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Las aerolíneas de bajo coste prevén poder triplicar sus clientes en 2007

Este tipo de vuelos, debido a su menor precio, ha favorecido el turismo fuera de temporada

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: domingo 24 agosto de 2003
Las líneas aéreas de bajos precios han pasado de ser una moda a hacer la competencia a las compañías tradicionales, que se están viendo obligadas a emprender nuevas estrategias y a recortar los costes al máximo para mantenerse a flote. Pero el impacto de los vuelos baratos llega más allá del propio sector y abarca desde el desarrollo del turismo fuera de temporada a la promoción de ciudades de mediano tamaño.

Fuentes de Easyjet y de Ryanair (principales compañías de bajo coste en Europa) estiman entre un 5% y un 8% el volumen de negocio que están arrebatando a las grandes, gracias a que los precios de sus vuelos resultan hasta un 30% más económicos. Las compañías de bajo coste tienen previsto triplicar en 2007 su número de clientes (90 millones) hasta acercarse al 20% del mercado aéreo europeo, y auguran que controlarán un 30% en 2010, una cuota similar a la que tienen actualmente este tipo de aerolíneas en EE UU.

Hace un año las compañías de vuelo baratos, comandadas por Easyjet y Ryanair, controlaban el 9% del negocio europeo. Tan sólo seis meses después (diciembre de 2002) habían crecido cuatro puntos porcentuales más. En España, este tipo de compañías transportaron el año pasado a un total de 31,8 millones de pasajeros, de los que casi la mitad correspondieron a conexiones con el Reino Unido.

La reacción no se ha hecho esperar y los grandes gigantes del aire como Air France, British Airways, Lufthansa o Iberia han empezado a multiplicar sus promociones y ofertas y a intentar reducir sus costes. En su Plan Director 2003- 2005, Iberia ya estimaba en 100 millones de euros lo que dejaría de ingresar por efecto de las compañías que ofertan vuelos a precio más económico.

Según los portavoces de algunas compañías de bajo coste, su actividad no se limita a restar clientes a las compañías tradicionales, sino que están consiguiendo que "muchas personas que antes no viajaban lo puedan hacer ahora, gracias a los precios accesibles" que ofrecen. De hecho, las cifras de ocupación reflejan que cada año hay más pasajeros en los aviones y esto se debe en parte a la bajada de precios que permite a más usuarios el acceso a los viajes.

La estrategia defensiva empezó a ser apreciable con la guerra de precios que iniciaron las compañías españolas poco antes de la primavera, que ha tenido sus efectos con bajadas de hasta un 30% en las tarifas. Además, las compañías han puesto en marcha otras ideas para abaratar los costes. Por ejemplo, Air Europa ha optado por "personalizar el servicio", lo que en la práctica se traduce en la eliminación de las tradicionales comidas y periódicos para que el cliente decida si prescinde de ellas o las paga aparte.

Esta estrategia no ha sido secundada por otras aerolíneas, convencidas de que la mejor política para hacer frente a las compañía de bajo coste es mantener esos servicios añadidos al billete. Lufthansa, Spanair o British Airways han optado por ofrecer tarifas más flexibles y de un solo trayecto, lo que elimina la obligación de hacer noche en un sitio determinado.

En el nuevo horizonte del negocio, los analistas auguran para los próximos años un proceso de concentración de las grandes compañías, para aprovechar las economías de escala que permite un mayor tamaño. El primer paso puede ser la unión entre la holandesa KLM y Air France.

El efecto de los vuelos baratos tiene mayor calado. Según un estudio de la consultora KPMG, las aerolíneas baratas están cambiando los patrones turísticos. La irrupción de estas compañías ha impulsado los viajes fuera de temporada por la bajada de precios y ha favorecido además a los aeropuertos regionales a los que dirigen sus vuelos. Instalaciones como las de Liverpool o Charleroi han conseguido cifras de viajeros que hasta hace unos años eran impensables para este tipo de destinos.

En España, por ejemplo, Easyjet ha aumentado de forma espectacular su presencia en Barcelona, Málaga, Palma de Mallorca o Bilbao, mientras que Ryanair, la otra gran aerolínea de bajo coste, experimentó un gran crecimiento en los aeropuertos de Gerona, Murcia o Jerez.

Etiquetas:

aerolíneas bajo coste

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