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El interés real que ofrecen, de hasta el 4,3% TAE, es el más alto de la historia. Su inconveniente es que no permiten realizar operaciones básicas como domiciliar nóminas y recibos
Las supercuentas, cuentas corrientes que remuneran el ahorro a un tipo de interés atractivo, nacieron en el año 1987, bajo la inspiración de Emilio Botín, presidente de banco Santander. Hasta ese momento, los intereses de las cuentas eran nulos o apenas alcanzaban el 0,5%. Desde entonces, la historia de este producto no ha hecho más que crecer y, en la actualidad, se puede decir que se encuentran en un momento de máximo esplendor. Con la subida de los tipos de interés, que han pasado del 2% en el año 2002 hasta situarse en el 4% actualmente, las entidades han ido apostando con fuerza por este tipo de activos, seguros, fáciles de entender y con los que suelen atraerse a numerosos ahorradores que huyen de los productos con riesgo. Hoy día, algunas de las mejores cuentas de ahorro ofrecen intereses que superan el 4,3%, lo que bate la rentabilidad de la Letra del Tesoro a un año, el activo seguro por excelencia.
En la actualidad hay que tener en cuenta una circunstancia que incrementa aún más el valor de estas cuentas: con la inflación controlada en el 2,2%, la rentabilidad real que ofrecen estos productos es más alta que nunca. Es decir, si se resta al tipo de interés que ofrecen las entidades la subida del IPC, el ahorro real que se obtiene actualmente con estas cuentas es de los más altos de toda su historia. José Antonio Pérez, director de estrategia y márketing de Openbank, asegura que llevan trece años lanzando productos con intereses más altos que los tipos oficiales. Y puntualiza: "la inflación era hace una década bastante más alta, con lo que es posible que un tipo como el 11% TAE a un mes o el 4% TAE a un año sea el tipo de interés real más alto ofertado hasta ahora". En cualquier caso, el cliente debe saber que este tipo de cuentas, que llevan el apellido de 'ahorro', suelen funcionar en realidad como meros depósitos. Sí que se puede rescatar el dinero sin tener que atenerse a plazos y sin ninguna penalización, pero no suelen permitir realizar operaciones básicas como domiciliar recibos, la nómina y realizar transferencias.
El cliente debe saber que este tipo de cuentas, que llevan el apellido de 'ahorro', suelen funcionar en realidad como meros depósitos
Ahora, la cuenta de ahorro más rentable es la que ofrece una pequeña caja de ahorros balear, Sa Nostra, que da un tipo de interés del 4,39%. Le siguen otras promociones como la Cuenta Naranja de ING Direct, la Cuenta Depósito de Oficina Directa Banco Pastor, la e-Cuenta Net Duero, todas ellas al 4%. También son interesantes las cuentas de ahorro de Cortal Consors, denominada Cuenta Activa, al 3,75%, o las cuentas de Uno-e y Openbank, al 3,5%.
Una de las características comunes a todas estas cuentas es que, para obtener la rentabilidad prometida, el cliente debe contratarlas on line, es decir, por internet. Este canal renovó el interés por las supercuentas a finales de los 90. En aquel entonces, ofrecían intereses de hasta el 5%. No obstante, la inflación española llegó a superar en algunos momentos el 4%, con lo que la rentabilidad real, una vez descontado el poder adquisitivo que se desaprovecha ante la subida de precios, era más bajo que en la actualidad.
Además, en la banca tradicional también se localizan ofertas interesantes: Destaca, por ejemplo, Caja Madrid, cuyos responsables han manifestado recientemente su intención de colocarse entre las entidades que mejor rentabilidad dan por el pasivo en España. La caja de ahorros madrileña ofrece un 3,25% en su Cuenta Superior por Internet. La Cuenta Citibank ofrece este mismo interés, del 3,25%...
En cualquier caso, como inconvenientes de estos productos hay que saber que no son verdaderas cuentas operativas, ya que no suelen permitir realizar todas las prácticas bancarias cotidianas. La cuenta de ahorro, con la finalidad de dar mayor permanencia al saldo, puede ofrecer menos facilidades para realizar ingresos y pagos que las cuentas corrientes normales. Por ejemplo, no suele existir la posibilidad de tener un talonario de cheques. En muchos casos, tampoco permiten domiciliar recibos (una fórmula para realizar pagos habituales, como la luz o el teléfono). "Para compensar estas restricciones, las entidades dan ese tipo de interés algo más alto que en las cuentas corrientes", comentan desde el Banco de España.
Por lo tanto, aunque pueden permitirlo, las entidades financieras en muchas ocasiones no ofrecen la posibilidad de domiciliar nóminas, pensiones y recibos, por lo que no son verdaderas cuentas operativas. Además, aunque permiten disponer del dinero en cualquier momento, en ocasiones, para hacerlo posible obligan a realizar una transferencia a otra cuenta asociada, con lo que hasta que se obtiene el capital puede pasar uno o dos días. Esto ocurre, sobre todo, con algunas cuentas de alta rentabilidad que comercializan las entidades on-line. La supercuenta de Sa Nostra, por ejemplo, destaca por su alto interés, pero no permite domiciliar recibos, nóminas, ni conlleva el servicio de tarjetas. Para disponer del dinero, el cliente debe realizar una transferencia a otra cuenta asociada. Igual mecanismo presenta la conocida Cuenta Naranja de ING Direct. Son, por tanto, cuentas de ahorro de alta rentabilidad, pero no verdaderas cuentas operativas. Disponer del dinero no es realmente inmediato.
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