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Nueva Zelanda: recorrerse el país en autocaravana

Si se quiere ahorrar tiempo y dinero, la autocaravana es el mejor transporte para recorrer este paraíso de la naturaleza

Imagen: Mike Locke

La mera ubicación geográfica de un país en el otro extremo del globo terráqueo ya le confiere una especial curiosidad para visitarlo. Es lo que sucede con Nueva Zelanda. Nadie duda de que en dos islas, cuya extensión equivale a la mitad de España, se reúnen los elementos más fascinantes que proporciona la naturaleza: montañas majestuosas, volcanes aún en activo, profundos fiordos, playas exclusivas o tupidos bosques. Estos atractivos naturales son suficientes para poder elegir Nueva Zelanda como destino de vacaciones, sin embargo hay dos requerimientos imprescindibles para viajar hasta las antípodas: el tiempo y el dinero. Nueva Zelanda no se puede recorrer con prisa, por lo que al menos se precisa de un mes para visitarlo. Y si se tiene en cuenta que sólo el viaje puede durar más de un día entero, es de suponer que el pasaje de avión no es ni, mucho menos, económico. Aun así, hay fórmulas para evitar que el presupuesto se vaya de las manos.

Preparase para volar

Nueva Zelanda está formada por dos islas mayores, que por su situación geográfica en el Pacífico Sur se denominan Isla Norte e Isla Sur. Ambas están separadas por el estrecho de Cook. Este nombre hace referencia al explorador británico James Cook, que avistó la coste este de la Isla Norte en 1769 y que, a pesar de sus desafortunados enfrentamientos con la población nativa maorí, se podría decir que fue el pionero de los viajeros que en épocas posteriores se quedarían maravillados de la belleza de este país. El nombre originario de Nueva Zelanda, en maorí es Aotearoa que tiene un significado tan sugerente como 'tierra de la larga nube blanca'. Su actual denominación le viene del siglo XVII, cuando un cartógrafo holandés la llamó 'Neuw Zeeland' al encontrarla similar a una provincia costera holandesa.

La vida de este lejano país sigue estando muy ligada, hoy en día, con la población nativa, los maoríes, si bien no es óbice para que haya tenido además un desarrollado nivel de vida. De hecho, figura entre los primeros lugares del mundo en cuanto al uso de Internet y de teléfonos móviles. Pero, lo que de verdad la distingue es su selección nacional de rugby, los All Blacks que, además de sus logros deportivos, se han hecho célebres por realizar antes de cada partido una danza tribal maorí (haka), con la que además de reivindicar su pasado tiene el cometido de impactar al rival antes de cada competición.

Evidentemente, la única forma de acceder a Nueva Zelanda es vía aérea y hay que tener en cuenta que es necesario realizar varias escalas hasta llegar a alguno de sus principales aeropuertos: Auckland, Wellington o Christchurch. Como suele suceder, cuanto más se anticipe la reserva de vuelo, más opciones habrá de encontrar una buena oferta, pero hay que ser conscientes de que buena parte del presupuesto se destina al billete, alrededor de 1.500 euros.

La extensión de Nueva Zelanda es de 268.680 kilómetros cuadrados, donde viven alrededor de cuatro millones de personas. Aunque no parezca excesivamente grande, también hay que contemplar los vuelos internos, sea cual sea, el medio de transporte elegido para explorar las dos islas. Una buena opción que aconseja Héctor Arenós, un viajero castellonense que ha realizado el viaje en autocaravana, es comprar un abono exclusivo para extranjeros, como el Explore New Zealand o consultar en la página de la aerolínea australiana Qantas.

Consideraciones para tener en cuenta

Imagen: Jenny Huang

Otra de las cuestiones importantes antes de reservar el vuelo es determinar la mejor época del año para visitar Nueva Zelanda. Su clima es templado y húmedo y a pesar de la noción que se tiene en occidente de las temperaturas del norte y el sur, en Nueva Zelanda el invierno más riguroso es el de la Isla Sur. Por ello, hay que tener en cuenta que julio y agosto (los meses de vacaciones por excelencia) son invierno en las antípodas, con precios más asequibles pero con el riesgo de que la meteorología estropee las vacaciones y no se puedan realizar algunas de las muchas actividades al aire libre, obligadas para el turista. Eso sí, también se puede optar por practicar esquí en las zonas de montaña ya que la Isla Sur está dividida por los Alpes Meridionales, con el Monte Cook (3.754 metros) como cota de referencia. Por ello, la recomendación es decantarse por las temporadas menos extremas, teniendo en cuenta el clima. Esto es, entre marzo y mayo (nuestra primavera y su otoño) o entre octubre y noviembre (nuestro otoño y su primavera). Además, al ser consideradas temporadas bajas, se encuentran precios más asequibles en la oferta turística.

El Gobierno de Nueva Zelanda no requiere visado para los turistas españoles, siempre y cuando dispongan de billete de vuelta, pasaporte válido y puedan demostrar disponer de fondos suficientes, alrededor de 1.500 euros, en metálico o cheques de viaje, según informa su embajada en Madrid. No obstante, hay que tener en cuenta el servicio de inmigración New Zealand Inmigration Service para saber qué objetos, comida, etc. se pueden introducir en el país, ya que las autoridades suelen ser muy meticulosas.

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