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Cómo colocar un estante en la pared

Los estantes son piezas de gran importancia en la decoración y presentan varias ventajas, como lo económicos que resultan y la sencillez de su instalación

Imagen: Bart Everson

Los estantes permiten aprovechar muy bien cualquier sitio libre en una pared y son una opción estupenda para colocar toda clase de objetos, desde libros hasta fotos y adornos en general. Este artículo detalla el carácter de los estantes como aliados en la decoración, cómo se debe realizar la fijación de una balda a la pared y varios consejos para reforzar su instalación.

Los estantes, aliados en la decoración

Los estantes constituyen un elemento de gran importancia cuando se piensa en la decoración de una estancia, ya que ofrecen la posibilidad de colocar objetos variados -desde libros hasta marcos para fotos y otras piezas ornamentales- sin necesidad de un mueble. Ocupan muy poco espacio y en general son económicas y muy fáciles de instalar, como se explica a continuación.

Los herrajes ocultos quedan muy bien en los estantes, pero el inconveniente es que no soportan mucho peso

Lo primero que se debe decidir es qué tipo de soporte se ha de utilizar. En general, pueden ser de dos clases: escuadras o herrajes ocultos.

Las escuadras, a su vez, se dividen entre las que solo cuentan con dos segmentos en ángulo recto y las que, además de esos segmentos, incluyen un soporte recto en diagonal (que da al conjunto una imagen triangular) o curvo para reforzar el sistema.

Los herrajes ocultos son muy valiosos a nivel de diseño, ya que generan la apariencia de estar pegados a la pared. Pero presentan el inconveniente de que, debido a las propias características de su sistema de sujeción, no soportan mucho peso. Por tal motivo, solo se recomiendan cuando han de servir como base para adornos o piezas ligeras. Los libros, por lo general, son bastante pesados, por lo que estas baldas pueden sostener solo unos pocos ejemplares.

Fijación del estante a la pared

Una vez elegido el soporte, hay que determinar el número que se necesitarán. La distancia más apropiada para separar unos de otros es de unos 80 centímetros, aunque esto puede variar en función del peso que el estante ha de sostener. Su tamaño varía según las medidas de la balda: lo que se debe tener en cuenta es que la parte que queda horizontal, unida al estante, debe ocupar más o menos tres cuartas partes de la profundidad de la balda. Es decir, si esta profundidad es de 20 centímetros, el segmento horizontal del soporte debe tener unos 15 centímetros, mientras que el segmento vertical tendrá esa misma extensión (o será algo superior).

La distancia más apropiada entre los soportes de los estantes es de 80 centímetros

Los pasos siguientes son simples: se apoya el estante en la pared, en el lugar donde se desea instalar, y se apoya el primer soporte en la posición que ocupará. Con un lápiz, se marca en la pared los puntos exactos donde habrá que agujerear. Se deja el soporte en otra parte y se realizan los orificios con un taladro. Después, se introducen los tacos y se atornilla el soporte.

Para determinar la posición exacta que debe tener el segundo soporte, conviene apoyar también la balda y emplear un nivel que garantice la horizontalidad del conjunto. Hecho esto, se procede a fijarlo a la pared a través de las mismas pautas que se siguieron para instalar el primero.

El último paso consiste ajustar la propia balda a los soportes. Para ello, se deben emplear tornillos o tirafondos, con la precaución de que la longitud de estos no sea superior al grosor de la balda. Realizados estos ajustes, la balda ya estará lista para usar.

Consejos para reforzar los estantes

En caso de que las baldas tengan que soportar mucho peso, como puede ser si se instalan para colocar libros grandes sobre ella, es posible que necesiten un refuerzo. Sobre todo porque, si bien al principio pueden no presentar mayores inconvenientes, es posible que el peso venza la resistencia de los soportes con el paso del tiempo y haga que, más tarde o más temprano, la balda sufra "peligro de derrumbe".

Una forma de reforzarlas consiste en colocar escuadras invertidas. Es decir, además de las que soportan el peso debajo de la balda, otras que, fijadas a la pared de la misma manera, "tiren" para evitar que caiga. La instalación de estos nuevos soportes añade nuevas posibilidades de diseño, ya que su ubicación puede no estar justo encima de los soportes inferiores.

Otra variante para reforzar las baldas supone colocar tablas verticales, apoyadas en el suelo a modo de patas y que, a su vez, tengan un soporte sobre el cual se apoye el estante. Esto es conveniente sobre todo para casos en que hay varias baldas de la misma medida colocadas unas encima de otras. El resultado es una especie de mueble con estanterías, con la ventaja de que no necesita una superficie que ejerza de fondo (ese rol lo cumple la pared). Una ventaja adicional sería que elimina el riesgo de los muebles de caer hacia delante y provocar accidentes, sobre todo si hay niños.


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