¿Es tan contaminante la industria papelera?

El sector asegura que se trata de una de las industrias más respetuosas con el medio ambiente, aunque los ecologistas no lo creen así
Por Alex Fernández Muerza 19 de mayo de 2007

Los representantes de la industria papelera consideran que se ha mitificado su imagen de sector muy contaminante, y aseguran que en la actualidad constituyen una de las industrias más avanzadas medioambientalmente. Sin embargo, los ecologistas explican que estas instalaciones siguen siendo un peligro para el entorno natural, especialmente en países donde los estándares de calidad no son tan estrictos. Un ejemplo es la polémica surgida entre Uruguay y Argentina por la construcción de una planta de origen español. En cualquier caso, los consumidores son fundamentales a la hora de reducir el impacto ambiental de este sector, colaborando por ejemplo en el reciclaje del papel.

El sector papelero se defiende

El sector papelero se defiendeCarlos Reinoso, Director General de Aspapel, la asociación representante del sector español de la celulosa y el papel, defiende que “cualquier actividad humana tiene un impacto sobre el medio ambiente; pero el sector papelero es hoy uno de los más avanzados medioambientalmente, y un buen ejemplo de desarrollo sostenible, con unos productos naturales y reciclables”:

  • Gracias a la producción papelera, se mantienen 400.000 hectáreas de arbolado de pino y eucalipto que absorben y fijan al año 7,5 millones de toneladas de CO2

    Su materia prima, la madera, es renovable. Se planta y se cultiva en plantaciones específicamente para este fin, contribuyendo a aumentar los bosques y a la lucha contra el cambio climático, ya que devoran el CO2. En España, gracias a la producción papelera, se mantienen 400.000 hectáreas de arbolado de pino y eucalipto (el 2% de la superficie total de bosques), que absorben y fijan al año 7,5 millones de toneladas de CO2 (alrededor del 2% de las emisiones totales del país).
  • El papel es el material que más se recicla, alargando la vida útil de la fibra de celulosa. En España, en 2006, se recogieron y reciclaron 4.637.700 toneladas de papel usado, el 60% del papel consumido.
  • El sector está activamente implicado tanto en la gestión forestal sostenible y en su certificación, como en la investigación y aplicación de las mejores tecnologías, con especial atención al medio ambiente (uso de combustibles limpios y renovables, ahorro de agua y energía, y reducción de emisiones y vertidos).

Sin embargo, la imagen de industria contaminante que tiene la sociedad no se corresponde con los datos ofrecidos desde Aspapel. Carlos Reinoso explica que esta contradicción se debe al escaso esfuerzo de comunicación que sus representantes han realizado, al haber confiado en “las evidentes bondades ecológicas de nuestro producto y las mejoras medioambientales implantadas en su producción”.

Por ello, desde Aspapel se están promoviendo diversas campañas informativas para desmentir lo que en su opinión son “mitos”, como se explicaba en su reciente Asamblea General. Asimismo, Reinoso recuerda la Memoria de Sostenibilidad que publican desde 2005 “el primer sector en España que publica una memoria de este tipo”; la actualización informativa constante de la web de la asociación; o diversas iniciativas de educación ambiental sobre la importancia de los bosques o el reciclaje, como Edufores, Tu papel es importante o Gracias, papel.

Asimismo, Reinoso recuerda que los productos papeleros cubren una amplia variedad de necesidades en la sociedad, y que según una reciente encuesta de Sigma Dos para el Foro del Papel, una iniciativa de las principales asociaciones del ámbito del papel y cartón en España para trabajar en temas de comunicación e imagen del sector, los consumidores españoles muestran un alto nivel de satisfacción global con el papel (7 sobre 10) y valoran positivamente su calidad (7,5), su adaptación a los diferentes usos (7,4) y sus características medioambientales (6,8).

Críticas de las organizaciones ecologistas

Críticas de las organizaciones ecologistasLas asociaciones ecologistas no comparten las afirmaciones de los responsables de la industria papelera. Desde WWF-Adena, Heikki Mesa considera que no es un mito: “La industria papelera ha sido muy contaminante y sigue siéndolo en muchos casos. Se suele mencionar a los países nórdicos como ejemplo de ecologismo, pero sus empresas también tienen cierta tendencia a rebajar sus estándares cuando producen en países en vías de desarrollo. Incluso en mi país de origen, Finlandia, han contaminado lagos enteros antes de que la situación fuese revertida gracias a acciones judiciales.”

Según el responsable de WWF-Adena, las papeleras tienen tres grandes impactos medioambientales:

  • Pueden provocar una mala gestión de los bosques que producen su materia prima (monocultivos, gestión insostenible, pérdida de biodiversidad).
  • Necesitan grandes cantidades de energía, por lo que en caso de no utilizar recursos renovables o con poco contenido en carbono, pueden ser focos significativos de emisiones de CO2.
  • Los efluentes de los procesos químicos pueden tener graves impactos sobre la atmósfera y sobre los ecosistemas acuáticos a los que se vierten

    Si no se gestionan bien los efluentes de los procesos químicos, pueden tener graves impactos sobre la atmósfera y sobre los ecosistemas acuáticos a los que se vierten. El cloro es especialmente dañino, ya que tiene una gran facilidad para combinarse con otras sustancias para producir elementos tóxicos para el medioambiente.

Luís González Reyes, Coordinador de Ecologistas en Acción, añade a esta lista “la extracción de grandes cantidades de agua (el eucalipto, del que se obtiene la mayoría de la pasta de celulosa, es un fuerte consumidor de agua)” y detalla los efectos contaminantes: “la producción de dioxinas en el proceso de blanqueo y en la fabricación de dióxido de cloro son muy perjudiciales para la salud humana; la generación y el derrame de productos de desechos pueden generar concentraciones de productos tóxicos en el medio, como los compuestos de azufre, que les dan su característico y fétido olor y los organoclorados, altamente contaminantes; así como el consiguiente riesgo de contaminación del agua potable y de destrucción de las poblaciones de peces.”

En opinión de Ricardo Natalichio, Director de la web ecologista argentina Ecoportal, “su impacto ambiental depende mucho de su capacidad de producción. Además, en lo único que están trabajando es en mejorar la tecnología utilizada para reducir un poco el daño.”

La polémica papelera española en Uruguay

La polémica papelera española en UruguayUn ejemplo de la repercusión social que puede llegar a tener este sector es la polémica surgida entre Uruguay y Argentina por la construcción de instalaciones papeleras en sus áreas de influencia, y en concreto, una de origen español. Como explica Luís González, el inicio del conflicto se dio en octubre de 2003, cuando el gobierno uruguayo autorizó al Grupo español ENCE, una de las corporaciones papeleras más importantes de Europa, la instalación de una planta de celulosa, llamada proyecto M’Bopicuá, en Fray Bentos, un municipio situado en el río Uruguay, entre Uruguay y Argentina.

Es la primera vez que un proyecto financiado por el Banco Mundial e implicado en un caso de violación de los derechos humanos es llevado ante un Tribunal Internacional

Según el Coordinador de Ecologistas en Acción, la falta total de sostenibilidad del proyecto ha tenido por respuesta masivas manifestaciones de ciudadanos argentinos y uruguayos. Asimismo, asegura, “es la primera vez que un proyecto financiado por el Banco Mundial e implicado en un caso de violación de los derechos humanos es llevado ante un Tribunal Internacional”. En este sentido, González recuerda que la Oficina del Ombudsman y Asesor en Materia de Observancia (CAO), encargada de revisar el cumplimiento de la política social y del medio ambiente en los proyectos financiados por la Corporación Financiera Internacional (CFI), dependiente del Banco Mundial, ha anunciado deficiencias en la Evaluación de Impacto Ambiental del proyecto, y ha recomendado su revisión. El caso ha sido asimismo denunciado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Según Ricardo Natalichio, además de la contaminación propia de la actividad, los monocultivos de árboles para abastecer de materia prima a esta planta están transformando el paisaje de gran parte del Uruguay y de varias provincias de Argentina. El Director de Ecoportal asegura que estas instalaciones están “contaminando por el uso de agroquímicos y desertizando la tierra en la que se instalan, que suelen ser cientos de miles de hectáreas, y provocando además un grave problema social por el reemplazo de los cultivos tradicionales y diversos por un monocultivo.”

En opinión del representante de WWF-Adena, “hay graves sospechas de que los estándares que se vayan a utilizar en Uruguay sean mucho menos estrictos medioambientalmente que en los países de origen de las empresas”.

Por su parte, Vicente Castillo, del departamento de Comunicación del Grupo ENCE, aclara que esta empresa, tras considerar todos los aspectos industriales y medioambientales, ha decidido alejar del río Uruguay su proyecto de planta de celulosa y reubicarla en la margen izquierda del Río de la Plata, en Punta Pereyra, Departamento de Colonia (Uruguay). Según Castillo, el proyecto “cuenta con el beneplácito de las administraciones y cumple ampliamente los requisitos previos para iniciar el estudio ambiental completo, y los trámites ante los organismos competentes.”

El responsable de comunicación de ENCE asegura que la planta podría empezar su producción en el segundo semestre de 2010. Asimismo, Castillo explica que se han duplicado sus objetivos de producción respecto al proyecto original, hasta alcanzar el millón de toneladas/año. La inversión ascenderá a los 930 millones de euros, y contará con la más avanzada tecnología y un alto nivel de eficiencia, con el objetivo de convertirse en un referente mundial en la producción de celulosa de eucalipto, añade.

Qué pueden hacer los consumidores

Según Ricardo Natalichio, los consumidores son fundamentales para evitar el impacto ambiental de la industria papelera, puesto que su producto final está dirigido esencialmente a ellos: “Se puede presionar para que se reduzca drásticamente el consumo de papel y también de cartón en el packaging, para que se recicle todo lo que se consume y para que se produzca con certificaciones forestales que aseguren un uso sostenible de los recursos.”

En este sentido, Heikki Mesa adelanta que WWF-Adena va a publicar en breve una guía, que podrá consultarse en Internet, sobre consumo responsable de productos madereros, incluido el papel. Los consejos que incluye son los siguientes:

  • Consumir preferentemente papel 100% reciclado con certificación Ángel Azul.
  • Cuando se requiera papel de fibra virgen, consumir papel certificado FSC.
  • Exigir que el blanqueado sea TCF (Totalmente libre de cloro) con prioridad sobre los ECF (Libre de cloro elemental).

Consumir papel no significa talar árboles sino plantarlos

Por su parte, el responsable de Aspapel subraya que consumir papel no significa talar árboles sino plantarlos, por lo que reducir el consumo de papel puede llevar a los consumidores a sustituir un producto ecológico como el papel por otros materiales que no reúnen sus características medioambientales. Por ello, insiste, la mejor contribución del ciudadano al consumo responsable de papel es colaborando en su reciclaje.