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Antonio Delgado, periodista, bloguero y productor de proyectos audiovisuales "online"

Chrome, una apuesta por el futuro

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 10 septiembre de 2008

“En los años 90 Nestcape apostó por las posibilidades del navegador como puerta de entrada a Internet y luchó por conseguir que los usuarios se olvidaran del resto de aplicaciones”

Los
usuarios se han acostumbrado a usar el navegador como aplicación
principal del ordenador. Cuentas de correos, mensajería, redes
sociales, aplicaciones ofimáticas… Hay centenares de
aplicaciones “online” que suplen, en cierta forma, a las aplicaciones
de escritorio. Este concepto, conocido como “nube”, permite
a los usuarios utilizar Internet como si de su disco duro se tratase.
Todo se sube y se baja de la Red, desde cualquier ordenador o
plataforma.

La idea no es nueva, en los años
90 Nestcape apostó por las posibilidades del navegador como
puerta de entrada a Internet y luchó por conseguir que los
usuarios se olvidaran del resto de aplicaciones. Sin embargo, el
empuje de Microsoft, al integrar de manera gratuita su navegador
Internet Explorer en el sistema operativo Windows, hizo que Nestcape
desapareciera.

Otras empresas como AOL e Intel
trabajaron en la idea de un “PC tonto” o Net-PC, un
ordenador de bajo coste y en régimen de alquiler con acceso a
contenidos exclusivos, programados a modo de canales de televisión.
En España, se comercializó bajo el nombre de AOL Avant
en 2001 y fue un rotundo fracaso por el modelo de negocio y
las limitaciones de conexión y de los dispositivos. Sin
embargo, actualmente los portátiles de bajo coste, como el
Asus Eee, están permitiendo a los usuarios acceder a todo tipo de aplicaciones “online” sin importar el sistema operativo que corra por
debajo de sus equipos.


“Google marca un nuevo rumbo en su estrategia en Internet al controlar de manera más directa cómo se ejecutan y visualizan sus aplicaciones ‘online’ en los ordenadores”

Con el lanzamiento de Chrome, Google
marca un nuevo rumbo en su estrategia en Internet al controlar de
manera más directa cómo se ejecutan y visualizan sus
aplicaciones “online” en los ordenadores de los usuarios. Además,
integra en el mismo paquete otras aplicaciones de la compañía,
como Google Gears, una tecnología que permite a los usuarios
visualizar y editar contenido almacenado en las aplicaciones web cuando
se encuentran desconectados.

De este modo, Google se asegura que la próxima
generación de aplicaciones “online”, que será mucho más
compleja en cuanto a programación y desarrollo que la actual,
disponga de una plataforma apropiada para su ejecución. Chrome es la
primera versión de una plataforma que con el tiempo irá
añadiendo nuevas funcionalidades y unificando servicios de
Google, para dar una experiencia completa al usuario.

¿Competencia para Firefox?

Resulta curioso que al mismo tiempo que
lanza Chrome, Google se haya comprometido con la Fundación
Mozilla, responsable del navegador Firefox, a financiarlo durante tres
años más. La fundación obtiene casi el 80% de su
presupuesto anual de Google y se perfila como una de las primeras
perjudicadas por el lanzamiento de Chrome, al perder cuota de
mercado. Según las primeras mediciones, Chrome ya posee casi
un 2% de cuota de mercado. Y ha conseguido esta cuota robando
usuarios a Firefox y Safari principalmente; es decir, usuarios
avanzados.


“La nueva versión de Internet Explorer ofrece la posibilidad de navegar bloqueando el acceso a los datos del usuario con los que Google construye su negocio publicitario”

Pero los verdaderos competidores de
Chrome no son estos dos navegadores, excelentes pero minoritarios,
sino el navegador Internet Explorer de Microsoft, el rey en cuanto a
número de usuarios. ¿La razón? Muy sencilla: Una
empresa como Google, que en diez años se ha convertido en una
de las principales compañías de nuevas tecnologías del mundo,
superando a entidades como Cisco o Intel, quiere tener un control
cada vez mayor de todos los aspectos que permiten a los usuarios
interactuar con sus productos.

Escasas semanas antes del lanzamiento
de Chrome, Microsoft liberó la primera beta [versión en fase de pruebas] pública del
navegador Internet Explorer en su versión 8. Este nuevo
navegador trae, entre algunas nuevas características, la
posibilidad de navegar de forma privada, bloqueando el acceso a
“cookies” y datos del usuario. Datos que empresas de
publicidad como Doubleclick, propiedad de Google, utilizan de forma
masiva para conocer los hábitos de los internautas y así
segmentar y mostrar su publicidad, que es la principal fuente de
ingresos de Google.


“El universo de Google se perfila como un lugar donde el ordenador y la Red se fusionan de forma tan potente que los usuarios no echarán de menos los sistemas operativos tradicionales”

Esto es algo que el buscador no puede
permitir que ocurra si quiere seguir siendo un negocio rentable. Y
como no puede evitar que Internet Explorer exista, no le queda otra
alternativa que lanzar su propio navegador, Chrome, que además
asegura que el acceso a las aplicaciones de la casa será tan
óptimo como Google desee. A este respecto no está de
menos señalar que no sólo Microsoft es la competencia
de Google; lo es todo aquel proyecto que se interponga entre el
buscador y sus usuarios.

El universo de Google se perfila como
un lugar donde el ordenador y la Red se fusionan. Donde la
experiencia será tan potente que los usuarios no
echarán de menos los sistemas operativos tradicionales ni el acceso a
Internet. Google acaba de poner la primera piedra para construir su
futuro de los próximos diez años.

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