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Renunciar a una herencia

La renuncia a una herencia debe hacerse de forma expresa mediante escritura pública y ante notario o por escrito ante el juez, si hay litigio o no hay testamento

  • Autor: Por EROSKI CONSUMER
  • Última actualización: 16 de abril de 2014
Imagen: rubenshito

La renuncia a una herencia se refiere siempre a la totalidad del caudal hereditario y es un acto voluntario y libre. Aceptar una herencia supone hacerse cargo tanto de los bienes como de las deudas que el difunto pudo haber contraído en vida. Por ello, como se explica en estas líneas, conocer todo el caudal es imprescindible, puesto que si las deudas son superiores a los haberes, el heredero tendrá que responder con sus propios bienes. Cuando se presume que las deudas son mayores que los beneficios que se puedan obtener, es preferible aceptar la herencia a beneficio de inventario o rechazarla. La repudiación de una herencia debe ser expresa y tiene que hacerse ante notario.

Cómo se renuncia a una herencia

Para rechazar una herencia, el beneficiario tiene que declarar su voluntad de no ser heredero y, por tanto, debe manifestar que no asume los bienes hereditarios que le corresponderían.

Según el artículo 1.008 del Código Civil, la repudiación de la herencia debe realizarse de forma expresa mediante escritura pública ante notario o, si existe litigio o no hay testamento, a través de un escrito presentado ante el juez competente que conozca el procedimiento de división de la herencia. No es posible renunciar a una herencia de forma tácita, ni a través de un documento privado. El coste del documento público ante notario, cuando es una renuncia "pura y simple" (en la que se rechaza la herencia sin especificar en favor de quién se renuncia), oscila entre 50 y 60 euros.

El coste del documento público ante notario, cuando es una renuncia "pura y simple" a la herencia, oscila entre 50 y 60 euros

Como norma, en las sucesiones legítimas, la parte de la herencia correspondiente a quien la repudia se reparte entre los demás herederos, que tienen lo que se denomina derecho de acrecer. La porción a la que un heredero ha renunciado se reparte de modo proporcional entre quienes sí han aceptado la herencia. Esta situación puede ocurrir tanto en las sucesiones sin testamento como en las testadas.

En caso de renuncia de todos los herederos situados en la primera línea de la sucesión, concurrirían las sucesivas líneas de herederos, según lo establecido por ley para la sucesión intestada.

Características de la renuncia a una herencia

Al renunciar a una herencia, el heredero pierde todos sus derechos sobre ella, a la vez que queda desvinculado de las cargas o gravámenes que tuviera la misma. El acto de renuncia tiene las siguientes particularidades:

  • La repudiación de una herencia es un acto libre. Según la ley, todas las personas que tienen la libre disposición de sus bienes pueden rechazar una herencia.

  • Una vez realizada, la renuncia es irrevocable. La decisión de renunciar a una herencia es definitiva y no tiene vuelta atrás, excepto si se han producido errores o anormalidades que la hacen nula (vicios en el consentimiento) o cuando aparece un testamento desconocido.

  • Es un acto que no puede ser parcial. Esto significa que no se puede aceptar o rechazar solo una parte de la herencia y negarse a recibir otra, ni se pueden imponer condiciones o plazos para aceptarla o repudiarla.

  • No se puede requerir a un beneficiario para que acepte o rechace una herencia hasta que hayan pasado nueve días hábiles desde el fallecimiento del causante.

  • La renuncia no se puede llevar a cabo si ha ocurrido algún acto o hecho que signifique la aceptación tácita de la herencia.

  • La renuncia ha de hacerse mediante escritura notarial o a través de un documento presentado en el juzgado competente. No es válida la realizada en documento privado o por actos no expresos.

  • No puede rechazarse una herencia cuando ello suponga un perjuicio para un tercero. Si el heredero repudia la herencia y con ello causa un perjuicio a sus acreedores, estos podrán solicitar al juez que les autorice para aceptarla en su nombre.

    A los acreedores se les atribuye la cantidad correspondiente hasta cubrir el importe de sus créditos y, si sobra parte de la porción hereditaria de quien rechazó la herencia, esta se reparte entre el resto de los herederos.

  • Si la herencia lleva aparejadas deudas o hay acreedores por parte del difunto, cualquier heredero es libre de negarse a recibir lo que le ha dejado el causante.

  • La renuncia a la condición de heredero no implica tener que rechazar los legados de la herencia, ni impide la aceptación de la mejora.

  • En el derecho común (artículo 1.280 del Código Civil), no es posible renunciar a la herencia de una persona viva.

Quiénes pueden repudiar una herencia

En principio, pueden aceptar o repudiar la herencia todas las personas con capacidad suficiente para disponer de sus bienes con libertad. Sin embargo, conviene prestar atención a las siguientes situaciones:

  • 1. Es común el caso de las personas mayores que rechazan una herencia en beneficio de sus descendientes. Hay quien se queda viudo y renuncia a la herencia de su cónyuge en favor de los hijos, los nietos o los sobrinos. Este tipo de actos pueden tener una incidencia negativa en el patrimonio familiar, puesto que cuanto menor es el grado de parentesco con el causante, menores son las reducciones y más impuestos se tienen que pagar para hacerse herederos.

  • 2. Es frecuente que los hijos o descendientes renuncien a la herencia de un progenitor fallecido en favor del otro progenitor, que ha podido quedar en una situación económica precaria.

  • 3. El hijo o descendiente que ha recibido una mejora puede renunciar a la herencia y aceptar solo la mejora, según el artículo 833 del Código Civil.

  • 4. El menor emancipado solo puede aceptar la herencia a beneficio de inventario para que sus bienes no queden vinculados a las posibles deudas de la herencia que acepta. Para repudiar la herencia, necesita el consentimiento de sus padres, del tutor o del defensor judicial.

  • 5. En el caso del menor no emancipado, la aceptación de la herencia debe realizarse en su nombre por sus padres o por las personas que ostentan su patria potestad. Los padres o tutores necesitan una autorización judicial para repudiar la herencia instituida a favor del menor.

  • 6. Cuando el heredero es una persona incapacitada, en función de su incapacidad, el tutor (o el "curador" si es parcial) necesita una autorización judicial para repudiar la herencia, no así para aceptarla a beneficio de inventario.

  • 7. La persona en quiebra o concursada puede aceptar una herencia a beneficio de inventario, pero necesita autorización de los síndicos para repudiarla.

  • 8. Si la herencia se instituye a favor de una persona jurídica (una fundación, asociación, empresa, etc.), sus representantes legales necesitan una autorización judicial para renunciar a la misma.


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