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Mediación social intercultural

Permite detectar posibles focos de tensión entre diferentes grupos culturales para facilitar la convivencia

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: domingo 17 febrero de 2008

La profesión de mediador social intercultural, a menudo, se confunde con la de un intérprete o acompañante. Sin embargo es mucho más. Son profesionales que facilitan la convivencia y la comunicación entre diferentes culturas. Gracias a ellos, se detectan los posibles focos de tensión y se realiza una labor de prevención muy importante que favorece el entendimiento. Por ello, aunque su profesión no esté reconocida todavía formalmente, el aumento de la población inmigrante en nuestro país les ha convertido en una figura imprescindible.

Ámbitos de trabajo

Los campos en los que trabajan los mediadores y mediadoras son diversos. Están especializados en temas jurídicos, laborales, sanitarios, educativos, sociales, de vivienda o de convivencia. La llegada y asentamiento de personas inmigrantes genera nuevos ámbitos para la mediación. “Los mediadores trabajan desde la superación de estereotipos, prejuicios, recelos y miedos, hasta la prevención y resolución de conflictos, pasando por la difícil tarea de conseguir el reconocimiento y comprensión del otro como interlocutor”, describe Myriam Lee Pulido.

Es importante que el mediador tenga una formación polivalente para que pueda atender todas las necesidades planteadas por la población inmigrante

No obstante, la acción de los mediadores interculturales no se dirige exclusivamente a las personas inmigrantes, sino también a la población autóctona, en los barrios en los que ambas conviven. A través de la mediación, se crean espacios de encuentro comunes y, sobre todo, se realiza una importante tarea de prevención al favorecer la comunicación. Se intenta llevar a cabo acciones que permiten generar nuevas actitudes. El objetivo es que inmigrantes y autóctonos se conozcan, interactúen y se respeten. “Crear un marco de convivencia donde todo el mundo se sienta reconocido”, añade Amparo Carretero, quien reconoce que parte de los conflictos que surgen se deben a que la población inmigrante “no se siente reconocida o se siente rechazada”.

En este contexto, es importante que el mediador tenga una formación polivalente para que pueda atender todas las necesidades planteadas por la población inmigrante. Se requiere una metodología de trabajo integral. Asimismo, desde CEPAIM insisten en la necesidad de que conozca tanto la existencia como el funcionamiento de “los servicios, recursos y profesionales que dan respuesta a esta diversidad de necesidades”. “Una competencia específica en uno o varios ámbitos de actuación contribuirá sin duda a una práctica más adecuada y profesional”, defienden.

Sanidad, empleo y educación

En el ámbito sanitario, los mediadores interculturales ayudan a superar los problemas de comunicación generados por la diferencia de idioma y las diferencias culturales. En el terreno laboral, parte de su función se centra en sensibilizar al empresariado para que contrate a población extranjera. El estudio “Diálogos. Elementos y Estrategias para la Orientación Laboral desde la perspectiva de la Mediación Intercultural”, de la Federación Andalucía Acoge, destaca como principales dificultades para la inserción laboral de las personas inmigrantes la falta de manejo de idiomas y la existencia de estereotipos y prejuicios en relación con ellas. Asimismo, detecta como obstáculos más frecuentes la falta de documentación para trabajar y la ausencia de homologación de las titulaciones.

En educación, la incorporación del alumnado inmigrante ha originado cierto desconcierto entre alumnos y profesores, que ha llevado en algunos casos a episodios de rechazo y aislamiento de los estudiantes extranjeros. La Fundación Desarrollo Sostenido (Fundeso) desarrolla en institutos de Secundaria y Bachillerato el programa Interculturanet, de sensibilización contra el racismo y la xenofobia. Mediante este programa se intenta trabajar el intercambio y el diálogo intercultural entre los jóvenes y adultos -orientadores o profesores- que se involucran en el programa. “Trabajamos el acercamiento y analizamos las diferencias, sin que ningún país esté por encima de otro. Mostramos las cosas que hay en común para crear un espacio donde dialogar y conocerse”, explica Verónica Eva Calvo, responsable de coordinación de Interculturanet.

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