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Embarazo: Síntomas

Reconocer los síntomas del parto prematuro

Las mujeres con mayor riesgo de sufrir un parto pretérmino deben estar más atentas a las señales de su cuerpo

Imagen: Jyn Meyer

Cada año se registran más de 13 millones de partos prematuros en el mundo. Cualquier mujer embarazada es susceptible, pero en la mayoría de los casos, el nacimiento antes de 37 semanas de gestación se asocia a quienes cuentan con determinados factores de riesgo. Minimizar o eliminar algunos de estos agentes predictores y estar alerta ante los síntomas y signos que señalan el inicio de un parto pretérmino es fundamental para lograr que el bebé permanezca en el vientre materno el mayor tiempo posible.

¿Qué es el parto prematuro?

Se considera que un parto es prematuro cuando ocurre antes de 37 semanas de gestación. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), supone cerca del 10% del total de nacimientos en el mundo, aunque en nuestro país el porcentaje es algo inferior y oscila en torno al 7% u 8%. En la mayoría de los casos (siete de cada diez), se inicia entre las semanas 32 y 36 de embarazo, pero también es posible en el intervalo de las semanas 28 y 32 (20%) e, incluso, antes de 28 semanas (10%).

Lo más frecuente es que el nacimiento del bebé prematuro sea consecuencia de un inicio espontáneo del trabajo de parto en la mujer gestante, aunque en ocasiones (entre el 25% y el 40% de los casos), la causa principal es la rotura prematura de membranas: cuando se rompe antes de tiempo la bolsa de aguas, con la consecuente pérdida de líquido amniótico.

Factores de riesgo

El parto prematuro está asociado, en su mayoría, a determinados factores de riesgo de la madre gestante. Algunos de ellos se pueden eliminar con el simple control de la mujer durante el embarazo, pero otros están relacionados con patologías previas o características intrínsecas de la embarazada. Estos son los más señalados:

  • Edad inferior a 17 años o superior a 35.
  • Ganancia excesiva o escasa de peso durante el embarazo y nutrición insuficiente.
  • Consumo de tabaco durante el embarazo (incrementa entre un 20% y un 30% las posibilidades de un parto prematuro) y otros fármacos o drogas.
  • Antecedentes de partos prematuros previos. Cuanto más tempranos, mayor riesgo de repetirse.
  • Embarazos múltiples. En casi el 50% de este tipo de gestaciones, el parto se registra antes de las 37 semanas.
  • Placenta previa durante el embarazo, cerca del cuello uterino o por encima de él.
  • Infecciones durante la gestación que pueden dañar al bebé y provocan el inicio del parto prematuro, sobre todo, las relacionadas con el tracto urinario o con el líquido amniótico.
  • Intervención quirúrgica abdominal durante el periodo de gestación.
  • Permanencia de un estado alto de estrés durante el embarazo o realización de trabajos físicos pesados.

Las señales de alarma

El inicio del parto prematuro puede retrasarse en algunos casos durante cierto periodo de tiempo para permitir una mayor durabilidad del bebé dentro del útero y evitar así posibles riesgos en la supervivencia o salud del niño. Para que esto sea posible, la gestante debe estar alerta ante los signos y señales que evidencian un parto prematuro y acudir al especialista en cuanto los sienta.

Los síntomas de amenaza de parto prematuro no son específicos, es decir, son posibles también en un embarazo normal y, por tanto, no hay que alarmarse en todos los casos, más bien en los embarazos que se asocian a una gestante con factores de riesgo. Algunos de los signos más frecuentes señalados por los especialistas son los siguientes:

  • Sangrado durante el segundo trimestre no asociado a placenta previa.
  • Contracciones uterinas seis semanas antes de la fecha prevista de parto, con una frecuencia de una cada diez minutos durante al menos una hora.
  • Cambios cervicales detectados mediante ecografía, como el acortamiento o ablandamiento del cuello del útero hasta 10 semanas antes de la fecha prevista.
  • Pérdidas vaginales acuosas o con signos de sangre.
  • Dolor en la parte baja de la espalda o en la del abdomen.
  • Presión en la base de la pelvis, las ingles y los muslos.
  • Rotura de la bolsa de líquido amniótico.

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