Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Seguridad alimentaria > Normativa legal

Trazabilidad: ¿un derecho del consumidor?

Trazabilidad, hoy en día, es un término desconocido por una parte muy importante de los consumidores. Se debe analizar si realmente se trata de un derecho de éstos o bien quedará limitado a la obligación de pagar las consecuencias de su implantación obligatoria, vía repercusión en el precio del producto final, y como ofrecimiento de una mayor seguridad.

Una cuestión de seguridad

Con la aparición de las crisis alimentarias, “vacas locas” o dioxinas entre las más destacadas, los poderes públicos han considerado la necesidad de poder localizar el origen de los alimentos, tanto los destinados directamente al consumo como aquellos dirigidos a la alimentación animal. Las consecuencias derivadas de las crisis en los diferentes sectores implicados planteaban la necesidad de proteger el funcionamiento adecuado del mercado para evitar sobresaltos.


Así nació la necesidad de implantar un sistema exhaustivo de rastreabilidad o trazabilidad, que permitía a las empresas alimentarias o de piensos poder identificar a la empresa que les ha suministrado y asegurar, en caso de investigación, el origen de los productos en todas las etapas.

De particular a general

La crisis del mal de las “vacas locas” determinó en el año 2000 la imposición de un nuevo marco legal y un sistema de identificación, registro y etiquetado de la carne de vacuno y de los productos derivados de ésta. El objetivo principal no era otro que reestablecer la confianza del consumidor en la carne de vacuno y la técnica empleada la del “rastreo”.


En este sentido, era el único producto al que resultaba obligatorio implementar y desarrollar sistemas y procedimientos de trazabilidad. El Reglamento (CE) 178/2002, entre otras cuestiones, introduce el concepto legal de trazabilidad, que consiste en la posibilidad de encontrar y seguir el rastro, a través de todas las etapas de producción, transformación y distribución de un alimento, un pienso, un animal destinado a la producción de alimentos o una sustancia destinados a ser incorporados en alimentos o piensos o con probabilidad de serlo.

No obstante, lo dispuesto sobre la trazabilidad en dicha norma será de aplicación a partir del uno de enero de 2005, si bien cabe estar preparados y concienciados de los nuevos cambios y principios que tratan de imponerse en todo el sector alimentario. Entre los requisitos generales de la legislación alimentaria general se introduce el concepto trazabilidad y se determina que ésta habrá de asegurarse en todas las etapas de la producción, la transformación y la distribución, tanto respecto a los alimentos, como a los piensos, los animales destinados a la producción de alimentos y cualquier otra sustancia destinada a ser incorporada en un alimento o un pienso, o con probabilidad de serlo.


Además, la obligación se concreta en el deber de los explotadores de empresas alimentarias de poder identificar a cualquier persona que les haya suministrado alguno de estos productos y de identificar a aquéllas a las que éstos les han suministrado algún alimento o alguno de estos productos. Para ello, se les obliga a poner en práctica sistemas y procedimientos de identificación para estar en condiciones de facilitar esta información a las autoridades competentes, en caso de que éstas le requieran la citada información.


El etiquetado se constituye en un elemento fundamental de la trazabilidad, imponiéndose la obligación de etiquetar adecuadamente los alimentos o piensos comercializados a fin de facilitar su rastreo.


Paginación dentro de este contenido


Te puede interesar:

Infografías | Fotografías | Investigaciones