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Acogida de niños en familias españolas

Más de 10.000 niños saharauis y ucranianos pasan la época estival en España para alejarse de las altas temperaturas del desierto o reforzar su sistema inmunológico

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: viernes 8 septiembre de 2006

Desde hace más de una década, las asociaciones de amigos del pueblo saharaui y otras ONG organizan programas de acogida de menores en verano. El objetivo es alejar a los pequeños de las altas temperaturas del desierto, proporcionarles una buena alimentación y, en el caso de los niños y niñas que viven en entornos contaminados por el escape de la central nuclear de Chernobil, alejarles de estas zonas para reforzar su sistema inmunológico. El proceso de selección de los menores suele comenzar en febrero en el mismo lugar donde residen, aunque la elección de las familias se inicia en octubre. Antes de ser admitidas deben asistir a diversas charlas y someterse a varias entrevistas para demostrar su compromiso con esta iniciativa. Posteriormente, corren con la mayor parte de los gastos de transporte y manutención de los pequeños, lo que ha llevado a las asociaciones que gestionan estos programas a reclamar subvenciones más generosas para una iniciativa de la que cada año se benefician más de 10.000 pequeños.

Proceso de selección

Los trámites para acoger a uno de estos niños durante el verano comienzan entre septiembre y octubre. En estas fechas, las familias interesadas acuden a charlas informativas en las que, según explica Enrique Angulo, “se marcan las condiciones en que vienen los niños y se resuelven las dudas de las familias”. “Posteriormente -continúa-, se realiza una reunión individual con las familias, en la que éstas plantean sus dudas particulares, se mantiene una reunión más con toda la familia y el entorno que va a cuidar del menor y, por último, se procede a la formalización del papeleo y a la firma de un compromiso, por parte de las familias, de que no van a iniciar trámites de adopción de los chavales mientras dure su estancia aquí”.

Desde el principio, a las familias se les aclara que el programa de acogimiento “no es un proceso de adopción”, aunque Juan Antonio Luna asegura que este tipo de iniciativas “han sido utilizadas por algunas familias para probar si les gusta un niño y luego adoptarle”. “Cuando acogen niños que viven en orfanatos piensan que puede ser más fácil adoptarles, pero éste no es el fin. Es cierto que de los 3.000 niños que han venido a España dentro de nuestros programas, unos 300 han sido al final adoptados, “De los 3.000 niños que han venido a España, unos 300 han sido adoptados” pero éste no es el objetivo”, remarca el presidente de la Asociación benéfica Miguel Vacas.

Las familias que acogen por primera vez suelen tener más facilidades para mostrar sus preferencias respecto a la edad o el sexo de los niños, pero tampoco es una elección a la carta. Posteriormente, algunas asociaciones viajan hasta el lugar de origen de los menores para seleccionar a los participantes o, en el caso de los niños saharauis, es un departamento creado específicamente para este fin el que elige a los pequeños. En el caso de la Asociación Chernobil, miembros de ésta viajan hasta Kiev y, con la ayuda de asociaciones locales, conocen a los candidatos, les visitan en su entorno y certifican que los niños cumplen tres requisitos: contar con el carné de Chernobil que acredita que son afectados por el escape de la central nuclear, querer participar en el programa y, tras visitar su vivienda, constatar que la familia no tiene medios económicos para pagar un viaje a un lugar o centro sanitario fuera del entorno contaminado, como recomienda la OMS.

En cuanto a las familias no existe un perfil definido. La mayoría son matrimonios con hijos, que acogen a niños y niñas de edades similares a estos, pero también hay matrimonios o personas solteras sin hijos, matrimonios mayores que se han quedado solos porque los hijos ya no viven con ellos o personas viudas. “El principal requisito que les pedimos es que valoren suficientemente el programa y que se puedan dedicar a los chavales”, especifica Enrique Angulo. Todas ellas deben hacer frente al coste del traslado en avión (entre 350 y 600 euros), aunque se les suele devolver una cantidad (como máximo el 50% del coste) gracias a las subvenciones recibidas desde las instituciones. También es posible que las asociaciones que gestionan los programas les pidan que colaboren en la venta de papeletas de lotería u otros productos, como fuente de financiación. En este sentido, Angulo considera que “son necesarias más subvenciones, porque la mayoría de las ayudas van dirigidas a programas de cooperación”, mientras que Juan Antonio Luna recuerda que con más dinero se podría traer a una mayor cantidad de niños: “Actualmente viven en orfanatos en Ucrania unos 100.000 niños, de los que cada año sólo llegan a España unos 200”.

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