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Pong y otros juegos pioneros

El popular videojuego de tenis cumple 35 años mientras es reinvindicado por toda una generación, cansada de mitologías complejas y juegos de guerra

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 20 septiembre de 2006

Pong,
tal vez el primer videojuego de éxito de la historia, se ha
mantenido durante décadas como el favorito de muchos
videojugadores, que han recurrido a él para descansar de las
complejas y absorbentes tramas de los actuales videojuegos. Pero no
es el único pionero, antes que él aparecieron en los
años sesenta varios prototipos cuya creación, además,
se debía a los esfuerzos del Gobierno norteamericano para que
sus ciudadanos vencieran la tecnofobia que les generaba la tensión
nuclear con la Unión Soviética.

PDP-1 y 'Spacewar!'

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La segunda guerra
mundial y la incursión americana en el sudeste asiático
resultó un empujón sin precedentes para el desarrollo
tecnológico. El secretario de defensa norteamericano Robert
McNamara invirtió cientos de miles de dólares en una
operación estratégica para impedir la entrada de
convoyes procedentes del norte de Vietnam en la zona sur.

La llamada ‘línea
McNamara’ era una sofisticada red de sensores camuflados capaces de
identificar sonidos, movimiento, calor y hasta ciertos componentes
químicos procedentes de la orina humana. Esta información
se convertía en puntos de luz en las pantallas de los aviones
patrulla, que bombardeaban las zonas sin necesidad de infiltrarse en
la selva, donde estaban en franca desventaja frente a la milicia
local.


/imgs/2006/11/pong4.gif

Este despliegue
tecnológico sin precedentes se desarrollaba en clave de alto
secreto, con dinero del pentágono, en departamentos de la
oficina de defensa, el sector privado y en las facultades de
ingeniería más importantes. Fue en este contexto donde
nació SpaceWar!, en los laboratorios del Instituto Tecnológico
de Massachussets (MIT).

Steve Russell era parte
del equipo de genios de la programación del MIT (bautizado
como ‘Grupo de Estudio Hingham para la guerra en el espacio’)
encargados del desarrollo de tecnología de guerra. Rusell
estaba entusiasmado con el último invento del grupo, un
porcesador de 18 bits con 9K de memoria llamado PDP-1.
Lo de PDP (‘Programmed Data Processor’) era para evitar asociaciones
con el término ‘ordenador’, ya que tenían fama de ser
grandes, complicados y caros.

El PDP-1 era ligero,
ocupaba ‘sólo’ un poco más de metro y medio cuadrado.
Y, lo que es más importante para la historia del videojuego,
venía equipado con un teclado y un monitor.


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En 1962, mientras los
aviones americanos bombardeaban puntos de luz en tierras lejanas,
Russell y sus colegas crearon un programa para dos jugadores, donde
podían disparar sus propios puntos de luz sin tener que matar
a nadie. Había dos naves, un número limitado de misiles
y combustible y una estrella-obstáculo que había que
evitar.

Los mandos eran
rotativos, cuatro para cada jugador. Spacewar! se extendió
como la pólvora por las universidades y creció
rápidamente a la manera del software libre, ganando
complejidad gracias a las modificaciones, ampliaciones y mejoras
introducidos en su paso por los diversos centros de informática.
A finales de los 60, el juego era un mito que disparó en
muchos casos el interés por los ordenadores y disipó
ligeramente la tecnofobia de la época.

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