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Psicólogos y educadores aseguran que una nota baja no es más que un dato que debe servir para intentar mejorar
¿Cómo interpretar los primeros suspensos? ¿Cómo deben actuar los padres y madres? Los psicólogos explican que la forma de que los jóvenes afronten los primeros suspensos dependerá, sobre todo, de cómo lo acepten sus padres y profesores. De los errores se aprende y las malas notas únicamente son un indicativo de que algo no funciona bien. Lo más aconsejable es desterrar la sensación de fracaso, hablar con el alumno, reunirse con el profesor y aplicar todos los métodos existentes para mejorar el proceso de aprendizaje y ayudarle a superar las pruebas establecidas.
En los sistemas educativos modernos no hay un registro de suspensos, así lo indica el Coordinador de Orientación Educativa y Profesional de la Delegación Provincial de Educación y Ciencia en Málaga, Javier Madrid Vinatea, quien asegura además que hay muy pocos estudios sobre este hecho que acontece alguna vez en la vida de casi todos los estudiantes. A los 5 ó 6 años ya empiezan a darse cuenta de que saben menos que los demás, de que se equivocan más y de que los otros compañeros y compañeras pueden llegar a reírse de sus respuestas. Luis Lozano González, maestro especialista en Pedagogía Terapéutica y trabajador en los Equipos de Orientación Educativa y Psicopedagógica de Asturias, así lo interpreta y subraya que perciben esta situación incluso antes de que lleguen a sus casas las notas con esos "Necesita Mejorar" que podrían considerarse suspensos, aunque en realidad los educadores de ahora prefieran decir que significa únicamente"que hay que seguir trabajando" en esa materia.
En cualquier caso, una nota baja es simplemente un dato que debe servir para intentar mejorar. "Hay que tenerla en cuenta porque pone de manifiesto que existe una dificultad, pero lo realmente importante es el proceso de aprendizaje", afirma Lozano. Este proceso es muy complejo; abarca múltiples aspectos, emocionales y afectivos, si el niño es aplicado, si trabaja, si hace los deberes etc. Y es diferente si las expectativas de padres y profesores se ajustan a sus "posibilidades reales". Por tanto, la forma de 'encajar' uno o varios suspensos depende de cómo se aborde en la familia y en el propio colegio ese proceso de aprendizaje.
Es un hecho que debe afrontarse positivamente:
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