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Deuda externa

España es acreedora de 10.169 millones de euros, una deuda contraída con 80 países de todo el mundo

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Los países de América Latina y del África subsahariana destacan como los de mayor deuda externa contraída. Muchos de ellos deben importantes cantidades a los poderosos países del Norte, que les prestaron dinero durante la década de los 70 y, cuando en los 80 vivieron una recesión económica, les subieron considerablemente los intereses de devolución de esos créditos. Nuestro país cuenta con 80 países deudores que aún tienen pendiente la devolución de unos 10.169 millones de euros. El pasado año, el Consejo de Ministros aprobó la condonación de la deuda derivada de los Fondos de Ayuda al Desarrollo (FAD) a los Países Pobres Altamente Endeudados y en junio de este año aprobó una proposición de ley reguladora de la gestión de la deuda externa. Una norma que contempla importantes avances pero que no recoge la condonación total de la deuda pese a que, según las ONG, es más una cuestión de voluntad política que económica.

Deuda contraída con España

La deuda externa que España tiene contraída ascendía a finales de 2005 a 10.169 millones de euros, según datos del Observatorio de la Deuda en la Globalización. Por orden de mayor a menor, los diez países más endeudados con España son Cuba, Argelia, Rusia, Angola, China, Egipto, México, Perú, Argentina e Indonesia. Por su parte, España también es un país deudor, pero su situación para hacer frente a los pagos no es tan mala como la de los países empobrecidos. En todo caso, se traduce en un crecimiento económico más lento, no en una situación de crisis. “España tiene deudas, por ejemplo, por operaciones comerciales, pero no acude a mecanismos de contratación de créditos para hacer frente a los pagos, es decir, tiene deudas, pero no por haber solicitado préstamos y, además, no debe pagar intereses tan altos como los que se cobran a los países del Sur”, aclara Juana Bengoa, Vocal de Género de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo de España (CONGDE).

El origen de la deuda oficial (con fondos públicos) de los países del Sur con España se genera a través de los créditos concedidos con cargo al Fondo de Ayuda al Desarrollo (deuda FAD) o a través de los créditos asegurados por la Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación (deuda CESCE). El Fondo de Ayuda al Desarrollo se creó en 1976. Su capital forma parte de la Ayuda Oficial al Desarrollo y se dota anualmente en los Presupuestos Generales del Estado. Por su parte, la Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación se creó en 1971 para facilitar la venta de productos de las empresas españolas. Estos seguros cubren, principalmente, riesgos políticos, de inestabilidad económica o de conflictos de los países del Sur, y se caracterizan por el secretismo de los acuerdos comerciales asegurados. Cuando la empresa asegurada ha vendido a un país en vías de desarrollo y se ejecuta el seguro, éste se convierte en deuda oficial.

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La política española de tratamiento de la deuda externa sigue los acuerdos que se suscriben en el Club de París, de ámbito informal y sin personalidad jurídica, en el que se reúnen los principales estados acreedores para tratar los problemas de pago de los países deudores. En él, cada deudor negocia con el conjunto de sus acreedores. En el año 1996, impulsada por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, y respaldada por el Club de París, se lanzó la iniciativa para el alivio de la deuda de los Países Pobres Altamente Endeudados (iniciativa PPAE o HIPC, en sus siglas inglesas). “Resulta difícil pensar que organismos que a su vez son prestadores sean lo suficientemente objetivos como para decidir cuáles son las vías de solución para los países deudores. Son prestadores y están interesados en cobrar, son juez y parte”, reflexiona Mercedes Barbeito, quien defiende la creación de un Tribunal Internacional de la Deuda Externa, “porque ahora mismo no existe ningún organismo que sea objetivo para analizar todos los problemas de los países deudores y acreedores”.“Ahora mismo no existe ningún organismo que sea objetivo para analizar todos los problemas de los países deudores y acreedores” “Nos cuestionamos bastante la objetividad e incluso la operatividad, porque los procesos de condonación son muy largos y dilatados en el tiempo. Creemos que ni las instituciones son las adecuadas ni los procesos actuales son los óptimos para trabajar el problema de la deuda”, añade.

En julio de 2005, el Consejo de Ministros español aprobó la condonación de la deuda FAD de los Países Pobres Altamente Endeudados más allá de lo acordado en la reunión del G8 en Gleeneagles. Además, España es el cuarto país de la OCDE en canje de deuda, cuyos sectores prioritarios de actuación son educación, medioambiente e infraestructuras, y, desde finales de 2003, el Banco de España publica la estadística de deuda externa en cumplimiento con lo establecido por el FMI en las Normas Especiales para la Divulgación de Datos.

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