Publicidad dirigida al público infantil: cuáles son los países más y menos permisivos de Europa

La protección de la infancia frente al marketing alimentario no depende hoy de una estrategia europea común, sino de la ambición regulatoria de cada país
Por Verónica Palomo 21 de julio de 2026
regulación publicitaria en europa
La publicidad no determina por sí sola lo que llega a nuestro plato, pero sí influye en nuestros gustos, expectativas y hábitos de consumo. En la infancia, ese efecto es más acusado: los menores reconocen peor la intención comercial de los mensajes y, además, se encuentran más expuestos a los reclamos visuales de pantallas y dispositivos digitales. Por eso, ver con frecuencia anuncios de determinados alimentos y bebidas puede hacer que estos productos acaben percibiéndose como opciones habituales, aunque no lo sean desde el punto de vista nutricional.

Limitar esa exposición no significa prohibir alimentos ni imponer una dieta concreta. El objetivo es reducir una presión comercial constante que inclina la balanza hacia determinados productos para que las decisiones se tomen con más margen e información y menos influencia del marketing.

Europa regulada a varias velocidades

El mapa regulatorio del marketing alimentario en Europa es un mosaico de contrastes que funciona a distintas velocidades. Mientras algunos países han consolidado marcos legales estrictos, otros mantienen modelos basados en la autorregulación, que la evidencia científica y los organismos de salud pública consideran ya insuficientes.

mapa de las restricciones publicitarias en Europa
Imagen: Eroski Consumer

🟢 Regulación más avanzada

  • Suecia. Desde 1991 prohíbe toda la publicidad dirigida a niños menores de 12 años.
  • Portugal. Desde 2019 prohíbe la promoción de alimentos con altos niveles de grasas, azúcar o sal durante programas infantiles y en las franjas de 30 minutos anteriores y posteriores en radio, cine, redes sociales, aplicaciones e incluso entornos escolares. También veta el uso de personajes, dibujos animados o celebridades capaces de atraer al público infantil.
  • Noruega. Desde 2025 prohíbe la publicidad de alimentos y bebidas no saludables dirigida a menores de 18 años en televisión, Internet, redes sociales, influencers, patrocinios y otros formatos.
  • Reino Unido. Desde 2026 prohíbe la publicidad de alimentos altos en grasa, sal y azúcar en la televisión, el entorno digital y de influencers.

🟡 Regulación intermedia

  • Francia. Prohíbe la publicidad comercial en general durante los programas infantiles dirigidos a menores de 12 años de la televisión pública francesa, pero no en las cadenas privadas. También obliga a incluir mensajes sanitarios en los anuncios (“evite comer demasiado grasa, azúcar o sal” o “practique actividad física regularmente”), aunque las empresas pueden sustituir estos mensajes por una contribución económica destinada a campañas de salud pública o a la promoción de Nutri-Score.
  • Irlanda. Prohíbe desde 2013 la publicidad de alimentos y bebidas con alto contenido en grasas, azúcar y sal durante los programas infantiles y limita el uso de celebridades, personajes animados o figuras populares entre menores para promocionar estos productos.

🔴 Regulación baja o fragmentada

  • Alemania. El marco normativo resulta bastante genérico, ya que confía buena parte de la protección de la infancia a la responsabilidad voluntaria del sector empresarial.
  • España. La regulación descansa principalmente en el Código PAOS y en las normas generales de protección de menores previstas en la legislación audiovisual.
  • Grecia. La regulación griega se basa en las normas europeas de protección de menores en los medios audiovisuales y en mecanismos de autorregulación. Este marco se completa con recomendaciones muy generalistas de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
  • Italia. Se han debatido en el parlamento varias propuestas para endurecer las restricciones a la publicidad de alimentos ultraprocesados dirigidas a los niños, pero de momento no han salido adelante. Por ahora, solo existen normas de protección infantil y códigos de autorregulación.

Leído en conjunto, el mapa deja una idea clara: la protección de la infancia frente al marketing alimentario no depende hoy de una estrategia europea común, sino de la ambición regulatoria de cada país.

Qué cambia cuando desaparece la publicidad

La regulación de la publicidad de alimentos poco recomendables no busca prohibir su consumo, sino crear un entorno en el que las opciones saludables resulten más fáciles de elegir. La investigación muestra que reducir la exposición a los anuncios puede tener efectos reales sobre nuestros hábitos:

1. Reduce el consumo impulsivo

La publicidad está diseñada para generar deseo e inducir al consumo. Incluso una exposición breve a anuncios de comida rápida y productos ultraprocesados puede aumentar de forma inmediata la propensión a ingerir calorías, especialmente en niños y adolescentes. Una menor exposición disminuye la influencia de esos estímulos y favorece decisiones más conscientes.

2. Evita que las opciones menos saludables parezcan normales

En España, entre ocho y nueve de cada diez anuncios de alimentos dirigidos a menores promocionan productos con perfiles nutricionales poco saludables, según la Plataforma de Infancia. Ver menos publicidad ayuda a que estos alimentos no se perciban como una parte habitual de la dieta.

3. Facilita decisiones más informadas

Cuando el marketing y los reclamos pierden protagonismo, resulta más fácil comparar productos, leer etiquetas y prestar atención a la información nutricional.

4. Protege los hábitos desde la infancia

Los anuncios influyen en lo que los niños y niñas quieren, piden y consumen. Limitar su exposición ayuda a que las preferencias alimentarias se desarrollen con menos presión comercial.

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