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Viajes solidarios

Además de conocer lugares, permiten un acercamiento a la realidad social, económica, política y cultural de las personas que habitan en ellos

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: lunes 23 mayo de 2005

El turismo responsable, las brigadas solidarias, el voluntariado y los campos de trabajo son las cuatro formas en las que se presentan los viajes solidarios. ¿En qué se diferencian? ¿Qué ofrece cada uno? Estas experiencias suelen tener lugar durante los meses de verano y constituyen una alternativa al turismo tradicional. Sin embargo, la principal característica que comparten los viajes solidarios es que todos ellos fueron creados para compartir y ejercer la solidaridad entre las personas que se desplazan y quienes les reciben en el lugar de destino.

Turismo responsable

Según la Organización Mundial del Turismo (OMT), para que el turismo sea responsable o “sostenible” debe cumplir unos principios ambientales, económicos y socioculturales que pueden ser aplicados a todas las formas de turismo en todos los tipos de destino, incluido el de masas.

Los principios ambientales ayudan a conservar los recursos naturales y la diversidad biológica, mientras que los económicos contribuyen a reducir la pobreza del lugar que se visita, pues tienen en cuenta que las actividades turísticas sirvan para crear puestos de trabajo estable y para obtener servicios sociales para las comunidades anfitrionas.

Por su parte, las normas socioculturales que la OMT impone a toda práctica de turismo responsable buscan “respetar la autenticidad sociocultural de las comunidades anfitrionas”, conservar su patrimonio arquitectónico y sus valores tradicionales y “contribuir al entendimiento y a la tolerancia interculturales”.

Conciencia y ocio

Diversas organizaciones en España preparan viajes de turismo responsable, como es el caso de la Asociación para el Fomento de la Intercultura de los Pueblos (AFIP), que propone varios recorridos por Marruecos gracias a los cuales los turistas pueden acercarse a la cultura tradicional autóctona e incluso convivir con familias indígenas. El objetivo de estas rutas es “sensibilizar al viajero con la problemática sociocultural de las comunidades locales y descubrir los auténticos valores de una cultura en lucha por una evolución desde su propia identidad”, explica Manuel Galán, Presidente de la Asociación.

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“En su viaje por África el viajero va percibiendo día tras día nuevos valores en desuso en nuestra sociedad como son la hospitalidad, la solidaridad y el respeto a la palabra. Descubrir la felicidad sencilla de la gente humilde de las montañas, del desierto o de la selva te hace cuestionar muchas cosas”, revela Galán. Por su parte, las rutas solidarias que propone la Organización No Gubernamental Setem discurren por países tan dispares como India, Brasil, México, Ecuador, Marruecos y Senegal. Además de las visitas turísticas, a veces alejadas de los circuitos más conocidos, los recorridos se detienen a observar la realidad social que vive la población.

Una propuesta novedosa es la que lleva a cabo la Asamblea de Cooperación por la Paz (ACPP), que utiliza los viajes solidarios para impartir cursos de cooperación en Palestina, Senegal, Marruecos, Túnez, República Dominicana y Honduras. María López, coordinadora de ACPP, explica que el objetivo que persigue esta iniciativa es que los visitantes comprueben in situ el impacto de los proyectos que la Asamblea lleva a cabo en esos países. “Queremos que los participantes lleguen a tener una comprensión tan completa como sea posible de qué es un proyecto de Cooperación para el Desarrollo, de su proceso de identificación y formulación, de los mecanismos de seguimiento y evaluación, y también de sus dificultades”, prosigue López.

En ocasiones, son las mismas comunidades del país de acogida las que proponen las alternativas turísticas por los lugares en los que habitan. Movimientos de base del Valle de Manduriacos, en Ecuador, han puesto en marcha una agencia de viajes local con la intención de “contribuir al desarrollo rural y diversificar las fuentes de ingresos” de la población de esa zona, cuenta Silvia Fernández, Presidenta de Proyecto Ecuador. De esta forma, gracias al turismo responsable, ambas partes se benefician. Por un lado, los turistas disfrutan de su tiempo vacacional mientras adquieren una conciencia solidaria respecto al entorno natural y a la situación económica y social de los pueblos que visitan. Por otra, las comunidades de acogida, además de mejorar su infraestructura y de crear puestos de trabajo, pueden seguir manteniendo su cultura y tradiciones y gestionar sus propios recursos naturales.

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