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Universo iPod

El iPod, el reproductor de MP3 más vendido, representa un floreciente negocio de accesorios y se ha convertido en el símbolo de toda una generación

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 29 marzo de 2006

El iPod no es el reproductor más barato, ni el más resistente, pero sí el más vendido. Desde hace algún tiempo, los auriculares blancos han tomado las calles. En muchos casos son la señal de que se está usando un iPod, un objeto de deseo que en 2005 adquirieron 32 millones de personas y en torno al cual orbita un sistema de casi 2.000 accesorios: sillones orejeros con altavoces incorporados, corbatas diseñadas para albergar el reproductor, fundas de diamantes… La lista de elementos de este curioso ecosistema que rodea al iPod, a veces casi surrealista, es interminable.

La 'i mágica'

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Muchos consumidores (es un hecho bien estudiado por los expertos en marketing) prefieren pagar un poco más si a cambio obtienen una presentación adecuada que satisfaga sus deseos estéticos. En el caso de Apple es lo que se podría llamar el secreto de la ‘i mágica’ (iPod, iMac, iBook…), una letra que algunos consumidores perciben como sinónimo de calidad y buen gusto. Desempaquetar un iPod es como abrir un regalo: todo encaja al milímetro, está lleno de pegatinas con la famosa manzana y de documentación extra sobre el aparato.

En 2005, Apple vendió 32 millones de iPod, 14 millones de ellos entre octubre y diciembre. Eso supone un crecimiento del 200% con respecto a 2004, un “hito en la historia de Apple” según su cofundador Steve Jobs. Pero los beneficios de la compañía no se centran únicamente en la venta de reproductores, sino que se extienden a una amplísima gana de accesorios destinados a superar las limitaciones del aparato. Así, proliferan los transmisores inalámbricos que permiten que las canciones se oigan en los altavoces del salón (AirPort), los mandos a distancia para modular el sonido sin tener que llevar el reproductor encima o los sintonizadores para poder escuchar el iPod en el coche, los llamados iTrip.


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Los iTrip son un ingenio que logra comunicar el iPod con la radio del automóvil por ondas de frecuencia modulada (FM), aunque como mucho ofrecerá la misma calidad que una emisora convencional potente (nunca tanta como un cable). Trabaja con frecuencias de corto alcance y no es fácil de configurar, pero permite escuchar la música almacenada en el reproductor mientras se conduce, si es que no se tiene ya una radio compatible con el iPod, algo muy común en EEUU.

Un artículo recientemente publicado en el New York Times afirma que al menos la tercera parte de los compradores adquirieron también un accesorio que no pertenecía necesariamente a la marca Apple. Aquí radica la complejidad de lo que se ha venido a llamar el ‘Ecosistema iPod’, un maremagnum de periféricos, en su gran mayoría no oficiales pero alentados por Apple, que han generado un negocio de 850 millones de dólares en 2005 y que han hecho aparecer de la nada decenas de empresas especializadas en vestir al iPod con las más diversas capacidades.

Se trata de una simbiosis empresarial única y tremendamente productiva. El ejemplo más claro es SDI Technologies, que decidió añadir a su radio despertador una conexión para el iPod. Cambió el nombre del producto anteponiendo la mágica ‘i’ y se convirtió, según Apple, en el accesorio más vendido de 2005.

Un universo de 2.000 accesorios

Para diferenciarse de los otros reproductores, Apple apostó desde el principio por los accesorios, pensando especialmente en tres ámbitos de uso: en casa, en el coche y de paseo. A las necesidades que estos tres supuestos puedan generar, la industria ha respondido con propuestas de lo más ingenioso.


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La gama de accesorios, o caprichos, para acoplar el iPod al hogar es tan amplia como se quiera imaginar. Se encuentran desde sillones con altavoces incorporados para conectar el iPod (el iChair, por 399 dólares), hasta vibradores como el iBuzz, que se agitan al ritmo de la música. Y siguiendo en esta línea, un portarrollos de papel higiénico con altavoces a ambos lados para escuchar el iPod en cualquier circunstancia.

Por su parte, la industria automovilística no ha obviado el fenómeno. La explosión del iPod ha llevado a la mayoría de los fabricantes de automóviles (Audi, BMW, mini, Alfa Romeo, Volvo, Ferrari, Volkswagen, Mercedes…) a prever la integración del iPod en sus vehículos.

Respecto a la portabilidad del iPod, según Paco Lara “se trata de un dispositivo muy personal en el que su propietario lleva el contenido más preciado y emocional, de manera que hay un enorme terreno para ofrecer fundas de todo tipo y diseño para que cada uno pueda expresar su propio estilo”. Esa oferta de fundas para personalizar el reproductor va desde una sencilla funda de madera hasta una lujosa funda, sin duda reservada sólo para bolsillos pudientes, engastada en diamantes.

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