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PlayStation, Xbox y Nintendo Wii: nuevas consolas y viejas guerras

Sony y Microsoft, las principales marcas de hardware para videojuegos, se limitan a mejorar sus aparatos mientras que Nintendo revoluciona su mando de juego

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 14 junio de 2006

En 2001, las consolas querían convertirse en el “centro
global de entretenimiento doméstico”. Las de este año
son más ambiciosas, quieren enseñar una nueva manera de
jugar. Todas han refinado su aspecto y suavizado sus colores,
adaptándose a la estética estándar del mercado
de hardware de ocio; han perdido los cables de sus respectivos mandos y han
escogido el formato vertical sobre el horizontal. Sin embargo, salvo
en el caso Nintendo, resulta difícil saber qué hacen
exactamente para revolucionar el mercado del entretenimiento. Los
precios, eso sí, están a la altura de sus ambiciones: de 499 a 599 euros por la PS3 de Sony; 300 euros por la XBox 360 de
Microsoft y Nintendo, la más barata, a 220 euros.

Las primeras guerras de un mercado altamente competitivo

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El
mercado de las consolas siempre ha sido altamente competitivo y la
actual guerra por el liderazgo de ventas que mantienen Sony,
Microsoft y, en menor medida, Nintendo, tiene sus precedentes en el
origen mismo de los videojuegos caseros y las primeras compañías
que se lanzaron a popularizarlos. Al igual que la guerra de los
Sistemas Operativos, la primera gran batalla por el mercado del
videojuego tuvo lugar en los primeros ochenta, cuando el reinado
absoluto de Atari se
vió amenazado por dos agresivos rivales: Mattel y
Colecovision.


En 1980 Atari se convirtió en la compañía de más rápido crecimiento de la historia del mercado americano
Mattel contra Atari

A
finales de los años setenta, Atari había tomado una
decisión importante: dejar los juegos ‘arcade’
(las máquinas de los salones recreativos) y dedicarse a la
máquina particular, el ‘home entertainment’. En 1980 ya había
vendido tres millones de su Atari
2600
y se había convertido en la compañía de
más rápido crecimiento de la historia del mercado
americano. Otras compañías como Fairchild Semiconductor
y Magnavox habían lanzado sus propias consolas, pero las
ventas de Atari se duplicaban cada año. Sólo cuando
Mattel presentó Intellivision con el juego ‘Las Vegas Poker &
Blackjack’ se desató la verdadera guerra. Haciendo honor a los
nuevos tiempos, esa guerra no se libró en la oficina sino en
la televisión.

En
el primer anuncio de Mattel, George
Plimpton
(conocido actor y periodista) comparaba las dos consolas
en hora punta televisiva con gran desventaja del Atari 2600, cuyos
gráficos eran peores que los de Intellivision. “The
closest thing to the real thing” (‘lo más parecido a la
realidad’), decían los anuncios. Atari, sin embargo, mantuvo
la ventaja durante dos años más gracias su precio (100
dólares sobre los 299 dólares de Mattel) y a que
conservaba los derechos sobre casi todos los juegos de arcade.


La identidad y localización de los cinco programadores que formaban el primer equipo de Mattel se mantuvo en secreto para evitar que Atari les hiciera una contraoferta

Mattel
vendió 175.000 consolas y amplió su librería de
juegos, para acabar formando su propia división de software.
La identidad y localización de los cinco programadores que
formaban el primer equipo se mantuvo en secreto para evitar que Atari
les hiciera una contraoferta que no pudieran rechazar. En la empresa
los llamaban los ‘Blue Sky Rangers’. Así estaban las cosas.

Colecovision contra Atari y Mattel

Colecovision
(Coleco) llegó en 1982 y vendió medio millón de
consolas el primer año, licenciando varios juegos de
recreativos para su producto y dividiendo un poco más el
mercado. Esta guerra acabó cuando Warner compró Atari y
despidió a su fundador por desavenencias en la mesa directiva.
Warner quiso hacer un órdago a la competencia haciendo de ET,
el videojuego, una gran producción hollywoodiense y la
competencia respondió. ET, el juego, fue un completo desastre.
Se reportaron millones de dólares en pérdidas y las
compañías cerraron en lo que se podría llamar el
‘estallido de la burbuja consolera’.

Aunque
este momento ha pasado a la historia como la ‘Gran Crisis del 83’,
hoy resulta melodramático y poco realista: fue el fin de
Atari, pero la historia del videojuego sólo acababa de
comenzar. En Inglaterra, cuatro adolescentes convirtieron los
ordenadores baratos Spectrum y Commodore 64 en las nuevas consolas
favoritas del mundo y el huracán Nintendo acababa de llegar.

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