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Seguro Obligatorio de Viajeros

Su coste está incluido en el precio del billete con el objetivo de cubrir las lesiones ocurridas antes, durante y después de los viajes en transporte público

Cualquier persona que viaje en transporte público, desde un autobús urbano a otro de largo recorrido, está cubierta por el Seguro Obligatorio de Viajeros. Este tipo de seguro individual abarca tanto las indemnizaciones por lesiones corporales y muerte como la asistencia sanitaria del accidentado. Su coste está incluido en el precio del billete y, por ello, es importante conservar el ticket hasta el final del trayecto como justificante que acredite la condición de viajero. Un punto polémico es que este seguro cubre los desplazamientos que parten de España y llegan hasta el extranjero, pero no aquellos que parten del extranjero y terminan en territorio nacional, por lo que las aseguradoras abogan por armonizar la normativa comunitaria para que el pasajero esté siempre cubierto.

Cómo presentar una reclamación

En caso de accidente, el asegurado o sus beneficiarios tienen la obligación de formular el aviso del mismo al transportista o al personal de la empresa de transportes y a la aseguradora, a la que siempre se facilita copia de toda la documentación relativa al siniestro. Los originales deben quedar en posesión del accidentado, quien ha de probar que los daños corporales han ocurrido durante el desplazamiento. Para ello, debe aportar las certificaciones facultativas en las que se describen las lesiones y, si el pasajero ha fallecido, sus beneficiarios tienen que presentar la certificación del Registro Civil. “Si estos documentos se emiten por facultativos o autoridades extranjeras estarán debidamente legalizados”, contempla el Real Decreto que regula el SOV. Para Javier Polo, “es trascendental actuar correctamente nada más producirse el accidente, pues de esta forma evitaremos muchos problemas que, sin duda, nos planteará la entidad aseguradora responsable de indemnizar”. En resumen, los pasos a dar por parte del accidentado son:

  • Acreditar el accidente
  • Demostrar que el daño causado es consecuencia del accidente.
  • Justificar su condición de viajero.

Con este fin, es muy importante recoger los datos identificativos del conductor, del vehículo y del seguro concertado, así como de los testigos que han presenciado el accidente. “La declaración de las personas adquiere un gran relieve, pues en la mayoría de los casos es la única manera de demostrar que algo ha ocurrido, como cuando se produce una caída por un frenazo. En caso de no existir testigos o que el conductor no asuma su responsabilidad ni facilite ningún parte de accidente, es aconsejable llamar a la policía para que levante un atestado. La hoja de asistencia de los sanitarios que atiendan al herido, junto al resto de documentación médica, serán suficientes para acreditar el daño causado”, amplia Javier Polo.

En cuanto a la necesidad de acreditar la condición de viajero, es importante presentar el billete o, si el viaje es gratuito, un documento que acredite a la víctima como pasajero. No obstante, hay que saber que “la existencia del billete es un requisito deseable, pero no indispensable para justificar la condición de viajero, pues su pérdida o extravío es más que previsible”, advierten desde AECOS. La condición de viajero se puede demostrar mediante la declaración de testigos, la presentación del parte de declaración de accidente o un atestado. Si se quieren agilizar los trámites, existe la opción de interponer una denuncia ante la comisaría o juzgado dirigida contra el conductor, la empresa de transporte y la aseguradora del SOV. En la denuncia se deben narrar los hechos acaecidos de una manera breve y sencilla. Posteriormente, tendrá lugar un juicio, normalmente un juicio de faltas, y será conveniente que el pasajero cuente con la asistencia de un abogado “tanto para acreditar los requisitos antes expuestos como para obtener la mayor indemnización posible”, recomiendan desde AECOS.

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