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El “desahucio exprés” entra en vigor

La nueva normativa agiliza el proceso de desalojo forzoso de los inquilinos que no paguen

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 23 diciembre de 2009
Img desahucio Imagen: Gideon

Se ha hecho esperar, pero por fin ha entrado en vigor la nueva Ley 19/2009 de medidas de fomento y agilización procesal del alquiler y de la eficiencia energética de los edificios, más conocida como Ley de Fomento del Alquiler. Esta normativa modifica la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), la de Enjuiciamiento Civil (LEC) y la de Propiedad Horizontal (LPH). Una de las principales medidas de la nueva normativa es la puesta en marcha del denominado “desahucio exprés”, que agilizará el proceso de desalojo forzoso.

Condonación de la deuda

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El arrendador tiene la posibilidad de condonar al inquilino toda o parte de la deuda y de las costas. Esta decisión está condicionado al desalojo voluntario del inmueble dentro del plazo fijado, que no puede ser inferior a 15 días desde que se notifique la demanda. El propietario del inmueble puede elegir la opción que le suponga un menor perjuicio, si tiene la posibilidad de alquilar de nuevo la finca en un plazo breve y necesita disponer de ella.

Una vez presentada la demanda, se cita a las partes a la vista, en la que se recordará al demandado que, si no comparece, se declarará el desahucio sin más trámite. En la vista se deja fijado el día y la hora en que tendrá lugar el lanzamiento, que será dentro del mes siguiente a la celebración de la vista y se efectuará sin necesidad de notificación en caso de sentencia condenatoria que no se recurra.

Rescisión antes de cinco años

El lanzamiento del moroso será dentro del mes siguiente a la celebración de la vista y se efectuará sin necesidad de notificación

El arrendador ya no estará atado a un contrato mínimo de cinco años. Mediante la nueva normativa, el propietario puede rescindir este acuerdo si necesita ocupar la vivienda para uso propio, pero también para el de sus padres, hijos o cónyuge, en los casos de sentencia firme de divorcio o nulidad matrimonial, siempre que así figure en el contrato. Si antes de tres meses no se produjera la ocupación, el arrendador estará obligado a reponer al arrendatario el uso de la vivienda e indemnizarle por los gastos del desalojo. Al tiempo, en garantía de la seguridad jurídica, se prevé que tal circunstancia deberá hacerse constar de manera expresa en el contrato de arrendamiento inicial.

Éste es el único caso en el que la nueva norma modifica la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU). Establece que el propietario puede necesitar la vivienda para uso propio durante la vigencia del contrato de arrendamiento, lo que le permitiría evitar la prórroga forzosa que para el alquiler de viviendas viene impuesta a los propietarios, con un máximo de cinco años.

Si el propietario alquila a una familia su vivienda, la LAU establece que si los inquilinos desean, con independencia del plazo pactado en el contrato, éste podrá prorrogarse de manera forzosa hasta cinco años de vigencia, sin que el propietario pueda hacer nada por recuperar el inmueble hasta pasado ese tiempo (salvo que el inquilino no pague la renta o incumpla cualquier disposición esencial del contrato).

El uso del inmueble podrá requerirse tanto por el arrendador como por sus familiares de primer grado

La antigua redacción de la LAU establecía que sólo el propietario podía evitar la prórroga forzosa si hacía constar en el contrato que necesitaba la vivienda para uso propio, antes del transcurso de cinco años. En tal caso, la prórroga forzosa no era exigible y los inquilinos debían dejar el inmueble cuando el propietario necesitaba ocuparlo.

Con la nueva redacción del artículo 9 de la LAU, se amplía el listado de personas con legitimación para requerir el uso del inmueble. Pueden ser tanto el arrendador, como los familiares de primer grado por consanguinidad y adopción del propietario.

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