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Instalar Linux

Es un sistema operativo libre y gratuito, con prestaciones muy útiles, aunque con ciertas dificultades para el usuario inexperto

Instalación

Una vez que se ha decidido instalar Linux, el primer paso es elegir la versión que más se adapte a las necesidades del usuario. A estas versiones se les conoce como distribuciones. Una distribución es un grupo de programas, ya preparados y configurados, con un conjunto de controladores para una amplia variedad de dispositivos. Dentro de esta distribución se encuentra la parte central del sistema operativo, lo que se conoce como núcleo o kernel. Este núcleo es lo que recibe el nombre de Linux. El resto de programas, aplicaciones y controladores son piezas añadidas que se suman al núcleo central, dando lugar a un sistema operativo completo. Por eso, muchos usuarios de Linux prefieren dar al conjunto del sistema operativo el nombre de GNU/Linux, ya que buena parte de esas aplicaciones provienen del proyecto GNU auspiciado por la Fundación por el Software Libre (FSF).

Existe una amplia variedad de distribuciones, aunque las más completas y fáciles de usar para un usuario doméstico son Mandrake, Suse o Fedora. Todas ellas tienen unas prestaciones y características similares, y tanto su proceso de instalación como de configuración o uso posterior son sencillos y no varían excesivamente. También existen distribuciones “live-cd“, que permiten utilizar un sistema Linux desde el lector de CDs, sin necesidad de instalar nada. De todos modos, esta no es la configuración más adecuada porque el ordenador trabaja con mayor lentitud, por lo que se recomienda instalar Linux completamente en el disco duro.

Particiones

Antes de comenzar la instalación, hay que decidir si se quiere tener un ordenador híbrido (con Windows y Linux instalados a la vez) o, simplemente, si se desea disponer únicamente de Linux. En el caso de que queramos que el ordenador pueda usar Linux o Windows indistintamente (lo más habitual), conviene hacer dos compartimientos dentro del disco duro; uno para cada sistema operativo. Esta acción es conocida con el nombre de “particionar” el disco.

Instalando

La forma más adecuada de llevar a cabo la instalación es a través de una copia en CD de alguna de las anteriores distribuciones (descargándola de Internet, copiándola de un amigo, como obsequio en revistas especializadas o adquiriéndola, junto a manuales y servicio técnico, por un precio de unos 30 euros).

Una vez se disponga del CD, y antes de introducirlo en el ordenador, es necesario conectarle todos los dispositivos y periféricos (escáner, cámaras fotográficas, etc.) que se quieran usar con él. De esta forma, en el propio proceso de instalación es muy posible que se detecten y configuren todos estos dispositivos.

Después, se introduce el CD en el ordenador, y se trata de encenderlo (o arrancarlo de nuevo). Si la instalación no comienza automáticamente, nos tenemos que asegurar de que la BIOS (un pequeño programa que controla el arranque del ordenador) esté correctamente configurada. Para ello, hay que pulsar F2, ESC o SUPR en los primeros momentos del encendido, y activar la opción “Arrancar desde el CD-ROM”.

Una vez iniciada la instalación, ésta suele ofrecer dos modos de trabajo, uno para usuarios expertos y otro más simple, en el que la mayoría de las opciones a elegir ya están predefinidas. El recomendado es este último, ya que, una vez se le haya indicado cual es la partición en la que instalarse, completará la mayor parte del proceso de forma automática. Sin embargo, puede que la instalación plantee una serie de cuestiones desconocidas para un usuario inexperto. A continuación se muestran algunas:

Partición Swap: se trata de una parte del disco duro especial, que será la que Linux use como memoria secundaria en el caso de que se quedase sin memoria RAM suficiente. El tamaño de esta partición ha de ser del doble de la memoria instalada. Por ejemplo, si el ordenador dispone de 256 Mb de RAM, la partición swap deberá ocupar 512 Mb.

Formato de las particiones: es el formato en el que se guardarán los datos en el disco duro. En la actualidad existe una diversidad de formatos, como ext3, ReiserFs, jfs, xfs, etc. De todos ellos, el recomendado es ext3. Es el más usado.

Contraseña del usuario root: dentro de Linux se implementa un sistema de permisos y contraseñas para evitar el acceso no deseado de extraños. Para ello, existe una cuenta de usuario dentro de Linux, de nombre root, que cumple las funciones de administrador del sistema. Es de vital importancia que este usuario tenga una contraseña difícil de averiguar, ya que así se evitan problemas de seguridad y ataques de hackers malintencionados. A lo largo de la instalación, solicitará la contraseña para este usuario, que ha de tener seis caracteres como mínimo.

Una vez finalizada la instalación, y tras extraer el CD de la bandeja del CD-ROM, el ordenador se reiniciará. Al comenzar el arranque, aparecerá una pantalla en la que se puede seleccionar qué sistema operativo se quiere iniciar: Windows o Linux. Al concluir el arranque, y tras introducir la contraseña de acceso (normalmente será la contraseña del usuario root), podremos concluir la instalación.

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