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Literatura infantil, ¿qué pueden leer los niños en verano?

Promover el hábito de la lectura en los niños y jóvenes durante los meses de verano requiere elegir los títulos adecuados según su edad y sus gustos

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La literatura infantil y juvenil reúne miles de títulos y complica la elección del más adecuado para niños y jóvenes. No obstante, diferentes servicios ayudan a decantarse por el ejemplar que mejor se adapta a la edad y los gustos de los lectores. El verano es una época propicia para degustar un buen libro. Por ello, en este artículo se dan pistas para elegir la lectura adecuada para los niños, recomendaciones para el verano y consejos para padres, además de destacarse los beneficios de leer en la época estival.

Elegir la lectura adecuada para los niños

Diferentes recursos on line ayudan a elegir entre el catálogo de títulos de literatura infantil y juvenil, que supera las 50.000 obras

Diferentes recursos on line ayudan a elegir las lecturas más adecuadas para cada edad y perfil. Dos de los más recomendables son las Guías de Lectura de Literatura Infantil y Juvenil y el buscador del Servicio de Orientación a la Lectura (SOL), gestionados por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, una de las instituciones españolas más activas en el fomento de la lectura.

Ambas suponen un apoyo importante para los padres e hijos, ya que las últimas cifras oficiales de la Federación de Gremios de Editores señalan que en 2010 se editaron un total de 12.622 títulos de literatura infantil y juvenil, el 64,8% correspondiente a novedades o primeras ediciones. Estas cifras amplían más de por sí el ya extenso catálogo de libros para este sector, que supera las 50.000 obras.

Recomendaciones para el verano

Para facilitar la elección, también cada verano, distintos organismos y entidades vinculadas a la literatura infantil y juvenil elaboran sus propias listas con las lecturas más recomendables para la época estival. Lecturas para vacaciones 2012 es el listado con las obras de este género más sugerentes para el público joven, que ha seleccionado este año el Centro Internacional del Libro Infantil y Juvenil de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez. La propuesta incluye 20 obras clasificadas por grupos de edad, a partir de tres años y hasta más de 14.

Varios organismos y entidades elaboran listados con las lecturas más recomendables para niños y jóvenes

Aceprensa recoge en el catálogo Selección de literatura infantil y juvenil Verano 2012 un conjunto de obras literarias idóneas para la época estival y las clasifica según sean álbumes ilustrados (para pequeños, primeros lectores y mayores) o narrativa (para niños y juvenil). No se olvida de incluir también una pequeña lista con sugerencias de lecturas para padres.

Otro interesante recopilatorio es Asómbrate: libros refrescantes, una guía de títulos de narrativa para lectores desde los seis años, organizada en cuatro bloques de edad hasta la etapa juvenil, que propone para este verano el Club Kirico, un proyecto de distintas librerías de la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL) para fomentar la lectura entre niños y jóvenes.

Si se quieren encontrar buenas sugerencias para el lector adolescente, se puede consultar la selección del proyecto plan de lectura del IES Santa Bárbara (Langreo, Asturias). Bajo el lema "Un/una profe, un libro", enumera 28 títulos recomendados por docentes especializados en literatura juvenil.

Consejos para padres

  • Ayudar al niño a elegir el libro: una obra inadecuada puede frustrar las ansias de lectura de los más jóvenes. Es fundamental que los progenitores ayuden a seleccionar los títulos más adecuados a su edad, pero también a su nivel de lectura.

  • Atender a sus gustos: los padres deben permitir que los hijos participen en la elección y que esta sea acorde a sus preferencias temáticas de ficción, fantasía, historia, cómics, etc. De este modo, se sentirán más motivados por la lectura.

  • Demostrar interés: interesarse por lo que leen, preguntarles por el argumento y comentarlo en común crea un nexo de unión significativo entre padres e hijos y revela la satisfacción que representa para los progenitores la actividad lectora.

  • No solo libros: la lectura no tiene que estar ceñida únicamente a obras literarias. Para practicar, se puede hacer uso también de revistas, catálogos, manuales o guías interesantes para los niños y jóvenes.

  • Explotar la biblioteca: el verano es un buen momento para sacar partido a todas las ventajas que ofrecen las bibliotecas públicas. Además de poder obtener las últimas novedades literarias en préstamo, muchas de ellas organizan en los meses estivales actividades específicas para el público infantil y juvenil.

    Beneficios de leer en verano

    La lectura en verano es útil para no perder el hábito lector de los jóvenes

    A pesar del carácter lúdico y de ocio que se vincula a la lectura durante el verano, no hay que olvidar que esta actividad sirve también para no perder el hábito lector que se inculca a los jóvenes durante el curso y para reforzar algunas de las competencias básicas en este ámbito. Los más pequeños continúan con sus primeros pasos en lectoescritura y quienes ya la dominan, ejercitan la comprensión lectora.

    De casa al colegio y, después de una larga jornada, los deberes, las actividades extraescolares y otras tareas académicas que abarrotan con frecuencia las agendas de los estudiantes durante el curso escolar. Encontrar algo de tiempo libre para leer por placer parece una misión casi imposible para muchos niños y jóvenes. Por eso, las largas vacaciones de verano representan una excelente oportunidad para disfrutar de la lectura. Además de ser una actividad tranquila y entretenida, ayuda a reforzar en los alumnos las destrezas lingüísticas adquiridas en las aulas.

    Durante las vacaciones escolares, niños y jóvenes pueden aparcar por un tiempo los libros de texto y sustituirlos por otros materiales de lectura mucho más divertidos y entretenidos. El tiempo ya no es una excusa, las largas jornadas estivales propician un acercamiento de los niños y jóvenes a la lectura en un contexto disociado del ámbito académico, más cercano al concepto de “leer por placer” que al de “leer por obligación”, con el que, a menudo, los escolares identifican esta actividad.

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