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Voluntariado de hospital, una tarea muy gratificante

Exige habilidad para afrontar situaciones difíciles, pero los voluntarios aseguran que la sonrisa de los pacientes compensa

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: viernes 24 julio de 2009

El voluntariado en hospitales es muy gratificante. No se compensa económicamente, pero tiene un premio mayor: la sonrisa de agradecimiento de los pacientes. Coinciden en ello todas las personas que dedican su tiempo a esta labor altruista y que, antes de visitar a los enfermos, deben realizar un curso de formación. En él aprenden a tratar a los pacientes, a escucharles y a afrontar situaciones delicadas que pueden darse durante el desarrollo de la actividad. Además, cuando la situación lo requiere, se selecciona a los voluntarios que tienen la estabilidad y fortaleza suficientes para soportar los momentos más duros. A pesar de ello, no están solos. Cuentan en todo momento con el apoyo de la organización con la que colaboran.

Formación, imprescindible

La tendencia en el voluntariado se dirige hacia la formación. Pocas ONG admiten ya que sus voluntarios no realicen, al menos, un curso de iniciación o acogida. Avolhal organiza dos cursos al año, sin fecha concreta. La asociación se adapta al número de solicitudes y al espacio disponible en el hospital. El próximo curso se realizará en septiembre u octubre. “Tenemos a 56 personas pendientes de él”, señala Manuel Costa.

“Todos los voluntarios tienen que hacer, al menos, un curso básico”, subraya la AECC

Los voluntarios son una figura imprescindible. Logran que la estancia en el hospital sea más agradable y mejoran la calidad de vida de los enfermos ¿Cómo? “El voluntario sigue las directrices que marca la Coordinadora del hospital y previamente ha participado en un curso de información general y otro de preparación específica”, detalla la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). El hospital está informado en todo momento y dispone de un listado de voluntarios “con nombre, apellidos, DNI y teléfono”, añade el coordinador de Avolhal.

La AECC trabaja en 125 hospitales de todo el país, “preferentemente, de la sanidad pública”, especifica la responsable de voluntariado, Dori Martínez. Previamente, esta entidad ofrece la posibilidad de realizar cursos presenciales u online. Estos últimos tienen una duración aproximada de cuatro horas. “Son fundamentales. Todos los voluntarios tienen que hacer, al menos, un curso básico”, precisa Martínez. En él se informa sobre los principios de la institución, para que los voluntarios conozcan a la entidad con la que van a colaborar, y se transmiten las prácticas de prevención, los factores de riesgo y los derechos y deberes de los voluntarios, entre otras cosas.

¿Puedo ser voluntario?

Las personas interesadas en ser voluntarias son acogidas con los brazos abiertos en cualquier entidad, pero antes de ejercer como tales, han de pasar una serie de pruebas o entrevistas que certifiquen que están preparadas para la labor que quieren desempeñar. Algunas ONG recurren a voluntarios veteranos para que les cuenten su experiencia y les ayuden a eliminar temores, pero también se intenta conocer su grado de estabilidad emocional. “No es conveniente seleccionar a personas que se encuentran en una época de cambios”, reconoce Dori Martínez.

Los voluntarios deben tolerar el sufrimiento, poseer habilidades sociales, empatía y una actitud de escucha activa

En el caso de voluntarios que atienden a enfermos de cáncer, deben estar capacitados para hacer frente a la situación de sufrimiento que supone la enfermedad para el paciente. “Deben tener capacidad de tolerancia al sufrimiento, habilidades sociales, empatía y una actitud de escucha activa, porque es el paciente quien necesita sacar fuera todo lo que tiene y el voluntario debe escucharle”, explica Martínez.

Pero además han de ser personas discretas que mantengan la confidencialidad. Deben respetar la situación del paciente, no dar a conocer los pormenores de su enfermedad ni su evolución. Por último, tienen que saber cómo actuar en situaciones de llanto e ira, poseer habilidades para afrontar momentos difíciles.

En este sentido, la AECC sólo admite a voluntarios mayores de 18 años, mientras que Avolhal les acoge a partir de los 16. Manuel Costa se encarga de formar los tándem paciente-voluntario: “como para los menores puede ser más difícil, primero visito personalmente a los pacientes para conocer su estado y decidir con criterio a qué persona enviar”. Se cuida mucho que el enfermo y el voluntario se encuentren cómodos para que el resultado sea satisfactorio. “El único requerimiento es tener una disponibilidad mínima de dos horas a la semana. Nosotros estamos los 365 días del año”, subraya.

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