Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Nuevas tecnologías > Internet y telecomunicaciones

¿Por qué sigue triunfando el spam?

Su bajo coste, las cláusulas de algunos contratos respecto a los datos del usuario y la optimización de la tecnología otorgan a esta práctica una enorme rentabilidad

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 18 octubre de 2006

El 80% del
correo digital es spam. Afecta a los servidores, a los servicios, a
la privacidad de los usuarios y a su salud mental. Afecta a billones
de personas y colapsa las carreteras de la Información. Sólo
por el spam, la Red es siete veces más lenta de lo que
debería. Sus responsables son probablemente las personas más
odiadas de Internet y, sin embargo, siguen enviando miles de millones
de correos no solicitados cada día. ¿De dónde
vienen? ¿A dónde van? Y, lo que es más
importante, ¿por qué no nos dejan en paz?

Sociología del spam


El Spam se
distribuye rápidamente gracias a la tecnología. Sin
embargo, la tecnología no basta para que el ‘spammer’ consiga
lo que quiere: se necesita también de la colaboración
del usuario. Por eso todas sus tácticas están basadas
en técnicas milenarias de marketing tradicional, siendo la más
habitual jugar con los deseos ocultos de su posible comprador.

Spam y deseos secretos
/imgs/2006/11/spamsocial2.gif


Esto
resulta fácil porque los deseos son mucho menos secretos de lo
que al usuario le gustaría pensar. Más o menos todo el
mundo fantasea con mejorar su estatus social, conseguir un trabajo
mejor pagado (o hacerse rico sin trabajar), aumentar su atractivo
físico, aumentar la potencia sexual, tener encuentros con
desconocidos…


Hay miles
de objetos, técnicas y fármacos milagrosos que prometen
todas estas fantasías con la máxima discreción a
través de la Red, ya que mucha gente se avergonzaría de
comprar determinadas cosas en una tienda. De entre la gran maraña
de spam, éste es el más pesado pero también el
menos peligroso porque, al final, todo se reduce a un simple
intercambio comercial.


En su
ensayo ‘Spam, the Economy of Desire’, Alessandro Ludovico confirma
que uno de cada 10.000 mails se convierte en una venta. Si
consideramos la inversión inicial (un ordenador conectado a
Internet y una persona frente al teclado) y que el mensaje tarda sólo
dos horas en llegar a un millón de buzones, se puede empezar a
comprender mejor el negocio. El principal objetivo de los spammers’
no es hacerle la vida imposible al usuario, sino que lo que quieren
es forrarse.

/imgs/2006/11/spamsocial10.gif
Spam y timo


En otros
casos, el ‘spammer’ avisa de un negocio ‘secreto’, de un trabajo
extraordinario o una situación a la que se puede sacar un
provecho económico, como comprar objetos de lujo a precio de
ganga o adquirir acciones en una empresa que sube como la espuma. En
todos, la comunicación entre el spammer y su víctima se
siente como cercana y personalizada, aún cuando el mismo
mensaje ha llegado a cientos de miles de personas al mismo tiempo.


El asunto
del mensaje es críptico y personal y muy a menudo parece un
‘reenviado’ que estaba dirigido a otro y que nos ha llegado por
error. La táctica es recrear la sensación de que uno se
encuentra un billete de lotería y que debe actuar deprisa
antes de que el responsable se dé cuenta del error. La
intención de estos ‘spammers’ es, en el mejor de los casos, conseguir que el receptor responda al mensaje y comprobar que la
dirección es real. En el peor, estafar.


Si el
usuario confirma su existencia, será incluído en una
lista de correos válidos y recibirá veinte veces más
spam que antes. Si facilita información más
comprometida, como cuentas bancarias o el número de su tarjeta
de crédito, su dinero desaparecerá mucho más
deprisa de lo que tardó en ahorrarlo.


La única
manera de reducir este tipo de spam es utilizar un buen filtro,
particularmente aquellos que funcionan como las etiquetas, o ‘tags’,
de la web 2.0: cada vez que se etiqueta un mensaje como ‘spam’, el
sistema lo almacena y estudia sus características. Cuantos más
mensajes se le dan, más información tiene para
reconocer el spam y eliminarlo antes de que sea leído por el
usuario.

Spam y ‘phishing’

Otro tipo
de spam diseñado para conseguir información
confidencial del usuario está relacionado con las técnicas
de ‘phishing’. Su propósito es alarmar a la víctima con
advertencias sobre su cuenta bancaria, su dominio o un servicio de
comercio en la Red, como su cuenta de Amazon o Paypal, tal como se ve en el siguiente ejemplo:


/imgs/2006/11/spamsocial11.gif



Su
munición es sembrar la duda y el miedo: ha habido un problema
de seguridad en el sistema y el usuario debe confirmar sus datos si
no quiere perder su cuenta, su dinero o arriesgarse a ser suplantado
por un estafador.


La única
política posible con estos mensajes es denunciarlos y
eliminarlos; ningún banco solicitará información
delicada por correo electrónico y, si hay algún
problema con el servicio en Amazon o Paypal del usuario, éste
será advertido cuando entre en su perfil de usuario y nunca
por e-mail.


Este tipo
de estafadores son difíciles de localizar porque aprovechan
agujeros de seguridad en servidores ajenos para cometer sus crímenes
sin dejar huellas.

Spam y avaricia
/imgs/2006/11/spamsocial9.gif


En la
misma línea, una de las estrellas más comentadas de la
Red es el ‘heredero nigeriano’ (otras veces ‘la viuda de un dictador
asiático’ o similar) que solicita la ayuda del receptor para
mover una importante suma de dinero a cambio de un suculento
porcentaje.


Este tipo
de spam es el equivalente contemporáneo del ‘timo de la
estampita’ y juega con la avaricia de la víctima para
conseguir el número de su cuenta bancaria o una pequeña
inversión. No hace falta decir que ha sido utilizado con éxito
más de una vez y que siempre acaba mal para el usuario.

Como
demuestran estos casos, la tecnología no lo es todo: el spam
requiere de una respuesta activa por parte del receptor para
conseguir lo que desea. Como afirma Kevin
Mitnick
, el hacker más
famoso de todos los tiempos, “la confianza es el caminio al
engaño”. La tecnología facilita el trabajo al
estafador pero, en última instancia, lo que tiene que
conseguir es la confianza del usuario. La única manera de
librarse del spam es desconfiar de desconocidos y utilizar el correo
lo menos posible para enviar información confidencial.

Paginación dentro de este contenido


Al publicar un comentario aceptas la política de protección de datos

Te puede interesar:

Infografías | Fotografías | Investigaciones