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La regurgitación

Hacer frente a uno de los problemas más comunes en la alimentación durante el primer año de vida del bebé

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 8 abril de 2003

Durante los seis primeros meses de vida muchos bebés expulsan de manera involuntaria pequeñas cantidades de leche a medio digerir durante su ingestión o poco después de las comidas. A esto se le denomina regurgitación, y lo más común es que se deba a la inmadurez del sistema digestivo del bebé, unido a los movimientos bruscos y la posición acostada del bebé durante la toma. Generalmente, los bebés devuelven porque el cardias, la válvula del extremo superior del estómago, no se cierra muy bien.
Esta manifestación suele ser habitual y se considera como un proceso normal que con el tiempo tiende a desaparecer y que no afecta a la salud del bebé; aunque suele ser motivo de preocupación para padres y madres.


El Comité de Nutrición de la ESPGAN (European Society for Paediatric Gastroenterology, Hepatology and Nutrition) recomienda un tratamiento en varias fases, para solventar la regurgitación:

Tratamiento postural
- Mantener al bebé semiincorporado en posición prono con una inclinación de 30º. Para ello es preciso elevar la cabecera del colchón unos 15 centímetros.

- Evitar la presión sobre el estómago de su hijo; los pañales tienen que estar más flojos para que no presionen de más el estómago. No permita que otras personas jueguen bruscamente con su hijo después de cada comida.

- Mantener al bebé en posición vertical después de alimentarlo durante 30 minutos.

- Sostener al bebé con la cabeza sobre su hombro y darle palmaditas suaves en la espalda o colocarlo sentado en las piernas, frotando suavemente su estómago, con el fin de ayudarle a eructar. Hágalo con pausa, no interrumpa su alimentación para hacerlo.


Tratamiento dietético con agentes espesantes de la leche
En otros tiempos, las abuelas utilizaban cereales que espesaban la leche, y de esta manera reducían las regurgitaciones. No obstante, esto significaba un aporte extra de calorías, con mayor riesgo de un aumento excesivo de peso y de alergias o intolerancias alimentarias por la inmadurez del aparato digestivo del bebé para digerir las proteínas de los cereales.
Hoy en día, existen fórmulas diseñadas específicamente para resolver este problema de forma satisfactoria, las cuales son seguras y pueden ser empleadas por tiempo indefinido. Las más recomendadas son aquellas preparadas con harina de semilla de algarrobo (galactomanano). Pueden producir dolor abdominal y diarrea si bien hay estudios que demuestran que preparados que contienen un 0,4% de harina de semilla de algarrobo, son bien tolerados por el organismo del bebé. Los productos a base de cereales o extractos de arroz no resultan apropiados como espesantes, puesto que sus propiedades se alteran rápidamente por hidrólisis en el estómago. Recientemente se ha comercializado una leche infantil que utiliza como espesante, amilopectina que parece tener la ventaja de que la viscosidad del preparado no se altera con el tiempo.

Además, hay que seguir unas normas a la hora de alimentar al bebé como:
- Dar menos cantidad de alimento por cada toma y con más frecuencia. Si el estómago tiene llena toda su capacidad hay más posibilidades de que regurgite.
- Esperar al menos dos horas y media entre una toma y otra, que es el tiempo mínimo que tarda el estómago en vaciarse.
- Usar tetinas anti-hipo o tetinas más duras y con agujeros más pequeños.


Tratamiento farmacológico
En caso de que la regurgitación no responda a las medidas anteriores se pueden utilizar distintos fármacos, para lo cual se requiere el asesoramiento médico.

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