Introducción de nuevos alimentos y sabores

Las dificultades para probar nuevos alimentos serán menores cuanto más diverso sea el gusto de los niños a los tres años, edad de cambio de conducta alimentaria
Por Maite Zudaire 29 de febrero de 2012
Img comedor

Los hábitos alimenticios hacia el consumo de variedad de alimentos se desarrollan en la infancia temprana. En la introducción de los alimentos sólidos, las preferencias alimentarias se desarrollan gracias a exposiciones repetidas a variedad de alimentos. Pero la elección de los alimentos cambia de forma llamativa hacia el tercer año de vida. Según especialistas en nutrición y comportamiento infantil, a esa edad se incrementa el consumo energético, que se refleja en una mayor ingesta de alimentos, pero hay un descenso en la variedad. Por ello, cuanto mayor y más diverso sea el gusto del niño pequeño a esa edad, menores dificultades se tendrán en las comidas.

A los tres años, los niños entran en una fase de neofobia, en la que aprecian los alimentos aceptados hasta entonces, pero son muy reticentes a probar alimentos desconocidos y nuevos sabores. Incluso muestran cierto rechazo hacia nuevas formas de presentación de productos ya conocidos y aceptados. Por ello, cuanto mayor sea el gusto por más alimentos a esa edad, menores problemas se tendrán en un futuro para una buena nutrición, pese a que no acepte, aunque sea de forma temporal, nuevos sabores ni nuevos alimentos.

Cambio de conducta alimentaria

La variabilidad individual de las elecciones alimentarias podría estar relacionada con las experiencias gustativas pasadas

Un estudio sobre el cambio de conducta alimentaria, realizado por Sophie Nicklaus, del Centro de Ciencias del Sabor y de la Alimentación en la Universidad de la Borgoña (Dijon, Francia), puso a prueba a niños de entre dos y tres años. Pudieron elegir ocho platos variados en su composición (productos de origen animal, alimentos ricos en almidón, platos combinados, verduras y productos lácteos), con la exclusión de alimentos tipo postre.

Se constató cómo la elección de los alimentos dependía, en gran medida, de su naturaleza. Los productos de origen animal, los alimentos con almidón y los platos combinados que incluían sendos productos fueron los más elegidos, mientras que la elección de los productos lácteos dependía del tipo. Los platos de verduras fueron los menos escogidos.

Experiencias gustativas

La reflexión de los autores del experimento es que la variabilidad individual de las elecciones alimentarias de los niños podría estar relacionada con las experiencias gustativas anteriores. Esto implica que los padres no deben poner límites ni a los tipos de alimentos ni a las texturas que propongan, en particular, respecto a los alimentos más problemáticos: verduras y hortalizas, frutas, pescados y legumbres:

¿Por qué no ofrecer tallitos de brócoli salteados y mezclados con otras verduras, como zanahorias en cuadraditos? A los pequeños les gusta manosear los alimentos, coger uno a uno los guisantes, los garbanzos o las alubias con sus dedos y llevárselos a la boca. La mezcla de texturas en un mismo plato (crema de verduras con tropiezos de pescado) les suele incomodar, pero esta situación se resuelve si se le ofrecen los platos por separado: primero el puré y después el pescado desmenuzado.

Factores que afectan a las preferencias alimentarias

Los estudios sobre la introducción de nuevos alimentos dan cuenta de los distintos factores que favorecen esta aceptación:

  • La exposición repetida a los nuevos alimentos.

  • La introducción de variedad de alimentos de todos los grupos posibles.

  • El momento idóneo: siempre hay un mejor momento para la introducción de nuevos alimentos; con el niño en calma, receptivo y con hambre.

  • Las propiedades sensoriales: la textura de los alimentos, los sabores, los colores y las formas. Es bueno para el desarrollo.

Sophie Nicklaus, en un estudio titulado «El desarrollo de la variedad de alimentos en los niños», aconseja a los padres que «sean conscientes de que, tan pronto como se introducen alimentos complementarios en la dieta infantil, la variedad de alimentos que proporcionen es determinante en la configuración de sus preferencias y apetencias alimentarias a lo largo de sus vidas».

NIÑOS AMAMANTADOS, MEJORES COMEDORES

Está demostrado: si las madres que amamantan comen diversidad de alimentos, distintas frutas, diferentes tipos de verduras con las mínimas excepciones, variedad de pescados y de legumbres y demás alimentos, es más probable que sus hijos, desde pequeños, muestren más y mayor interés en comer de todo.

Esta es la diferencia sustancial entre los niños alimentados con pecho, en comparación con los alimentados con fórmula (biberón, papillas). Estos últimos, en general, resultan peores comedores. Puede ser que coman cantidad de alimentos, pero no variedad, y, por tanto, que demuestren más manías al comer.

Sigue a Consumer en Instagram, X, Threads, Facebook, Linkedin o Youtube