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Hacer una buena inversión depende en gran parte de elegir bien el periodo en el que ausentarse de los parqués
- Imagen: Steve Woods -
No tomar posiciones en la renta variable puede ser un éxito para los intereses del pequeño y mediano inversor. No todos los periodos ofrecen las mismas oportunidades de compra y la clave para hacer efectiva una buena inversión reside en elegir el momento adecuado para entrar en Bolsa, pero también en determinar la mejor etapa en la que estar ausente de los parqués. En ocasiones, es preferible destinar el capital a otros productos de ahorro que no afecten al presupuesto doméstico.
La participación en Bolsa no siempre está relacionada con plusvalías. Mantenerse alejado de la renta variable reporta en algunos momentos más beneficios a los pequeños y medianos inversores, al no perder dinero en situaciones complicadas.
Cuando la tendencia bajista se apodera de los mercados bursátiles y las caídas del valor de las acciones superan el 20%, muchos inversores se ven "atrapados" justo cuando más necesitaban ese dinero para solucionar otros problemas domésticos. Los inversores deben mantenerse alejados de la renta variable en determinados momentos o situaciones que pueden comprometer su situación económica particular. Esta opción es también recomendable -incluso sin crisis económica- cuando la situación personal del inversor haga prever que necesitará en el corto plazo el capital invertido. En demasiadas ocasiones se invierte con la creencia de que se rescatará el dinero en pocos días o semanas con ciertas plusvalías, y la apuesta bursátil se devalúa en un 10%, 20%, 30% o más.
Los efectos de realizar una inversión en mal momento son casi siempre inmediatos y radicales
Entre los pequeños y medianos inversores es fácil encontrar a quienes se han arrepentido a los pocos días de haber entrado en los parqués bursátiles. Los efectos de realizar una inversión en mal momento son casi siempre inmediatos y radicales: puede perderse gran parte del capital invertido o quedarse "enganchados" en un valor con precios inferiores a los de compra. Desde este punto de vista, es más cómodo esperar a que aparezcan auténticas oportunidades.
Los escenarios para plantearse dejar de operar en la renta variable son tanto exógenos como endógenos a la condición del inversor. No todos los periodos ofrecen las mismas oportunidades de compra. El secreto de una buena inversión reside en seleccionar el momento adecuado para entrar en Bolsa y en elegir en qué etapa ausentarse. Hay que reconocer cuáles son las situaciones idóneas para estar fuera del mercado, con completa liquidez.
En primer lugar, están las causas derivadas del propio mercado, que marcan las pautas sobre los momentos para no invertir:
No hay que minimizar los aspectos personales, que también influyen en la conveniencia o no de operar en la renta variable:
Cuando se van a realizar operaciones bursátiles de cierta importancia es preferible estar en liquidez, estudiar y analizar la evolución de los mercados. Hasta no tener certeza de que las cosas puedan salir bien, lo mejor es alejarse de los parqués bursátiles.
Esta distancia permitirá realizar un análisis más subjetivo de la realidad de la renta variable, además de asistir a movimientos corporativos de los que pueden salir oportunidades de compra. También se conseguirá hacer una selección de las futuras adquisiciones a través de simuladores de Bolsa que proporcionan de forma gratuita la mayoría de bancos y cajas de ahorros. Incluso los más avezados pueden "jugar" con los soportes y resistencias de cada valor, que les permitirán ganancias más amplias y generosas. No deben hacerse compras de forma apresurada, cuyos efectos pueden ser devastadores, en especial cuando el capital aportado es elevado.
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