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En los últimos meses han salido al mercado varios dispositivos para leer libros electrónicos con pantallas que utilizan tinta electrónica
"Yo no puedo leer un artículo entero en la pantalla; si es largo, lo imprimo en papel". Esta frase tan frecuente entre los internautas es la que hasta el momento ha protegido a la industria editorial del envite de Internet, al que están sucumbiendo la industria discográfica y la de la distribución de vídeos. Los nuevos lectores de libros electrónicos pueden cambiar eso.
Los libros, periódicos y revistas se siguen vendiendo en papel, especialmente los primeros, porque leer en una pantalla de ordenador es incómodo. No obstante, la Red está repleta de libros electrónicos. Por un lado hay iniciativas sin ánimo de lucro, como el proyecto Gutemberg, que ofrece de forma gratuita títulos cuyos derechos han caducado, o WikiBooks, perteneciente a Wikipedia, que ofrece libros de texto gratuitos. Por otro, tiendas como Amazon o eBooks.com, que ofrecen miles de títulos listos para descargar. El servicio Google Book Search también ha empezado a ofrecer descargas de libros gratuitos.
Pero pesar de los millones de libros electrónicos, y los formatos pensados para esta función, como Adobe PDF, la mayoría de la gente en el metro lleva un libro de papel en las manos.
En el pasado se han intentado comercializar varios modelos de libro electrónico, como Rocket eBook, o eBookMan, que no han tenido éxito o han dejado de fabricarse.
Estos dispositivos adolecían de una larga lista de inconvenientes. Para empezar, el precio era elevado para un aparato con una única función. No eran especialmente ligeros, y utilizaban pantallas LCD en blanco y negro, que no proporcionan suficiente contraste para leer con comodidad. Además, incorporaban sistemas de protección anticopia que los hacían difíciles de usar o que limitaban los títulos a un catálogo concreto de pago.
En los últimos meses, ha llegado una nueva oleada de dispositivos electrónicos para leer libros. Uno de ellos lo fabrica la japonesa Sony, y se llama Reader. Hay otros modelos como el Iliad, fabricado por iRex, una compañía nacida de Philips, o el V2 de la compañía china Jinke. La novedad es que muchos de ellos utilizan una tecnología revolucionaria: la tinta electrónica.
Aunque hay dos tecnologías de tinta electrónica, eInk es la primera que ha está disponible en el mercado, y es la que utilizan estos nuevos dispositivos. Se basa en formar las imágenes con millones de diminutas esferas atrapadas en una fina lámina de plástico. Las esferas pueden cambiar de color del blanco al negro, y dibujar así letras o imágenes.
La impresión que da la pantalla de eInk es la de estar leyendo una hoja de papel, ya que no emite luz, y el contraste y la resolución son muy superiores. Los libros se almacenan en la memoria RAM del dispositivo, y es posible llevar cientos de títulos en un paquete menor que un libro de bolsillo. Además, la pantalla es táctil para poder tomar notas, y se incluyen utilidades como agenda, calendario o reproductor de música MP3, entre otras cosas. Las pantallas de tinta electrónica consumen muy poca energía, y las baterías recargables duran mucho más que en un PDA, por ejemplo.
Sin embargo, estos dispositivos siguen siendo caros, entre 300 y 600 euros. Además, el modelo de Sony sigue incluyendo incómodas protecciones anticopia que limitan los formatos de libros que se pueden leer, intentando así explotar su propia tienda de títulos, con una oferta muy limitada y precios altos.
Por otro lado, la tecnología de la pantalla todavía tiene que mejorar, ya que el refresco (cambio de una imagen a otra) es lento y aún no hay modelos en color.
A pesar de los inconvenientes, el libro electrónico, con pantallas que no cansan la vista, está aquí para quedarse. En los próximos años es de esperar que surjan nuevos y mejores dispositivos para llevarse la biblioteca entera en el bolsillo.
La razón de que se canse la vista leyendo de una pantalla es la resolución. Cualquier copia en papel tiene una resolución de 300 puntos por pulgada o más. Los bordes de las letras son suaves, y se pueden utilizar tamaños pequeños, que son perfectamente legibles.
Las pantallas de ordenador tienen una resolución de alrededor de 70 puntos por pulgada. Eso quiere decir que hay 20 veces menos puntos para dibujar las letras. Acercándose, se notan los escalones en las letras inclinadas, como la "A". Además, las pantallas emiten luz, mientras que el papel la refleja. El contraste en el papel es mucho mayor (el negro es más negro y el blanco es más blanco)
Todos estos factores hacen que la vista tenga que trabajar más para leer de la pantalla, y que por tanto, resulte más cansado.
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