Suplemento de coenzima Q10 contra la fatiga física

Los estudios avalan que aumentaría la tolerancia al esfuerzo e impediría la merma del rendimiento deportivo por fatiga
Por Maite Zudaire 25 de enero de 2010
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Imagen: sanja gjenero

Diversos centros de investigación de medicina del deporte han estudiado el papel de la coenzima Q10 como ayuda ergogénica para incrementar el rendimiento físico entre deportistas. Quienes practican ejercicio físico intenso y de alto rendimiento, que exige un gran trabajo cardíaco y muscular, recurren a estos suplementos por su reconocido efecto positivo en el alivio y la prevención de la fatiga física. Es una coenzima elemental de todas las células del cuerpo, que les permite maximizar la obtención de energía a partir de la oxidación de los nutrientes de los alimentos.

Función energética y antioxidante

La coenzima Q10 forma parte de las membranas de las mitocondrias, los orgánulos celulares encargados de la producción de la mayor parte de la energía que requiere el organismo. En la mitocondría se produce ATP (la «pila» biológica de las células), una molécula encargada de ceder la energía necesaria a todos los procesos celulares que la requieren, como la contracción y la relajación muscular.

La coenzima Q10 ejerce una importante acción antioxidante

La práctica de ejercicio en calidad de aficionado, y más como deportista de alto nivel, genera una sobrecarga de radicales libres a consecuencia de una respiración más rápida. Este mayor efecto oxidante puede traducirse en daño celular y alteraciones funcionales diversas, como la sobrecarga muscular y, por consiguiente, la merma del rendimiento deportivo.

Aunque los niveles de ubiquinona aumentan en los tejidos con el ejercicio físico intenso como mecanismo de adaptación, una forma segura y eficaz de amortiguar y frenar el efecto perjudicial de los radicales libres es aumentar la presencia en el organismo de antioxidantes. La toma de coenzima Q10 se suma a otros suplementos y alimentos antioxidantes y es positivo para los deportistas.

Componente antifatiga

La fatiga es la manifestación universal del agotamiento de la energía mitocondrial y, por ende, del envejecimiento de los organismos. La debilidad de la funcionalidad de los órganos es inherente a la edad; el corazón, los riñones, el cerebro y demás órganos de las personas mayores es menos funcional y menos eficiente en sus acciones. También se siente más la fatiga cuando se exige un trabajo extraordinario y continuo a los órganos que más energía consumen, como el corazón y el músculo. Así sucede en la práctica deportiva.

El mecanismo principal por el cual la coenzima Q10 protege contra el agotamiento celular consiste en que su ingesta extra mantiene la energía mitocondrial, según un reciente estudio realizado por el Departamento de Fisiología de la Osaka City University Graduate School of Medicine, en Japón. En este estudio a doble ciego, controlado con placebo, se pidió a algunos voluntarios deportistas elegidos al azar que tomaran coenzima Q10 oral (100 ó 300 mg/día), y a otros placebo, durante ocho días. Para valorar la resistencia a la fatiga o el retraso de su aparición, todos ellos realizaron ejercicios de carga de trabajo en una bicicleta en dos ocasiones durante dos horas, seguido de un descanso posterior de cuatro horas.

Los investigadores comprobaron que la administración oral de la coenzima Q10 (300 mg) mejora el rendimiento físico y la sensación subjetiva de fatiga durante los ensayos. De los resultados se deduce que este suplemento podría aumentar la tolerancia al esfuerzo e impedir la merma del rendimiento deportivo como resultado de la fatiga física tras días de continuo esfuerzo, como el que viven los ciclistas en las carreras o los atletas en plena temporada de competición.

TIPOS DE SUPLEMENTOS

La coenzima Q10 adquiere dos formas, ubiquinona y ubiquinol. Ambas tienen funciones específicas. Mientras el ubiquinol (la forma reducida de la ubiquinona) es un donante de electrones, la ubiquinona es un aceptor de electrones. Los electrones que dona el ubiquinol sirven para neutralizar la acción dañina de los radicales libres y otros residuos oxidantes (peróxidos). Este potente y efectivo resultado antioxidante no lo tiene la ubiquinona; se ha comprobado que se necesita una elevada concentración de esta última para observar una acción antioxidante significativa semejante a la que produce el ubiquinol. Además, se ha comprobado que el ubiquinol es capaz de regenerar el alfa-tocoferol (la forma antioxidante de la vitamina E), aspecto que duplica su acción antioxidante.

En la sangre humana sana, más del 90% de la coenzima Q10 está en forma de ubiquinol. Los suplementos de ubiquinona incrementan las concentraciones de ubiquinol (según algunos estudios, entre el 80-85%), si bien este aumento sería mayor (96-98,5%) si la ingesta directa fuera de la forma más antioxidante. Pero el ubiquinol, aunque es más biodisponible, es menos estable. En la actualidad, los suplementos comerciales de coenzima Q10 no especifican en la etiqueta qué compuesto concreto contienen, aunque es probable que sea ubiquinona ya que se mantiene estable más tiempo en la cápsula.

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