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Un toldo para aprovechar el balcón en verano

Un toldo permite utilizar el balcón aunque los rayos del sol den de pleno sobre él, y de esa forma refrescar y aportar intimidad al hogar

Imagen: Ed

Con la llegada del verano, se puede disfrutar más del balcón de una vivienda. Pero si el sol da de pleno durante gran parte el día, este lugar se vuelve demasiado caluroso. Con la instalación de un toldo adecuado, se conseguirá un espacio más habitable en los meses estivales. Este artículo detalla los diversos tipos de toldos que existen y la variedad de estructuras y distintos materiales de los que pueden estar construidos, además de la importancia de contar con la autorización de la comunidad de vecinos para su colocación.

Tipos de toldos

Antes de tomar la decisión de comprar un toldo, se recomienda valorar las diferentes alternativas: los modelos y sistemas que existen en el mercado, la complejidad del mecanismo de instalación y manejo, el tipo de lona con el que está confeccionado y variantes de color y estampados. Algunos fabricantes incluyen la posibilidad de adquirir un kit de instalación, que se envía a domicilio. Esta opción reduce el coste final en hasta un 40%, ya que permite ahorrar el gasto de mano de obra para su colocación.

Las diversas clases de toldos dependen del mecanismo de la estructura y del material y color de la tela

Cada vez son menos los toldos que se accionan de forma manual. Existen mecanismos electrónicos para activarlos mediante un mando a distancia o programarlos de tal modo que realice ciertas acciones a determinadas horas, e incluso sistemas con sensores que detectan la lluvia, miden la fuerza del viento, la intensidad del sol, etc. De forma automática, regulan la posición de esta cubierta toldo para que esté siempre en la más conveniente. Son muy sencillos de instalar y suponen prestaciones que protegen el toldo y prolongan su vida útil.

Variedad de estructuras de los toldos

En general, los toldos se pueden dividir en dos grandes conjuntos: fijos y plegables. Los fijos, aunque se pueden colocar en balcones, son más comunes en tiendas y locales comerciales, que necesitan la protección de un techo durante todo el año. Los plegables, en cambio, presentan la ventaja de que se pueden extender o recoger según lo exijan el clima y la incidencia del sol. Esto, a su vez, prolonga su vida útil, ya que la tela no permanece expuesta todo el tiempo al aire, el sol y la lluvia.

Los toldos plegables se pueden clasificar en varios grupos, según el sistema a través del cual modifiquen su posición. Los principales son los siguientes:

  • Toldos de telón: considerados como una especie de "protección universal" para balcones. Su mecanismo es muy simple: la tela está enrollada en la parte superior, como si fuera una persiana. Para arriarla, por medio de una manivela, se aprovecha la ley de la gravedad: una barra de metal le da peso y a la vez le permite mantener la forma recta. Cuando está bajada en su totalidad, puede quedar en dos posiciones: vertical (suelta, en días sin o con escaso viento, o sujeta a un soporte en la parte inferior) o inclinada, es decir, con una abertura que permite el paso de aire y claridad. Tal abertura no es regulable: su tamaño estará determinado por la extensión de los brazos que funcionan como soporte.

  • Toldos de punto recto: al igual que en el caso anterior, la lona está enrollada en la parte superior como una persiana y también posee una barra de metal que mantiene su forma. La diferencia es que cada uno de los extremos de esta vara está unido a un brazo; el otro extremo de cada brazo, a su vez, está pegado a la pared en un punto que funciona como pivote. Entonces, cuando la tela está recogida por completo, los brazos se encuentran en posición vertical; a medida que estos se van separando de la pared, la lona se extiende. Se puede regular su posición y dejarla desplegada por completo o de forma parcial.

Los toldos de cofre guardan la lona cuando está enrollada, con el fin de protegerla del aire y la humedad

  • Toldos de brazo invisible: el sistema es en esencia similar al de punto recto, con la diferencia de que, como su nombre indica, en este caso los brazos permanecen ocultos. Esto se logra gracias a que quedan plegados bajo la tela. A medida que se despliegan, la lona se extiende. Comparados con el grupo anterior, estos toldos ganan, sin duda, en el aspecto estético, aunque, como contrapartida, su resistencia a las corrientes de aire es bastante menor (en general, no toleran vientos que superen los 30 km por hora).

Además, en casi todos los modelos de los grupos mencionados, existe la variante "cofre", una estructura de metal que guarda la tela cuando está enrollada y la protege del aire y la humedad. Este sistema aumenta el precio de los toldos, pero prolonga su vida útil.

Distintos materiales para los toldos

La elección del tipo de tela del toldo dependerá del uso que se le vaya a dar y de sus dimensiones. Se debe tener en cuenta que, en caso de que el balcón ya cuente con una estructura en buen estado, se puede comprar solo la lona. En cualquier caso, las posibilidades son las siguientes:

  • Lona acrílica: este tejido sintético tiene especial resistencia a la decoloración producida por los rayos solares. Se consigue en una extensa gama de diseños y colores y, por lo general, incluye un tratamiento especial impermeabilizante y antimanchas para facilitar su mantenimiento.

  • Lona de PVC: se trata de un tejido de poliéster recubierto de PVC y se caracteriza por su impermeabilidad y porque ofrece una gran resistencia y durabilidad. Es el material más utilizado porque es más duradero que las lonas acrílicas debido a su resistencia a los desgarros. Si bien ofrece protección contra los rayos ultravioletas, tiene la desventaja de que desprende calor cuando le da el sol pleno.

  • Lona sintética con fibra de vidrio: más costosa que las anteriores, su uso está muy difundido en oficinas y comercios. Filtra los rayos solares, mejora la eficiencia energética (ya que es un excelente aislante térmico, gracias a su componente mineral), evita los reflejos sobre las pantallas electrónicas y permite regular la intensidad de la luz que llega del exterior, dado que se fabrica en distintos gramajes, de los que resultan distintos porcentajes de transparencia. Además, por su resistencia al calor, el frío y la humedad, permanece inalterable con el paso del tiempo.

Autorización de la comunidad de vecinos

La instalación de un toldo puede afectar a la fachada del edificio, por lo que antes de elegir el modelo adecuado, es necesario contar con la autorización de la comunidad de vecinos o consultar las indicaciones de sus estatutos.

Cada edificio establece las características generales que se admiten para la colocación de un toldo, como sus medidas máximas, porte y color, y las deja expresadas en sus reglamentos. En caso de no estar definida la regla correspondiente, lo aconsejable es solicitar autorización en la reunión de vecinos, con todos los detalles necesarios para que los propietarios puedan aprobar la colocación.


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