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Aspirina y cáncer de colon

Tomar bajas dosis durante un periodo largo de tiempo ayuda a reducir los efectos adversos y disminuir el riesgo de padecer este tipo de neoplasia

El cáncer colorrectal es, por delante del cáncer de pulmón y de mama, el tumor maligno con mayor tasa de incidencia en España. Cada año provoca la muerte de alrededor de 13.000 personas y la cifra va en aumento. Varios estudios ya habían apuntado que la toma de ácido acetilsalicílico (aspirina), en dosis bajas y durante un periodo de tiempo prolongado, reducía de manera significativa el riesgo de padecerlo. Ahora, un estudio publicado en la revista “The Lancet” corrobora que la aspirina es una buena herramienta para la prevención de este tipo de neoplasia.

Este descubrimiento ha sido posible gracias a un metanálisis (análisis conjunto de los resultados de varios estudios), realizado por investigadores de la Universidad de Oxford (Reino Unido), en el que se ha incluido a más de 14.000 pacientes. El envejecimiento de la población, junto con una dieta cada vez menos saludable, el consumo de alcohol, el tabaquismo y una vida sedentaria, causan un incremento del riesgo de padecer cáncer colorrectal. Las medidas preventivas, así como la realización de revisiones que permiten un pronóstico precoz, son herramientas claves para combatirlo. Solo en 2007 se diagnosticaron 25.665 casos, muchos de los cuales estaban en un estado avanzado de la enfermedad y, por tanto, con menores probabilidades de curación.

Aspirina protectora

Los investigadores, dirigidos por Peter Rothwell, analizaron en cinco estudios la reducción de la tasa de incidencia y de mortalidad del cáncer colorrectal en función de la dosis de ácido acetilsalicílico tomada, la duración del tratamiento y la localización del tumor. Los mismos autores del estudio habían comprobado en trabajos anteriores que altas concentraciones de aspirina eran beneficiosas para la prevención de tumores colorrectales, pero diversos efectos adversos asociados a las altas dosis (más de 500mg/día) habían limitado el tratamiento. Entre algunos de los efectos secundarios más destacables, se detectaron un mayor riesgo de sangrados, hemorragias digestivas y úlceras gástricas.

Sin embargo, parece que la utilización de bajas dosis durante un periodo largo de tiempo (entre 75 mg y 300 mg diarios durante más de cinco años), reduce mucho la probabilidad de efectos adversos y, a su vez, es efectiva para disminuir el riesgo de padecer este tipo de neoplasia. Los resultados del estudio muestran que el riesgo decrece, sobre todo, en el cáncer de colon proximal y que la duración del tratamiento es un factor determinante.

La detección de sangre en heces a partir de los 50 años es una medida fundamental para el diagnóstico precoz

Además, añaden los autores, la gran ventaja del descubrimiento es que la detección del cáncer de colon proximal es menos efectiva mediante el cribado con sigmoidoscopia o colonoscopia, por lo que la prevención con ácido acetilsalicílico puede resultar muy beneficiosa. Tal y como declaran los autores del estudio, las dos técnicas pueden complementarse para reducir al máximo el riesgo de cáncer colorrectal.

¿Por qué la aspirina previene el cáncer?

La respuesta está en un estudio publicado en el "New England Journal of Medicine". Los investigadores ya sabían que los tumores colorrectales expresaban una cantidad mucho mayor de una enzima llamada COX-2, con respecto el tejido normal del colon. Además, observaron que la aspirina podría ayudar a reducir esta cantidad de enzima, por lo que su hipótesis fue que la reducción de esa concentración de enzima era la que disminuía el riesgo de padecer la enfermedad.

Para comprobarlo, realizaron un estudio con 47.000 participantes y confirmaron que la reducción del riesgo solo se daba en los tumores que sobreexpresaban la enzima COX-2. Por este motivo, los investigadores no recomendaron la toma de aspirina de forma preventiva en toda la población, sino solo en las personas que ya habían sufrido un cáncer colorrectal o un pólipo. Según uno de los coordinadores del estudio, Andrew Chant, del Massachusetts General Hospital (EE.UU.), "para la mayoría de la gente, la mejor manera de prevenir el cáncer colorrectal es a través de detección, que sabemos que salva vidas, que nos permite tratar los pólipos antes de que se conviertan en cáncer".

Diagnóstico precoz: clave para la curación

Además de las medidas terapéuticas, la prevención y el diagnóstico precoz son herramientas esenciales para combatir el cáncer colorrectal. Según Antoni Castells, jefe de Servicio de Gastroenterología del Hospital Clínic de Barcelona, mediante la implantación de programas de detección precoz se podría reducir hasta un 30% la mortalidad de este tipo de neoplasias y salvar cada año a más de 3.500 personas en España. La detección de sangre oculta en heces a partir de los 50 años es una de las medidas más importantes para el diagnóstico precoz.

El hallazgo de sangre indica, en general, la presencia de pólipos que en un 90% de los casos pueden desarrollar un tumor maligno. Si el test de sangre oculta resulta positivo, se realiza la exploración del intestino mediante colonoscopia. Ante antecedentes familiares o enfermedades inflamatorias intestinales, se recomienda implementar antes las medidas de diagnóstico precoz.

CAMPAÑAS DE PREVENCIÓN

Las campañas de prevención ya están vigentes en tres comunidades autónomas: Cataluña, Comunidad Valenciana y Murcia. En el futuro, se prevé que otras comunidades puedan beneficiarse porque el objetivo es implantarlas en toda España, ya que se ha comprobado que el resultado es positivo. Estas medidas, además, se apoyan en el histórico del cáncer de mama, que se reduce progresivamente gracias a los programas de detección precoz similares.

Para extender la iniciativa, con el objetivo de concienciar a la población e iniciar el proceso de implantación, se han unido siete sociedades científicas y de pacientes. De la misma manera, desde el Servicio de Medicina Digestiva del Hospital La Fe de Valencia, trabajan en una nueva técnica basada en el análisis del ADN en las heces: es una prueba de diagnóstico en fase de estudio, pero que, en un futuro cercano, podría proporcionar información valiosa acerca de tumores en el colon.

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