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Teléfonos de ayuda solidaria

Miles de personas recurren cada año a estos servicios de atención telefónica para combatir su soledad o denunciar casos de malos tratos, abusos sexuales y acoso escolar

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: domingo 9 septiembre de 2007

Los servicios telefónicos de ayuda han experimentado un auge en los últimos años. Pese a que muchos surgieron en la década de los 90, no ha sido hasta hace poco cuando se han especializado en problemas concretos, de acuerdo a la propia evolución que ha experimentado la sociedad en general. Estos servicios están orientados a colectivos de menores, adultos y personas mayores en riesgo, que buscan, simplemente, hablar con alguien o necesitan sacar a la luz casos de malos tratos, abusos sexuales y acoso escolar. Las propias instituciones públicas se han visto en la necesidad de crear líneas específicas de atención gratuita. Y es que cada vez hay más denuncias y nuevos problemas que requieren una actuación coordinada para solucionarlos a tiempo.

Motivos de las llamadas

Los motivos por los que una persona menor o adulta se decide a descolgar el teléfono y contar lo que le preocupa, en lugar de acudir a otros servicios, son varios. Según Benjamín Ballesteros (ANAR), el primero es la prudencia. “Hay personas que no están seguras de que el caso que denuncian sea un caso de maltrato. Por ello, las características de confidencialidad y anonimato favorecen que se utilice este servicio, que pone sobre aviso ante un posible abuso”, añade. Por su parte, Pedro Madrid, del Teléfono de Esperanza, insiste en que las principales razones para llamar son la soledad y la incomunicación: “La peste de nuestros días”. “Los vínculos afectivos van disminuyendo y nos encontramos más solos. Y una soledad largamente sufrida lleva a la depresión”, advierte.

Quienes llaman al Teléfono de la Esperanza son, en su mayoría, mujeres (71,3%) entre 38 y 42 años. Los hombres representan el resto de las llamadas, aunque la franja de edad en la que solicitan ayuda más a menudo es entre 28 y 37 años. En cuanto al estado civil, el 42,4% de las llamadas las realizan personas solteras, el 12,6% están separadas o divorciadas y el 5,5% son viudas, es decir, el 60,5% de las llamadas se reciben por parte de personas que, en ese momento, no comparten su vida en pareja. Las cuestiones que plantean en sus conversaciones son, por este orden, problemas de soledad, depresión, trastornos psíquicos, intenciones de suicido y crisis personal. Les siguen los problemas familiares, las crisis de pareja y los malos tratos. Sin embargo, la principal demanda de quien llama, más que ser la de pedir ayuda, es la necesidad de poder “hablar con alguien” (41,5%).

Las principales demandas son la necesidad de poder hablar con alguien, las dificultades en las relaciones personales y los casos de violencia

En cuanto a los motivos más frecuentes de llamadas al Teléfono Anar son las dificultades en las relaciones familiares o con los amigos, así como los casos de maltrato, abandono, soledad, problemas de sexualidad, problemas psicológicos como la anorexia o la bulimia, tristeza y violencia. También el bullying o acoso escolar ha experimentado un aumento importante desde 2005, denunciado tanto por los propios niños y niñas que lo sufren, como por los profesores que creen ser testigos de este tipo de agresiones y que, en ocasiones, son a la vez víctimas de esta violencia. Para atender estos casos, se creó en 2005 el Defensor del Profesor (91 522 08 27), un servicio que comenzó en la Comunidad de Madrid y se ha extendido a otras regiones para ayudar “a los docentes que necesiten ayuda, apoyo y orientación ante cualquier tipo de acoso en las aulas”.

Durante el primer año se recibieron unas 1.400 llamadas (siete por día), con una duración aproximada de tres cuartos de hora cada una. De ellas, hasta un 60% estaban motivadas por algún problema con los alumnos y alumnas. En la memoria de este servicio se especifica que son los niveles de Educación Secundaria Obligatoria (ESO), principalmente el segundo y tercer curso, “los que resultan más difíciles y causan más problemas y de mayor gravedad”. No obstante, también hay casos con estudiantes de bachillerato, módulos profesionales y Primaria. “Incluso ha habido situaciones de no poder encauzar grupos de Infantil o de los primeros cursos de Primaria por las dificultades de disciplina, la falta de observancia y de respeto a las normas, así como de desobediencia al profesor o profesora”, subraya el informe.

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