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Vuelos baratos

A pesar de los precios cada vez más baratos, conviene no confiarse demasiado y seguir comparando precios con las distintas agencias

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En los últimos años la aparición de nuevas empresas que operan con precios muy bajos, los altos precios del crudo y las estrategias cada vez más agresivas de las líneas de bajo coste (‘low cost’)consagradas, junto con las medidas adoptadas por las convencionales para intentar competir en igualdad de condiciones, han convertido el mercado aéreo en uno de los sectores más discutidos y dinámicos. ¿El resultado? Oportunidades cada vez más jugosas para los usuarios, pero también una oferta tan extensa que puede llegar a confundirlo. Por esta razón, las asociaciones de consumidores aconsejan comparar el precio final de estas compañías con el ofrecido por las agencias de viajes, además de tener en cuenta los inconvenientes que puede suponer embarcar en un aeropuerto secundario, la inexistencia o precariedad del número de transportes públicos desde estos aeropuertos hasta el centro de la ciudad y el cierre de oficinas de atención al cliente.

Dos modelos en constante definición

“Dentro de un tiempo no hablaremos de compañías de bajo coste y tradiciones. Nos referiremos simplemente a aerolíneas, unas con mejor servicio que otras o con mejores precios, pero la separación entre ambas terminará por difuminarse”, comenta Jesús Martínez Millán, presidente de la Federación Española de Agencias de Viajes. Aunque el concepto y la filosofía siguen diferenciándose claramente, los cambios introducidos en los últimos tres años en la mayoría de las empresas para resultar más competitivas han resquebrajado los estereotipos sobre el mundo de la aviación.

Repasamos las diferencias entre ‘low cost’ y vuelos tradicionales, así como los aspectos que más preocupan a los clientes :

Aeropuertos distintos. Las compañías tradicionales suelen utilizar los aeropuertos principales de las ciudades de destino, mientras que las ‘low cost’ se sirven de aeródromos secundarios, de menores dimensiones donde los impuestos se reducen. La diferencia en los últimos años es que las low cost se ha preocupado por diseñar y promocionar medios de transporte desde el aeropuerto hasta el centro urbano de destino. También han prosperado empresas como la catalana Vueling que ofrecen servicios desde el mismo aeropuerto de Barcelona hasta destinos en toda Europa. La presión de estas compañías de bajo coste en El Prat es tan fuerte que ha llevado incluso a que compañías como Iberia piensen reducir trayectos con salida desde Barcelona.

Más comodidades. Las compañías tradicionales ofrecen un mejor servicio a bordo gratuito gracias a su servicio de catering, prensa, atención sin cargos a personas con silla de ruedas, entretenimiento, etc. Aunque esta afirmación también sigue siendo cierta a grandes rasgos, los recortes de las aerolíneas de bandera han introducido importantes matices. Iberia fue una de las primeras aerolíneas en suprimir el servicio de comidas gratuito a bordo en vuelos de corto y medio recorrido, y muchas otras empresas la siguieron. También ha habido recortes en los servicios de prensa gratuita de las compañías convencionales. Sin embargo, la diferencia en los viajes transcontinentales, sobre todo en lo que a entretenimiento a bordo se refiere, sigue siendo notable.

Cuestiones de seguridad. Uno de los estereotipos que más ha perjudicado a estas compañías es el que apuntaba a deficiencias en sus controles de seguridad y revisiones periódicas. La Unión Europea acaba de publicar una lista con casi un centenar de aerolíneas a las que no se les permitirá operar en la UE por no cumplir los estándares de seguridad comunitaria. Se trata sobre todo de empresas africanas y asiáticas, y no está incluida ninguna europea. Por tanto, todas las empresas que vuelan en España cumplen las normas de seguridad de Aviación Civil sea cual sea el precio de sus tarifas. A partir de este mínimo común pueden existir diferencias en cuanto al aprovechamiento de los aviones y las horas de vuelo diarias, que suele ser el máximo en las compañías de bajo coste. Las diferencias, sin embargo, hay que buscarlas entre compañías, y no entre bloques diferenciados por tarifas.

Segundas marcas, subcontratas y ‘wet leasing’. Las compañías de vuelos baratos suelen tener subcontratados sus servicios de mantenimiento de la aeronave, con lo que consiguen ahorrar en personal. El fenómeno de las subcontratas, sin embargo, no es ni mucho menos exclusivo de las ‘low cost’. En los últimos años se ha extendido una práctica, conocida como ‘Wet Leasing’, que consiste en subcontratar los servicios de una segunda empresa que aporta el avión y el piloto. La empresa contratista mantiene la tripulación de cabina y su imagen de marca. El resultado es que cualquier persona puede subirse a un avión pintado de los colores de nuestra compañía de confianza sin saber que se trata en realidad de una aeronave de otra empresa. No tiene por qué ser una práctica que disminuya la calidad, pero provoca muchas críticas entre las asociaciones de consumidores y las agencias, principalmente porque se realiza sin el conocimiento del cliente. La competencia desatada en los precios ha llevado también a muchas de las grandes a plantearse la creación de segundas marcas que actuarían como ‘low cost’.

Número de oficinas de atención al cliente. Aunque muchas empresas se están planteando (o han comenzado ya) a cerrar oficinas para recortar gastos, este aspecto sigue marcando la diferencia entre ambos modelos. Sobre todo en el caso de volar con empresas cuya sede no está en España, la Red de oficinas puede marcar el trato y la atención que se va a recibir en caso de reclamación o incidencia.

Venta a través de las agencias de viajes. Muchas compañías están empezando a darse cuenta de que su colaboración con las agencias de viajes puede serviles para llegar a un segmento del público que no está familiarizado con la Red o que prefiere el trato personal con su vendedor de siempre. A cambio tienen que ceder la comisión correspondiente al intermediario, pero consiguen aumentar la ocupación en sus vuelos. Un ejemplo de este nuevo modo de proceder, según las asociaciones de agencias de viajes, es la empresa alemana Air Berlín, que ha puesto en marcha un modelo híbrido bastante exitoso. Esta tendencia creciente permite disfrutar cada vez más del bajo coste con la tranquilidad y la comodidad que aporta una agencia.

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