Detección rápida del cáncer de laringe y faringe

Una nueva técnica basada en la videoendoscopia agiliza la detección de neoplasias
Por Núria Llavina Rubio 28 de septiembre de 2009
Img endoscopia
Imagen: David Quick

La laringoscopia directa es la técnica más habitual para detectar tumores de faringe y laringe. Es una técnica invasiva que requiere anestesia general y paso por el quirófano, con el consecuente gasto sanitario y el perjuicio para el paciente. Una nueva técnica permite realizar el mismo examen en media hora y con sedación local, lo que agiliza la detección rápida de la enfermedad. El diagnóstico rápido del cáncer centra los estudios actuales en hospitales e instituciones de investigación.

Imagen: David Quick

Cada año se diagnostican de 24 a 30 nuevos casos de neoplasias de faringe y laringe por cada 100.000 habitantes. Afectan sobre todo a hombres (entre 85% y 95%) y se asocian con la adicción al tabaco y al alcohol. Representan la quinta causa oncológica de muerte, después del cáncer de pulmón, colon, vejiga y próstata.

Es un tipo de cáncer que, diagnosticado en un estadio inicial y con un tratamiento quirúrgico o radioterápico adecuado, tiene una tasa de curación alta. A los cinco años sobreviven del 65% al 75% de los pacientes. En fases más avanzadas, la curación se reduce entre un 25% y un 30%. A pesar de estas cifras elevadas, según el Instituto Catalán de Onconlogía (ICO), sólo el 28% de las lesiones se detectan en un estadio inicial. Desde hace un mes, el Hospital Josep Trueta (Girona) lleva a cabo tres videoendoscopias por semana. Las pruebas se realizan, sobre todo, a pacientes que ya han recibido tratamiento por tumores de faringe y laringe y necesitan un control de seguimiento. También se practica en personas que podrían tener una lesión o tumor. El proceso completo (sedación local, exploración y toma de muestras) tan sólo requiere media hora.

Del diagnóstico al tratamiento

El cáncer de laringe está asociado al consumo de tabaco. La incorporación paulatina de la mujer al hábito tabáquico ha hecho de esta enfermedad, antes casi exclusiva del género masculino, una afectación de igual importancia en ambos sexos. Otros factores habituales se relacionan con una alimentación deficiente, además del abuso de alcohol, reflujos gastroesofágicos frecuentes, el virus del papiloma humano, un sistema inmunológico debilitado o la exposición a tóxicos industriales.

La primera prueba para el diagnóstico de este tipo de tumor es la laringoscopia. Permite visualizar la laringe de forma clara. Cuando se observan anomalías, se lleva a cabo una biopsia. Si los resultados revelan una tumoración, se realizan radiografías de la zona del cuello y la garganta para analizar el grado de extensión de la enfermedad.

Diagnosticado en un estadio inicial y con un tratamiento adecuado, la tasa de curación del cáncer de laringe oscila entre el 65% y el 75%

Cuando el tumor puede extirparse se recurre a la opción quirúrgica, junto a la quimioterapia y la radioterapia. Entre las diferentes técnicas para llevar a cabo una operación se incluye la utilización del láser, que destruye el tejido afectado. También se recurre a la laringectomía parcial, en la que se extirpa parte de la laringe y, como máximo, una porción de las cuerdas vocales, por lo que se conserva la voz. El estoma, un orificio que se practica en el cuello entre la tráquea y la superficie, es temporal, con el paso del tiempo termina por cerrarse. La intervención más radical es la laringectomía total. En ella se extirpa toda la laringe, desde la raíz de la lengua a la tráquea y, en este caso, el estoma es para toda la vida.

Minimizar el daño con la microtecnologías

El diagnóstico rápido de enfermedades es el centro actual de investigaciones y aplicaciones. Está demostrado que aumenta la esperanza de vida del paciente, sobre todo, por avanzar el inicio del tratamiento. Las consecuencias tras la curación, además, se minimizan. A la videoendoscopia utilizada en el Hospital Josep Trueta, se une otra técnica de detección precoz de cáncer de cabeza empleada en el mismo centro.

Es sólo un ejemplo de la tendencia en hospitales e instituciones de investigación, en respuesta a la propensión creciente de los casos de cáncer y otras enfermedades entre la población. Sus costes hospitalarios también aumentan, lo que hace necesario el desarrollo de técnicas mucho más económicas y rápidas para hacer frente a este incremento. Además, el paciente reclama una atención personalizada y menos invasiva.

La microtecnología es un campo en desarrollo para lograr estos objetivos. Uno de sus retos principales es el diseño de productos de aplicación médica que aceleren el proceso de detección de enfermedades, entre ellas el cáncer. El pasado mes de julio, se inició un proyecto de fabricación de aplicaciones para la detección temprana de enfermedades entre dos organismos vascos, CIC Microgune (centro especializado en microtecnologías) y Biodonostia, centro de investigación del Servicio Vasco de Salud.

Aunque los primeros resultados se esperan en un periodo de tiempo que oscila entre uno y cinco años, son varios los dispositivos en los que ya se trabaja. El «Optolabcard» es un instrumento del tamaño de una tarjeta de crédito que realiza de forma automática un control microbiológico a partir de una muestra del paciente. Detectará enfermedades infecciosas o ciertos tipos de cáncer, así como la «Salmonella» o el «Campylobacter«. Un test automático y portátil llamado «Portfastflu» revelará distintos tipos de gripe. El TNF alfa, factor de necrosis tumoral indicador de numerosas patologías, se podrá determinar también con un nuevo dispositivo. También se investiga la posibilidad de contar con una herramienta no invasiva para el diagnóstico prenatal que ayude a detectar anomalías congénita graves.

VIVIR CON UNA LARINGECTOMÍA

La laringectomía total tiene muchas consecuencias. Origina una afectación permanente de la voz. El paciente deberá acostumbrarse a utilizar métodos alternativos de comunicación. Los más sencillos consisten en libretas y ordenadores portátiles o pizarras que el afectado puede tener siempre consigo y utilizar en todas las situaciones comunicativas.

Otros métodos pasan por recurrir a un electrolaringófono, un aparato pequeño con una membrana plástica que vibra y funciona con pilas, o aprender a emitir voz esofágica, que consiste en empujar de forma voluntaria y continuada el aire acumulado en la parte superior del esófago, lo que produce vibraciones en sus paredes que facilitan el sonido. Las palabras se articulan con los labios, la lengua y el paladar (el tono de voz suele ser grave con un timbre ronco).

La laringectomía puede afectar también a la deglución de los alimentos, así como modificar las sensaciones de olor y gusto. Esto provoca que los pacientes pierdan de manera momentánea el interés por la comida. Sin embargo, mantener una buena nutrición es la base de una correcta rehabilitación, por lo que no debe subestimarse. En un trabajo presentado en el pasado Simposio de Cáncer y Nutrición de la Sociedad Europea de Oncología Médica, en marzo de este año, investigadores holandeses aseguraban que una mala nutrición en pacientes sometidos a radioterapia podía provocar respuestas deficientes al tratamiento, reacciones adversas y una reducción de la calidad de vida.

La afectación corporal es una de las peores consecuencias de la intervención. El estoma puede convertirse en un problema psicológico y afectar a la autoestima. Se transforma en una fuente de malestar que requiere un proceso de adaptación. El cuidado de la propia imagen es una buena vía para dejar de sentirse incómodo y poco atractivo. Para volver a aceptarse. Cuando el problema va más lejos, se puede contactar con asociaciones y grupos de ayuda mutua para intercambiar experiencias, informaciones y recursos.

Sigue a Consumer en Instagram, X, Threads, Facebook, Linkedin o Youtube