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Elegir unos auriculares

La calidad de este periférico, imprescindible para disfrutar de la música en movimiento, depende de varios factores

Los auriculares se han convertido en
parte de la
iconografía urbana. Fueron compañeros inseparables del «Walkman» con cintas de casete, acompañaron al «Discman» y hoy en día han acabado con reproductores portátiles especializados, como el iPod, o con los teléfonos móviles que han incorporado la posibilidad de reproducir MP3. Hay diferentes modelos y precios, en función de la calidad del sonido que se reproduce.

¿Abiertos o cerrados?

Imagen: José Antonio Gelado

Los auriculares pueden ser abiertos o cerrados. En el primer caso,
no aíslan al oyente del entorno y, por tanto, la
música sale al exterior, lo que obliga a elevar
el volumen para apreciarla en ambientes ruidosos. No causan problemas en entornos silenciosos y logran una reproducción más fiel,
sobre todo si son circumaurales, porque no «aprisionan» el sonido en
las orejas del oyente. Si los cascos son cerrados, se podrá disfrutar de la música con un volumen más bajo y mayor seguridad para los oídos, porque apenas se perciben los ruidos de alrededor.

Los modelos abiertos no aíslan al oyente del entorno y, por tanto, la música sale hacia el exterior

Pero al comprar unos auriculares hay otros parámetros interesantes en los que fijarse. La largura del
cable es uno de ellos, así como la incorporación de algún dispositivo enrollador que facilite el plegado. Por otro lado, tanto los intrauriculares como los
supra-aurales se pueden encontrar con soporte «clip-on»,
una pieza de plástico con forma de gancho o patilla de gafas que
sostiene el auricular, en lugar de las diademas características de
los supra-aurales o circumaurales.

Cancelación activa de ruido

Son equipos dotados con pequeños micrófonos que captan los sonidos para después generar una onda reflejada

Algunos diseños combaten sonidos no deseados, gracias a una técnica curiosa paralela al aislamiento que se crea con elementos físicos. Se denomina cancelación activa de ruido. Son equipos dotados
con pequeños micrófonos que captan el audio para después
generar una onda reflejada que, a efectos prácticos, atenúa en gran
medida el ruido.

Estos equipos son adecuados en entornos acostumbrados a niveles altos de decibelios, como aviones
o trenes. Algunos usuarios afirman que si se utiliza esta técnica en
sitios donde reine el silencio, se produce el efecto contrario y un
débil zumbido se suma a la música.

Auriculares inalámbricos

Los auriculares tradicionales se
conectan a la
fuente de sonido a través de un cable. Los más modernos aprovechan
la digitalización de la música para conectarse de manera
inalámbrica, sin perder un ápice de calidad. Esto además aporta
movilidad al usuario, que no depende de cables y puede
moverse sin impedimentos.

El único inconveniente de los diseños inalámbricos puede residir en las baterías, que obligan a recargarlos en cuanto se consumen

Para que esta función sea posible se recurre al Bluetooth, una
tecnología cuyo alcance apenas llega a una
decena de metros, o el wifi, que proporciona una cobertura mayor y
más posibilidades de movimiento. Se venden con adaptadores a los
conectores estándar y a los sistemas propietarios de algunos
reproductores portátiles.

El único inconveniente de los diseños inalámbricos puede
residir en las baterías, que obligan a recargarlos en cuanto se
consumen (con plazos en torno a diez horas de escucha) y se
pierde movilidad durante un lapso de unas dos horas, el tiempo que tardan en recargarse.

Al igual que se ha establecido con el
conector para cargar los móviles, estandarizado para que en el futuro sirva para terminales de otras marcas, se prevé que ocurra lo mismo en
2012
con los conectores de los auriculares inalámbricos.

Auriculares con micrófono

Imagen: Jacek Obszarny

Una opción más son los auriculares con micrófono, similares a los de telefonistas o locutores de radio. Con la extensión de la VoIP y la posibilidad de llamar por Internet a través de Skype, o el protocolo SIP, se ha popularizado la demanda de este tipo de periféricos entre los usuarios domésticos. Resulta más
cómodo que emplear un auricular y un micrófono por separado, y
evita los posibles acoples de sonido si se emplearan los altavoces.

En el caso de los intrauriculares, suelen
configurarse para una sola oreja, mientras que el micrófono nace del
propio auricular. Esta alternativa es la más práctica para utilizar con un portátil y constituyen una buena opción para
todas las personas que, por motivos laborales, deben llamar con
frecuencia. Permite tener ambas manos libres y anotar sin
hacer malabarismos con el cuello y el hombro.

Riesgo de sordera ante un uso continuado

Una recomendación general de los
médicos
respecto a los usos de los auriculares consiste en no escuchar música
a volúmenes elevados durante mucho tiempo, porque entraña cierto riesgo de sordera. Esta situación se evidencia más en el caso de los
intrauriculares abiertos, porque el usuario debe elevar
a menudo el volumen para escuchar con claridad.

Los expertos aconsejan que no se usen más de una hora al día y, como mucho, al 60%
de su volumen máximo. Escuchar durante varias horas al día sonidos
superiores a 85 decibelios provoca pérdidas de audición y se
debe considerar que un reproductor portátil con el volumen máximo
seleccionado llega a 115 decibelios con facilidad. No resulta dañino un uso ocasional con un volumen elevado, pero sí la reiteración.

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