Deportes de contacto: ¿un riesgo para la salud del cerebro?

Un estudio señala que los traumatismos repetidos en la cabeza causan deterioro cognitivo y de memoria
Por Núria Llavina Rubio 14 de mayo de 2012
Img rugby

Del 20% al 50% de los luchadores profesionales podrían desarrollar enfermedades como Alzheimer, Parkinson, encefalopatía traumática crónica, depresión u otras afecciones neurológicas o neuropsiquiátricas. El motivo: los golpes repetidos en la cabeza que sufren a lo largo de su vida como deportistas. Aunque la relación entre traumatismos craneales y deterioro cognitivo se ha estudiado en muchas ocasiones y se conocen las consecuencias en deportistas veteranos, nunca se había puesto de relieve cómo se producen los cambios cerebrales que provocan este deterioro. De encontrar la clave, se podrían poner en marcha programas de prevención.

El traumatismo craneal repetido, que se da en deportes de combate como el boxeo y las artes marciales mixtas, es un factor de riesgo para las enfermedades neurodegenerativas y, sobre todo, para el desarrollo de encefalopatía traumática crónica. Los golpes continuos en la cabeza producen cambios en la cognición susceptibles de ser medidos y analizados. Así lo asegura el «Estudio de la Salud Cerebral de los Luchadores Profesionales», llevado a cabo por investigadores del Cleveland Clinic Lou Ruvo Center for Brain Health (Las Vegas, EE.UU.) y presentado en la LXIV Reunión Anual de la American Academy of Neurology. Si bien algunas investigaciones ya habían relacionado en los luchadores profesionales la duración y la intensidad de los combates con el deterioro cognitivo, poco se conocía sobre cómo se desarrollaban estos cambios.

Esta investigación pretende determinar si la resonancia magnética (RM) del cerebro, junto con otras pruebas, puede detectar cambios sutiles en la salud del cerebro relacionados con dificultad para pensar y recordar. Ello ayudaría a prevenir enfermedades futuras con base en los primeros indicios de deterioro.

En España, solo un 15% de los traumatismos craneoencefálicos se deben a accidentes deportivos y de alto riesgo

Los participantes han sido boxeadores y luchadores de artes marciales que se han dedicado entre 1 y 25 años a la práctica de este deporte. En ambos grupos, cuantos más años se han dedicado y mayor número de combates por año se han peleado, menor es el volumen de las regiones cerebrales asociadas con la memoria (hipocampo bilateral caudado y tálamo). Asimismo, quienes llevan más años también han obtenido peores resultados en las pruebas de memoria y de rapidez de procesamiento, algo que no se ha observado en el grupo de noveles.

Los investigadores también han detectado un factor genético. No todos los luchadores o boxeadores son de igual manera susceptibles al deterioro cognitivo. En estudios futuros, se quieren incluir factores como la genética, proteínas en la sangre y análisis del nivel de estudios, entre otros.

Cerebro enfermo por deportes de contacto

Según datos de la «Guía del daño cerebral» del Centro Estatal de Atención al Daño Cerebral (CEADAC), de España, el 5% de los traumatismos craneoencefálicos se deben a accidentes deportivos y de alto riesgo, en su mayoría, entre personas jóvenes. En EE.UU. se registran cada año alrededor de 300.000 lesiones cerebrales traumáticas relacionadas con los deportes, sobre todo con el hockey sobre hielo, el fútbol, el béisbol, el rugby y el fútbol americano.

El proyecto «Geoparkinson», un estudio realizado en 2007, ya afirmaba que haber quedado inconsciente al menos una vez en la vida por un golpe podría ser un factor de riesgo de desarrollar Parkinson. Y esta probabilidad aumenta cuanto mayor sea la cantidad de envites recibidos a lo largo de la vida.

Golpes y deterioro cerebral, una relación discutida

No todas las investigaciones relacionadas con esta cuestión afirman, de forma tan contundente, la relación entre contusiones cerebrales y deterioro cognitivo. Investigadores del Instituto de Neurociencia y Fisiología de la Universidad de Gotemburgo, Suecia, publicaron en 2007, en la revista ‘British Journal of Sport Medicine’, que no había datos definitivos de los efectos dañinos de los golpes en la cabeza.

Sin embargo, en 2010, investigadores del Consejo de Medicina del Deporte y Fitness de la Academia Estadounidense de Pediatría publicaron en la revista ‘Pediatrics’ que, tras una contusión cerebral, retomar la práctica deportiva sin haber consultado el accidente a un especialista puede acarrear graves problemas en el futuro, ya que se corre el riesgo de sufrir lesiones más prolongadas que provoquen cambios crónicos en el cerebro.

Los deportes de contacto no están exentos de riesgo. A mediados del año pasado, un grupo de jugadores de fútbol americano de la NFL (Liga nacional de fútbol americano) presentaron una demanda contra la liga por ocultar los riesgos de las contusiones cerebrales. Un estudio post mórtem realizado entre 15 exjugadores de la Universidad de Boston constataba el daño en el cerebro y nudos marrones en los tejidos neuronales (característicos de la encefalopatía traumática crónica). Otras investigaciones en futbolistas vivos también mostraron daños cognitivos similares al Alzheimer o con síntomas de demencia.

PROTECCIÓN CRANEAL EN FÚTBOL AMERICANO

El fútbol americano es uno de deportes donde más lesiones se registran entre las personas que lo practican. En concreto, las cerebrales son las lesiones que más problemas causan. Quizá por la queja de los propios jugadores, o por una mayor concienciación sobre el problema, la NFL aprobó recientemente unas nuevas reglas que se han empezado a implementar para la protección de la integridad física y la salud de estos deportistas.

Una de las nuevas indicaciones determina que si un jugador sufre un golpe, no debería volver a la competición ese mismo día si tiene síntomas de conmoción cerebral, como incapacidad de recordar lo que tiene que hacer, problemas de memoria, alteración en los niveles de lucidez mental, pérdida del conocimiento o dolor de cabeza recurrente e intenso. La anterior normativa de la NFL, establecida en el año 2007, señalaba que un jugador no podría volver a la competición en el mismo partido si quedaba inconsciente.

La nueva reglamentación, además, pide a los deportistas que “sean sinceros” con el personal médico del equipo y le comuniquen cualquier síntoma que pudiese estar relacionado con la conmoción cerebral. Esta recomendación se basa en varias encuestas que ha realizado la NFL y que han constatado que la mayor parte de estos futbolistas ocultan o restan importancia a las consecuencias de un golpe en la cabeza.

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