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Ser solidarios en Navidad

Es posible recoger juguetes, acompañar a mayores o preparar cenas con productos de comercio justo

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: viernes 18 diciembre de 2009

En Navidad aumenta el número de personas que se plantea realizar un acto solidario. La disponibilidad de tiempo y de dinero son, en su mayoría, los factores principales que definen esta actividad. Desde la compra de artículos de artesanía hasta las tareas de voluntariado en fechas claves, hay un sinfín de ámbitos en los que se puede ayudar. En ocasiones, basta con buscar alternativas, como sustituir el café convencional de la mañana por un café de comercio justo. Así se ayuda a cientos de productores. La recogida de juguetes para niños desfavorecidos y el envío de postales solidarias son ya dos clásicos.

Comercio justo

Los productos de comercio justo se venden durante todo el año, pero su consumo aumenta en Navidad como regalo, para rellenar las tradicionales cestas e, incluso, para preparar la cena. La variedad de artículos es amplia, pero una característica común es la calidad, “sin olvidar diseños originales que nos acercan a otras culturas, al tiempo que contribuyen a mantenerlas”, especifica Setem. Esta federación clasifica los productos en tres grupos:

  • Alimentación: café, chocolate, té, azúcar, mermeladas, galletas, ron o miel.
  • Textiles: prendas de vestir, tapices, pañuelos o ropa de casa.
  • Artesanía: bisutería, marroquinería, artículos para el hogar, útiles de cocina, cestas, juguetes, balones de fútbol, móviles, juegos de mesa, bolsos, objetos decorativos, velas o material de papelería.

En las tiendas también se puede encontrar información sobre el comercio justo, recuerda Setem, así como los productos y los productores. Son un lugar adecuado para acercarse a este tipo de negocio, que se basa en las relaciones justas y los valores éticos, por encima de los económicos.

Una máquina de café de comercio justo en el centro de trabajo colabora en la mejora de la calidad de vida de los productores

Uno de los artículos más simbólicos es el café. Los precios fluctúan, suben y bajan, y los pequeños productores viven en una incertidumbre continua. La organización destaca la situación de Uganda, “donde las tres cuartas partes de la población recibe sus ingresos del cultivo y la venta del café”. En Chiapas (México), unas 1.500 familias campesinas forman parte de la cooperativa cafetalera Unión de la Selva.

Desde hace varios años, el programa “El buen café es bueno para todos/as” informa a los ciudadanos sobre estos asuntos, impulsa el café de comercio justo como alternativa de consumo responsable e intenta que sea habitual en bares y cafeterías de organismos y centros públicos y privados, lugares de estudio y trabajo o máquinas automáticas de bebidas calientes. El consumo diario de este producto ayuda, con muy poco dinero, a muchísimas personas. Hasta el momento, se han instalado más de 600 máquinas en diferentes centros, según datos de Setem.

Cestas y otros productos

Las cestas de Navidad con productos de comercio justo penetraron en el mercado hace pocos años, pero el contenido ha aumentado ya de manera considerable. Las propuestas de Intermón Oxfam (IO) contemplan varios tipos de cestas, cada una de ellas identificada con un nombre. Café, bombones, azúcar, piña, chocolate, vinagre, especias, turrón, cacao, nueces, frutas o muesli son una pequeña muestra de los artículos.

Un porcentaje de los ingresos obtenidos por las ventas se destina a los programas de desarrollo y emergencia

Entre los regalos, destacan la artesanía y los libros de testimonios y fotografías de artesanos. En esta campaña, Intermón Oxfam ha elegido el trabajo del grupo Silence. Es la única organización artesanal de India que sólo trabaja con personas disminuidas físicas. La sede está en Kolkata y en ella trabajan unas cien personas cuyo objetivo es conseguir una vida independiente. “Los productos solidarios se transforman en un impulso social y económico para las comunidades más desfavorecidas”, explica IO. Un porcentaje de los ingresos obtenidos por las ventas se destina a los programas de desarrollo y emergencia en África, América y Asia.

Otras posibilidades son los productos de bisutería y decoración, como velas, una caja de juegos en madera y hueso o bolsos. Para los pequeños de dos a seis años, hay juguetes fabricados en Filipinas y camisetas con mensajes de consumo responsable elaboradas con algodón biológico en Perú. Entre seis y diez años se proponen libros para animar a la lectura, mientras que los adultos disponen de la edición “El mundo en pequeños bocados”, con recetas de tapas y pequeñas raciones entresacadas de la gastronomía de 54 países.

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