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FAO y FIDA destacan la labor de las organizaciones rurales para reducir el hambre y la pobreza

Permiten a los pequeños productores desempeñar un papel más importante a la hora de satisfacer la creciente demanda de alimentos

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: lunes 5 marzo de 2012

hambre y la pobreza“. Así lo aseguran la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) en el informe “Buenas prácticas en la creación de instituciones rurales innovadoras para aumentar la seguridad alimentaria”. Según este documento, las organizaciones rurales fuertes permiten a los pequeños productores desempeñar un papel más importante a la hora de satisfacer la creciente demanda de alimentos en los mercados locales, nacionales e internacionales, al tiempo que mejoran sus propias oportunidades económicas, sociales y políticas.

El informe, lanzado con ocasión del Año Internacional de las Cooperativas, incluye treinta y cinco casos de innovaciones institucionales exitosas que han empoderado a los pequeños productores y contribuido a la seguridad alimentaria en diversas regiones del mundo. Los estudios de estos casos describen algunos de los servicios y recursos que estos mecanismos institucionales y nuevos modelos de participación público-privada pueden ofrecer a los pequeños productores. Éstos incluyen el acceso y la gestión de los recursos naturales, el suministro de insumos como semillas y equipos, permitir el acceso a los mercados, la mejora de la información y la comunicación, y la ayuda a los pequeños productores para que sean tenidos en cuenta en los procesos de toma de decisiones.

Uno de los casos destacados es el de Honduras, donde se ha transferido un mayor control de los recursos naturales a las comunidades locales, como parte del proceso de descentralización para su mejor gestión. Gracias a estos Consejos Comunitarios de Desarrollo, las familias rurales que participaron en ellos lograron prohibir la agricultura de corta y quema.

Por su parte, las escuelas de campo para agricultores desarrolladas por la FAO en Asia y posteriormente en África han permitido a millones de pequeños agricultores analizar sus sistemas de producción, identificar sus dificultades y oportunidades, probar soluciones y adoptar nuevas prácticas que mejoran sus medios de subsistencia y su seguridad alimentaria.

La FAO y el FIDA también subrayan que las organizaciones rurales pueden beneficiar a las mujeres campesinas a superar las limitaciones sociales, económicas y medioambientales que afrontan mediante la prestación de servicios como el acceso a mercados, información, extensión y recursos naturales. De media, las mujeres constituyen un 43% de la mano de obra agrícola en los países en desarrollo, pero suelen estar peor remuneradas, tienen empleos menos seguros y gozan de menor acceso que los hombres a recursos agrícolas como tierra, ganado, mano de obra agrícola, educación, servicios de extensión, crédito, fertilizantes y equipos mecánicos.

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