientras se superen los límites», añade.

Pero si bien los peces no acumulan los hidrocarburos sino que los metabolizan, está por ver cuales pueden ser los efectos sobre su biología a medio y largo plazo. «Es lo que todavía no sabemos», detalla Eduardo López, subdirector del Instituto Español de Oceanografía (IEO). «Podrían afectar a su sistema endocrino. Las larvas son muy sensibles y se pueden ver afectadas». Esto se sabrá en próximas temporadas, advierte López, «si se detecta una disminución en la reproducción y en la población».

Impacto en la cadena trófica y sobre los recursos

Imagen: Ifremer 2003
¿Podría impactar sobre los recursos la permanencia del fuel en el fondo marino? Algo que preocupa es la entrada de los PAHs en la cadena trófica del ecosistema marino. Los expertos creen que, de producirse un impacto negativo, este sería en cascada de abajo a arriba, es decir, de los organismos más pequeños (plancton, pequeños crustáceos, poliquetos...) que sirven de alimento a pequeños peces (bacaladilla, faneca plateada, gallos, salmonetes...) hasta los peces mayores (como merluza o rape).

En ese sentido, uno de los estudios que ha iniciado el IEO es el de la población de las comunidades del fondo y bentónicas de la plataforma continental de Galicia, teniendo en cuenta la densidad de población de diferentes especies y sus relaciones tróficas. El estudio también analiza la posible presencia de fuel en los estómagos de las piezas capturadas.

El resultado más llamativo, «aunque es demasiado pronto para afirmar nada», advierte Eduardo López, es una disminución generalizada de la cigala frente a la Costa da Morte. Este crustáceo detrívoro, dicen los autores del estudio, «tiene un nivel trófico muy bajo, por lo que es necesario realizar un especial seguimiento de su distribución y abundancia, para poder determinar si está resultando afectado por los hidrocarburos presentes en el fondo».

Los resultados para las otras especies no son concluyentes y, por lo que respecta a los estómagos, no se ha detectado presencia de fuel en ningún caso, aunque se ha hallado un mayor porcentaje de estómagos regurgitados en la merluza. Aunque, de nuevo, se trata de un resultado no concluyente, y el estudio precisa que se necesitarán nuevas series de análisis.

Afortunadamente, apunta Eduardo López, experiencias anteriores como la del Mar Egeo, en la que se trataba de un vertido más localizado y más intenso, nos han enseñado que la situación es reversible. «Creo que volverá a ser como antes, aunque tardará más en las costas más castigadas». Coincide en lo mismo Ricardo Beiras. Los hidrocarburos de petróleo en general no son sustancias persistentes ni se amplifican en la cadena trófica, por lo que sus efectos son reversibles.

En el caso del Prestige, añade Beiras, se trata de un derivado especialmente lento en cuanto a su degradación, «pero aún así es de esperar que acabe desapareciendo de los diversos compartimentos marinos». ¿En cuanto tiempo? Depende del compartimento, afirma Beiras. «En agua y arena rápido, quedando sólo esas bolsas de chapapote, de características similares al asfalto y sin problemas de toxicidad». El mayor problema estará, precisamente, en los fondos y sedimentos. «En el fango permanece más tiempo, del orden de varios años, y puede aflorar y removilizarse como consecuencia de tormentas».

OPERATIVIDAD DE LAS ARTES DE PESCA

Imagen: IEO

Si bien la pesca que se comercializa en las lonjas pasa los controles de niveles de PAHs, otra cosa es cómo evitar que las capturas entren en contacto con las pequeñas galletas o bolas de chapapote que están bien a la deriva o bien en el fondo. Uno de los puntos más polémicos es el referido a la pesca de arrastre, que no ha sido autorizada en todas las zonas. Un trabajo del Instituto Español de Oceanografía (IEO), realizado a finales de marzo, revelaba que en la mayoría de los lances realizados con redes de arrastre en parte de la costa gallega se recogía fuel. Ello no significaba, remarcaban responsables del IEO, que la pesca estuviera afectada por el fuel sino que las redes arrastraban las bolas de chapapote del fondo marino mezclándolo con la pesca. Aun así, los investigadores recomendaban no pescar como «medida de precaución».

«El problema es decidir qué pasa con la captura si hay galletas en la red, si se vuelve a echar al mar o no», explica a consumaseguridad.com Eduardo López, subdirector del Instituto Español de Oceanografía, quien añade que están revisando el trabajo y que si es preciso repetirán la campaña invitando a la administración, que debe decidir, a estar presente.

Lo tienen mejor las artes de pesca de cerco y línea de mano. Otra campaña del IEO realizada en la costa cantábrica el pasado mes de marzo arrojaba la estimación general de que, con línea de mano (utilizada para caballa), el barco puede evitar la presencia de fuel «sin que el arte ni el pescado recogido entre en contacto con él». Algo más difícil es evitar las galletas de chapapote en la pesca con cerco (utilizado para anchoas, jurel, sardina y caballa) especialmente si la pesca es de noche, por lo que el estudio recomendaba asegurarse de que las zonas de pesca estuvieran limpias, lo que necesariamente obliga a tener un control constante de la presencia de manchas en las costas.

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