Hoy en día, más de 12 millones de niños y niñas en todo el mundo padecen desnutrición aguda grave, la forma más mortal de desnutrición, y el alimento terapéutico listo para usar sigue siendo el único tratamiento ambulatorio recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para este tipo de casos. El RUTF facilita a quienes no presenten complicaciones médicas recibir el tratamiento en casa, reduciendo así la hospitalización, el coste para las familias y el riesgo de infecciones secundarias.
Pero, a medida que se intensifican los conflictos, las crisis climáticas y las presiones sobre la financiación, garantizar un suministro predecible e ininterrumpido de este alimento terapéutico es más crucial que nunca. Los conflictos y las crisis aumentan la inseguridad alimentaria, afectan directamente a la inflación de los precios, destruyen infraestructuras y provocan dificultades en la entrega de ayuda humanitaria.
Todo ello exacerba aún más la situación nutricional de la infancia afectada. De hecho, en 2025, UNICEF examinó a 255 millones de niños y niñas en todo el mundo con el objetivo de detectar la desnutrición aguda grave y trató a más de nueve millones de afectados.
¿Qué es la desnutrición infantil?

La desnutrición infantil ocurre cuando los niños y niñas no reciben los nutrientes esenciales para un desarrollo saludable. Esto afecta gravemente a la salud, el crecimiento, la capacidad de aprendizaje y la resistencia a enfermedades, así como al desarrollo intelectual.
➡️ Consecuencias e impacto de la desnutrición en la infancia
- Supervivencia infantil. La desnutrición debilita el sistema inmune, aumentando el riesgo de contraer enfermedades graves como neumonía, diarrea, malaria, VIH/SIDA o sarampión.
- Educación. Los niños y niñas afectados por la desnutrición experimentan retrasos en su desarrollo cognitivo, lo que se traduce en limitaciones en su aprendizaje.
- Herencia cultural intergeneracional. El desconocimiento sobre nutrición de los progenitores influye directamente en la alimentación que reciben sus hijos e hijas, creando un ciclo intergeneracional de nutrición desequilibrada.
- Pobreza e impacto en el embarazo y la lactancia. Las mujeres con desnutrición tienen más probabilidades de dar a luz a bebés de bajo peso, lo que incrementa el riesgo de desnutrición en las siguientes generaciones. Asimismo, la leche materna puede carecer de los nutrientes necesarios para el desarrollo del bebé lactante.
- Conflictos armados y cambio climático. Las guerras y los desastres relacionados con el cambio climático agravan la desnutrición infantil al afectar la disponibilidad y accesibilidad de alimentos, así como los servicios básicos de salud y saneamiento.
Alimento transformador que salva vidas
Hoy en día, el alimento terapéutico listo para usar ha transformado la manera en que se prestan los cuidados y tratamientos contra la desnutrición, salvando millones de vidas.
El RUTF se elabora como una pasta espesa de cacahuete a base de aceite por una razón: no contiene agua, lo que significa que las bacterias no tienen un caldo de cultivo en el que crecer. Esta formulación ayuda a mantener el alimento seguro en cualquier entorno, como por ejemplo en condiciones húmedas. Y, además, no requiere refrigeración, por lo que que facilita su almacenaje y transporte, así como su administración en los hogares de los niños y niñas afectadas. Tiene una vida útil de 24 meses.

UNICEF es el mayor comprador de alimento terapéutico del mundo. Entre 2003 y 2025, adquirió y distribuyó un total de 8.700 millones de sobres, lo que contribuyó a la recuperación de millones de niños y niñas.
UNICEF adquiere este alimento de 21 proveedores, 18 de los cuales se encuentran en países con altos niveles de desnutrición infantil. La fabricación local, con capacidad para abastecer a otros países, resulta esencial para dar una respuesta rápida a las crisis de desnutrición infantil, especialmente en prevención de las interrupciones de la cadena de suministro mundial.
El alimento terapéutico listo para usar ha contribuido a reducir a mínimos históricos las muertes infantiles evitables en todo el mundo. Por lo tanto, representa un avance importante en la salud pública, pero también, un llamamiento a la acción: es necesario ampliar toda la gama de tratamientos nutricionales, incluida la leche terapéutica, para que sea posible resistir las crisis de suministros, reducir los costes y ayudar a garantizar que todos los niños y niñas que lo necesiten tengan acceso ininterrumpido al alimento terapéutico.


