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Sustancias tóxicas

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  • Fecha de publicación: jueves 24 noviembre de 2005
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Los alimentos pueden actuar como vehículo de entrada al organismo de una serie de contaminantes ambientales que se incorporan al alimento por diversas circunstancias: fertilizantes, insecticidas o herbicidas usados en agricultura, fármacos aplicados en la cría del ganado, contaminantes industriales que se acumulan en la cadena alimentaria, compuestos utilizados en el envasado y otros que son el resultado de un proceso de cocción. Varios proyectos europeos, el último de ellos el paquete legislativo REACH, aprobado hace una semana por el Parlamento Europeo, persiguen una mayor protección de la salud y del medio ambiente.

Contaminantes estrogénicos artificiales

LOS CONTAMINANTES ESTROGÉNICOS SE HAN VINCULADO AL CAMBIO DE SEXO EN PECES EN DISTINTAS ZONAS DEL PLANETA

Los estrógenos artificiales, también denominados disruptores endocrinos, son productos químicos que mimetizan la acción de los estrógenos naturales (llamados también xenoestrógenos) y que interfieren en la acción del ciclo hormonal natural. Los efectos nocivos de estas alteraciones llevan evidenciándose desde la década de los 60 en forma de anormalidades genéticas en distintas especies animales.

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En los últimos años, los estrógenos artificiales se han vinculado también al cambio de sexo en peces en distintas zonas del planeta, en especial en ríos ingleses, alemanes y estadounidenses, donde se ha comprobado la alteración de órganos sexuales de ejemplares machos, sobre todo en truchas.

Un equipo dirigido por Damià Barceló, investigador del Centro de Investigación y Desarrollo (CID) del CSIC en Barcelona, demostró hace unos años que este mismo efecto se produce en carpas de ríos españoles y portugueses.

Dentro de los contaminantes estrogénicos artificiales destaca el bisfenol A, un compuesto habitual en plásticos de uso común, muchos de ellos de uso alimentario. Numerosos estudios evidencian que dosis muy bajas de este compuesto son suficientes para desarrollar anormalidades en el desarrollo embrionario de ratones. El bisfenol A es un compuesto químico que lleva años empleándose de forma regular en la fabricación de numerosos productos plásticos gracias a su capacidad como estabilizante.

Los disruptores mimetizan la acción de las hormonas naturales

Entre otros muchos, el bisfenol A se usa en la constitución de resinas epoxi, alquilfenoles, poliéster-estirenos, y algunas resinas de poliéster. Estos plásticos son habituales en envases para alimentos, botellas destinadas a bebés, envases plásticos retornables de zumos, leche y agua y también en contenedores para microondas y utensilios de cocina.

Aunque se cree que una de las vías de exposición más importantes es la de la comida, no se descartan otras, como la exposición ambiental o por contacto, e incluso que actúen combinadas.

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