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Un sistema tecnológico que permite trabajar directamente en la pantalla sobre la imagen proyectada
El profesor conecta el ordenador y el proyector como venía haciendo habitualmente, pero esta vez en vez de quedarse en su mesa, se dirige a la pizarra y presionando sobre ella simplemente con su dedo abre una imagen satélite de España, "hoy vamos a hablar sobre el río Ebro" relata mientras traza una línea sobre el recorrido fluvial, "el Ebro nace en Fontibre y muere en el Mediterráneo" continúa, mientras abre una imagen aérea del Delta del Ebro... ésta podría ser cualquier clase de geografía en una de las aulas españolas donde ya se está utilizando la Pizarra Digital Interactiva (PDI) un recurso fundamental para la implantación de nuevos métodos pedagógicos a través de las tecnologías de la información (TIC).
- Imagen: Portal Educativo de la Región de Murcia -La Pizarra Digital Interactiva (PDI) es una herramienta tecnológica que permite la innovación por parte de los profesores en la manera de impartir las clases y asimismo captar de una forma entretenida y a la vez didáctica la atención de sus alumnos. La PDI está compuesta por tres elementos conectados entre sí: un ordenador, un videoproyector y una pantalla, de tal manera que la imagen del ordenador se transmite a la pantalla a través del videoproyector. La clave de la PDI está en la pantalla cuya tecnología aporta dos recursos fundamentales:
Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de usar una PDI son los cambios en el método didáctico que conlleva el uso de esta tecnología. El grupo de investigación Didáctica y Multimedia (DIM), de la Universidad Autónoma de Barcelona dirigido por el Dr. Peré Marques ha sido el precursor en España de varias investigaciones sobre los usos de la PDI en nuestro país patrocinados tanto por instituciones educativas como por los fabricantes de las pizarras. Una de las conclusiones fundamentales de este grupo de investigación es que el uso de la PDI "da lugar a una progresiva renovación de los procesos de enseñanza y aprendizaje que se va extendiendo a todo el profesorado e induce una notable renovación de las metodologías docentes y de los procesos de enseñanza y aprendizaje". Aunque para que esto sea posible, lo más importante es contar tanto con la actitud participativa de los alumnos como con un alto grado de implicación por parte del profesor, que por una parte tiene que aprender el manejo de la pizarra -que según todas las investigaciones son muy fáciles de usar- pero por otra tiene que estar dispuesto a introducir las modificaciones en el método de impartir las clases que requiere el uso de la PDI.
Entre los métodos y propuestas didácticas para que el proceso de enseñanza y aprendizaje se mejore con uso de la PDI propuestos por el DIM destacan:
Aunque no hemos llegado a los niveles de Gran Bretaña donde en cerca de un 80% de los colegios están implantadas las pizarras digitales, en tan sólo el último año se ha doblado la presencia de las PDI en nuestro país. Las primeras vinieron de manos de los fabricantes que cómo un modo de dar a conocer sus productos patrocinaron diversos estudios para investigar el impacto de las pizarras digitales. Así, por ejemplo de la mano de uno de ellos se instalaron en el 2005 cerca de 120 pizarras en 30 centros de enseñanza españoles para el proyecto "Iberian Research Proyect".
Entre las Comunidades Autónomas destacan Extremadura y Castilla-León. La primera ha sido la única comunidad que ha generalizado la implantación de las PDI en todos los colegios públicos de infantil y primaria, así como en los Centros de Formación de Profesores instalando en diciembre pasado casi 500 PDI. Por su parte la Consejería de Educación de Castilla-León, que venia dotando con PDI desde el curso 2005-2006 a todos los centros docentes de nueva construcción ha repartido este año 718 pizarras con sus correspondientes ordenadores y videoproyectores a los centros públicos de primaria de la comunidad.
El precio es clave en la implantación de esta tecnología, pues además del coste de la pizarra que está entre los 1.700 y los 2.000 euros aproximadamente hay que contar con el precio del videoproyector que en sus versiones medias no baja de los 1.000 euros
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