Entrevista

Helena Trujillo, psicoanalista

El psicoanálisis trata patologías que tienen su origen en procesos inconscientes, como las fobias
Por José Andrés Rodríguez 21 de septiembre de 2010
Img helena trujillo
Imagen: CONSUMER EROSKI

El psicoanálisis es una disciplina que se ocupa del estudio del psiquismo humano. Creada por Sigmund Freud a finales del siglo XIX, es una ciencia reciente que carga con numerosos mitos y prejuicios. ¿Hay que seguir durante muchos años esta terapia para curarse? ¿Hay que tener cierto nivel de educación para psicoanalizarse? Helena Trujillo ejerce como psicoanalista desde hace varios años, colabora con diversos medios de comunicación e imparte cursos y charlas sobre este tema. En esta entrevista, desmonta algunos de los mitos que alejan al psicoanálisis de la sociedad y defiende la vigencia de una ciencia tan práctica como poco conocida.

¿Qué problemas puede tratar el psicoanálisis?

Toda ciencia tiene sus límites. El psicoanálisis puede ocuparse de patologías que tengan su origen en procesos inconscientes, como neurosis, hipocondría, fobias, obsesiones o enfermedades psicosomáticas, entre otras. No puede tratar el autismo, enfermedades congénitas u otras derivadas de una lesión orgánica.

¿Cuál es la labor del psicoanalista?

Se asemeja a la de un traductor. Dispone de las herramientas teóricas y técnicas necesarias para interpretar las aportaciones del paciente. No en vano, los contenidos inconscientes nunca llegan a la conciencia de manera directa, sino indirecta, a través de los lapsus, los síntomas, los actos fallidos, etc.

¿Qué es el inconsciente?

“En el inconsciente se hallan los recuerdos, los afectos, los sentimientos y la memoria”

El aparato psíquico está formado por dos instancias: consciente e inconsciente. En el inconsciente se hallan los recuerdos, los afectos, los sentimientos y la memoria. Es el motor del aparato psíquico. Hasta la creación del concepto de inconsciente por Freud, no se podía dar cuenta de cómo y por qué el sujeto psíquico sentía deseo, amor, dolor, tristeza u odio y de dónde provenían estos estados, a veces, tan paradójicos. Ahora, sabemos que provienen del inconsciente.

¿Qué papel juega la sexualidad en el psicoanálisis?

Éste es uno de los temas más polémicos y que más rechazo ha ocasionado al admitir la teoría psicoanalítica. Antiguamente se confundía lo sexual con lo genital. Se pensaba que los niños no tenían sexualidad. Se creía que era algo que acontecía sólo durante unos años de la vida. El psicoanálisis otorga un papel destacado a la sexualidad en nuestro desarrollo psíquico, ya que ésta comienza desde que nacemos. Hay que entender que no es el concepto de sexualidad tal cual lo entendemos en la vida cotidiana, sino en un sentido más amplio. Tiene que ver con la forma de relacionarnos con el exterior, nuestra continua búsqueda de placer-displacer…

¿Por qué ayuda tanto escuchar y sentirse escuchado?

El mismo hecho de poder pronunciar en voz alta las fantasías ya mejora a la persona. Hay que saber también que el psicoanalista cura más por lo que es, que por sus palabras. El paciente no necesita consejos, sino que acude a una consulta para hablar de qué le pasa, para que le escuchen como nadie hasta ahora lo había hecho y para poder dar un sentido diferente a los acontecimientos que le suceden.

¿Una terapia psicoanalítica debe durar muchos años?

“El paciente viene para hablar de qué le pasa y poder dar un sentido diferente a los acontecimientos que le suceden”

Puede durar muchos o pocos años. Pensar que el tiempo de un tratamiento está definido de antemano es un mito y una resistencia al psicoanálisis, ya que es un proceso individual. Por otro lado, hay que diferenciar el tiempo en el que se obtienen resultados terapéuticos (para curarse), que puede oscilar entre nueve meses y un año, y el tiempo para psicoanalizarse (para entrar a fondo en la propia vida, en la propia biografía), que será más prolongado o toda la vida.

El psicoanálisis parte de la base de que las primeras relaciones y experiencias condicionan la psique. ¿El pasado marca de una forma definitiva?

Nuestros primeros aprendizajes condicionan qué somos, ya que suponen nuestro pasaje a la sociedad humana. Pero pensar que el pasado es inamovible y determinante de nuestro futuro es llegar demasiado lejos. La utilidad terapéutica del psicoanálisis recae en que podemos modificar los pensamientos y experiencias que ocasionan un proceso patológico en la persona. El futuro se puede cambiar si cambiamos nuestros deseos inconscientes sobre el mismo.

Una persona mayor de 30 años, ¿cómo puede regresar a su pasado para solucionarlo en el presente?

“Esta disciplina restituye la capacidad de interactuar con la realidad, adaptarse a ella y realizar los cambios oportunos para vivir mejor”

Al pasado no se puede regresar. Es otra equivocación pensar que el psicoanálisis se ocupa del pasado de las personas. Cuando un paciente acude a la consulta, nos encontramos ante una persona que ha tenido pasado, pero éste sólo está en el paciente como es ahora. Los sucesivos pasos de nuestro desarrollo psíquico no se borran para dejar paso al siguiente, sino que se suman. En mí hay una niña de cinco años, de diez, una adolescente… pero no hay una mujer de 50 años, porque eso aún está por ocurrir. Esta terapia trabaja sobre el futuro porque éste se puede modificar. No obstante, también cambia nuestro pasado porque, si pensamos diferente, acabamos por tener una visión diferente de nuestras experiencias pasadas.

¿Qué puede esperar una persona que acude a una terapia psicoanalítica?

Freud dijo que el psicoanálisis tiene como objetivo devolverle a la persona la capacidad de amar y trabajar. Restituye la capacidad de interactuar con la realidad, adaptarse a ella y realizar los cambios oportunos para vivir de manera satisfactoria. El resultado que el paciente espera de la terapia depende de su deseo y de su capacidad de trabajo.

¿El psicoanálisis está reservado para gente culta?

El paciente que quiera, de cualquier clase social o nivel intelectual, puede comenzar la terapia.

¿Ha cambiado mucho el psicoanálisis desde Freud?

Estudiamos a Freud y a Jacques Lacan, y podemos afirmar que no ha cambiado en los elementos fundamentales del tratamiento. Otras escuelas tienen otra forma de practicar el tratamiento, pero tal vez eso sea un afán de no parecerse al psicoanálisis.

¿Cuáles son las ideas de Freud que han quedado superadas?

“El psicoanálisis es aplicable a empresas, médicos o distintos ámbitos de formación para detectar muchos problemas e intervenir sobre ellos”

Tiene poco más de un siglo y aún no se ha llegado a estudiar y asimilar por completo el pensamiento psicoanalítico. No se ha podido superar algo a lo que aún no se ha llegado. Es una ciencia muy joven, muy rechazada y que otras disciplinas aún no han incorporado. Podemos decir que está aún por sumarse a las vidas de la mayoría de las personas.

¿Qué otros grandes psicoanalistas destacaría?

Jacques Lacan fue un estudioso del psicoanálisis freudiano. Llegó a cerrar su escuela porque sus propios alumnos dejaron de leer a Freud. Nuestra escuela, fundada por Miguel Óscar Menassa, estudia a Freud y Lacan con rigor y se ocupa de la transmisión y la difusión de esta disciplina. Menassa recogió la idea que Freud mostró en su obra: la necesidad de unir poesía y psicoanálisis.

¿El cine ha distorsionado, en cierta medida, el psicoanálisis?

Un caso típico es el de Woody Allen, que es director de cine, no psicoanalista. Nos puede gustar como cineasta, pero eso no significa que sea un difusor del psicoanálisis. Transmite, como muchos otros, una idea irreal de qué es un tratamiento. Todos recordamos los chistes del psicoanalista que se duerme en la sesión del paciente o se ríe de él. Eso no es el trabajo diario de un profesional.

¿El psicoanálisis se aplica más allá del diván?

“Desde el psicoanálisis, la salud no es la reconstrucción de un estado anterior, sino la creación de uno nuevo”

Por supuesto, el diván es un instrumento, pero desde hace años el psicoanálisis se aplica y es aplicable a empresas, profesionales, médicos o distintos ámbitos de formación, entre otros. Tener en consideración la teoría psicoanalítica sobre el sujeto psíquico ayuda y potencia el trabajo de estos profesionales. Les ayuda a detectar muchos problemas, a intervenir sobre ellos y a reconocer afectos propios que intervienen en las relaciones laborales cada día.

¿Se aventura a dar una definición de salud mental?

El psicoanálisis es la disciplina que se ocupa de la salud psíquica, que trata enfermedades tan comunes como depresión, ansiedad, trastornos obsesivos o alteraciones sexuales, que tienen tratamiento y curación, y que no hay que vivir con ellas. Lo más caro es vivir con sufrimiento y ver mermadas las propias capacidades. Hay que alejar ideas como que el tratamiento psicoanalítico es muy caro o muy largo o que se debe hablar del pasado y de los traumas. La enfermedad siempre es la peor solución. Desde el psicoanálisis, la salud no es la reconstrucción de un estado anterior, sino la creación de un nuevo estado, de un nuevo sujeto.

FREUD, EL PADRE DEL PSICOANÁLISIS

Hablar de psicoanálisis es hablar de Sigmund Freud. Nacido en 1856 en Friburgo (antigua ciudad del Imperio austríaco que hoy pertenece a Chequia), Freud se licenció en medicina. Un viaje a París fue decisivo en su trayectoria profesional. En 1886 trabajó durante varios meses bajo la dirección de Jean Martin Charcot en el prestigioso servicio de neurología de la Salpêtrière parisina. Pudo conocer de primera mano la histeria y los tratamientos basados en la hipnosis y la sugestión. A su vuelta a Viena, Freud se casó y abrió una consulta privada.

Gracias al contacto diario con sus pacientes, sentó las bases del psicoanálisis. En esos primeros años como médico, publicó varios libros y artículos, que se recibían entre el desinterés y la indignación, porque ya planteaba en ellos sus ideas más rompedoras, como la de una sexualidad infantil. En 1906, su pequeño círculo de seguidores vieneses se amplió. En 1908, se celebró el Primer Congreso Psicoanalítico y, al año siguiente, impartió diversas conferencias en EE.UU. que contribuyeron a otorgarle fama mundial.

Algunos de sus libros se convirtieron en “best-sellers”, los medios de comunicación le perseguían y numerosos pacientes acudían a su consulta. El psicoanálisis empezaba a extenderse por el mundo y, en las siguientes décadas, conocería su época dorada. La gran tragedia de Freud fue que su éxito profesional coincidiera con sus graves problemas de salud, lo que no impidió que siguiera con gran energía. En 1923, se le diagnosticó un cáncer de mandíbula, por el que se sometió a numerosas intervenciones. Murió exiliado en Londres en 1939.

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