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Tubería de plástico o de cobre: ¿Cuál me conviene en casa?

Ambas son ligeras, duraderas y económicas, pero el plástico tiene una menor conductividad térmica y el cobre aguanta mejor los ciclos de dilatación

Imagen: Jeremy Noble

Las tuberías domésticas más habituales son las de cobre y las de PVC. Las primeras se emplean, sobre todo, para el abastecimiento, mientras que las segundas se reservan para la evacuación de aguas residuales. Sin embargo, ambas tienen características muy similares: son ligeras, aguantan bien el paso del tiempo y su coste no es elevado. Apenas se diferencian en el modo de unión y en la resistencia a los ciclos de dilatación. Por ello, a la hora de elegir un tipo u otro de tubería para instalar en casa, la decisión no resulta fácil.

Tuberías de PVC y Polietileno

El plástico es un material económico que facilita el ahorro de energía gracias a "su bajo peso, sus grandes prestaciones y su alto poder aislante". Según la Confederación Española de Empresarios de Plásticos, estas características le hacen un asiduo de las tuberías que se localizan en edificios públicos, viviendas y lugares de trabajo. El cloruro de polivinilo (PVC) y el polietileno son los plásticos más frecuentes debido a su versatilidad. Son óptimos para redes de abastecimiento de agua potable, saneamiento, riego y evacuación de aguas residuales y pluviales. Además, el polietileno es adecuado para distribución de gas, mientras que el polipropileno (otro plástico) se emplea para canalizaciones sin presión.

La Asociación Española de Fabricantes de Tubos y Accesorios Plásticos, AseTUB, destaca los "innumerables" avances técnicos de este material, tales como: facilidad de instalación, resistencia mecánica, flexibilidad, estanqueidad, resistencia a la abrasión, ausencia de incrustaciones (por ejemplo, de cal), inalterabilidad en el tiempo, resistencia a agentes químicos (ácidos, bases, sales y oxidantes) y reciclabilidad. La mayoría de los tubos de plástico se pueden reutilizar en la fabricación de otros tubos.

Por otro lado, las tuberías de plástico son ligeras, lo que facilita su transporte, manipulación, almacenaje e instalación, y requieren poco mantenimiento. Tampoco trasmiten ningún sabor u olor, soportan presiones altas, no son combustibles (buen comportamiento ante el fuego) y tienen una menor conductividad térmica que las tuberías metálicas, por lo que apenas influyen en la temperatura de los fluidos que las recorren. En cuanto a las paredes interiores, son lisas y reducen la pérdida de presión por contacto (fricción).

Las tuberías de plástico permiten canalizaciones sin uniones, lo que reduce el riesgo de fugas

Otras ventajas de las tuberías de plástico, según la PlasticsEurope (Asociación Europea de Fabricantes de Plásticos), son la posibilidad de realizar canalizaciones sin uniones, lo que reduce el riesgo de fugas en sistemas de calefacción por suelo radiante y refrigeración mediante techo refrigerante, y el ahorro económico y de obras que implica la protección de cables subterráneos en tubería de plástico, "ya que la instalación y el desmontaje de cables se hace fácilmente sin abrir las vías".

Sin embargo, pese a estas características, existen dudas sobre los riesgos para la salud que pueden entrañar materiales como el PVC. Algunos estudios concluyen que durante su creación e incineración se generan dioxinas, mientras que en su uso se pueden liberar aditivos perjudiciales para la salud y el medio ambiente. Desde AseTUB, por su parte, aseguran que los procesos de fabricación "generan productos fácilmente reciclables, que se traducen en una industria que no contamina" y recuerdan que la legislación y normativa relacionada con el agua es "cada vez más profusa y exigente" y afecta también a los fabricantes de tuberías plásticas. Por ello, defienden el empleo de éstas para conducción de agua potable, "autorizado por todas las administraciones públicas y organismos sanitarios competentes", añaden.

Tuberías de cobre

El cobre es un material económico, ligero, duradero, elástico -se puede curvar en frío-, reciclable en su práctica totalidad y frecuente en instalaciones de fontanería, gas y calefacción. Está comprobado que no pierde sus cualidades con el paso del tiempo, ni siquiera después de ser reciclado. Según el Centro español de Información del cobre, "mantiene intactas sus propiedades físico-químicas y el mismo rendimiento" tras su reutilización.

Al igual que los plásticos, el cobre no sufre corrosión, sus paredes internas son lisas, resiste el fuego y las grandes presiones, no se deforma ante el calor extremo y ofrece una buena protección contra los contaminantes del suministro de agua doméstica: "permiten inhibir el crecimiento de bacterias, virus y hongos, contribuyendo así a mejorar la calidad del agua que bebemos", precisa el Centro.

En definitiva, las peculiaridades del cobre son muy similares a las del plástico, aunque sus defensores aseguran que aguanta mejor el paso del tiempo y los ciclos de dilatación no compensada. Además, aseguran que resulta más sencillo detectar los tubos de cobre y que las uniones, por soldadura o mediante accesorios, son más estables y duraderas. En cuanto a las instalaciones calcáreas, se producen tanto en las tuberías de plástico como en las de cobre, por lo que es necesario utilizar descalcificadores en cualquier tipo de instalación.

El cobre no pierde sus cualidades con el paso del tiempo, ni siquiera después de ser reciclado

Protección de la salud. Respecto a su capacidad para evitar el desarrollo de gérmenes, el cobre minimiza las posibilidades de aparición de legionela y no produce la migración al agua de sustancias nocivas. El Real Decreto 140/2003, por el que se establecen los criterios sanitarios de la calidad del agua de consumo humano, obliga a que el contenido máximo legal de cobre en el agua que sale del grifo sea de 2 mg/l, la cantidad de cobre que se recomienda consumir a diario.

Cuándo reemplazar las tuberías

Para conocer si hay que cambiar las tuberías que canalizan el agua tan sólo hay que observar el estado de conservación de las partes visibles de los tubos. Si no es óptimo, habrá que renovar la instalación para evitar posible fugas y escapes.

Si aparece humedad en la pared o llega poco caudal al grifo, es posible que haya alguna fisura o escape

Cuando las tuberías están cubiertas, habrá que sustituirlas si se observa que los azulejos o la pintura de la pared empiezan a desprenderse o se aprecian humedades en lugares por los que discurren las cañerías.

No obstante, cuando las tuberías atraviesen muros o paredes, deben hacerlo por pasamuros, cuyas dimensiones han de permitir la dilatación de los propios tubos. También se pueden colocar unas fundas a las tuberías que están empotradas o enterradas. Es conveniente que estas fundas sean de material aislante para proteger de los cambios térmicos o minimizar las consecuencias de un escape.

Por otro lado, el caudal del grifo puede ser también un signo revelador de que las tuberías no se encuentran en condiciones adecuadas, ya que si llega poco caudal es posible que exista alguna fisura en el recorrido.




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