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Convivencia entre ancianos y perros: cómo afecta a su salud

Está demostrado que la convivencia con un perro aumenta el bienestar de los ancianos y mejora su calidad de vida

Imagen: normanack

Estudios al respecto han demostrado que la convivencia de los ancianos con los perros es muy recomendable para la salud de los más mayores. Menos soledad y mejor salud cardiovascular son, entre otras, las ventajas que ayudan a mejorar la calidad de vida de los ancianos que conviven con animales.

Muchos ancianos viven solos y la presencia de un perro les ayuda a no estar aislados. El hecho de convivir con un perro les obliga a salir a la calle para pasear al perro, a hacer ejercicio y a relacionarse con otras personas. Así, por un lado, la actividad física les ayuda a mejorar la salud cardiovascular y a mantener una tensión arterial adecuada.

El anciano que sale a la calle a pasear a su perro se relaciona con otras personas, por lo que reduce las posibilidades de padecer depresión. Sólo el hecho de contemplar al perro mientras duerme y acariciarle ayuda a reducir la presión arterial.

Sólo el hecho de contemplar al perro mientras duerme y acariciarle ayuda a reducir la presión arterial

Y es que la convivencia con un animal ayuda a los ancianos a sentirse útiles, porque tienen a un ser que depende de ellos, lo que les obliga a estar en forma para atenderle.

El anciano tiene a alguien a quien ofrecer cariño, amor y compañía y el perro sabrá corresponder de la misma manera. La calidad de vida de las personas mayores que conviven con perro mejora de manera notable porque: están menos estresados, se reduce la ingesta de medicamentos porque enferman menos, son más felices y se sienten menos solos.

La epilepsia

Estudios científicos realizados al respecto han demostrado que los perros tienen el instinto y la capacidad de detectar, antes de que se produzcan, los ataques epilépticos. Así que, si la persona mayor padece epilepsia, es posible que el perro se pueda anticipar a los ataques. De hecho se han entrenado perros en este sentido para que avisen de determinada manera, por ejemplo sentarse y ladrar, de que la persona epiléptica con la conviven va a tener un ataque. De esta manera, el enfermo puede sentarse antes de desplomarse o pedir ayuda antes de que se produzca en ataque.

Perros para ancianos

El perro ideal para una persona mayor, que tiene reducida su movilidad, es un animal que tenga más de tres años, es decir que no sea un cachorro. Es recomendable que tenga un carácter tranquilo, que sepa caminar despacio por la calle y sea obediente. Hay casos de perros que han sido entrenados para ayudar a los ancianos en caso de accidentes domésticos. Por ejemplo, Aprenden a pulsar un botón, con el que se activa una alarma que avisa al servicio de urgencias en caso de necesidad de ayuda.

Residencias de ancianos

El anciano puede tener la necesidad de ingresar en una residencia geriátrica y si convive con un perro tiene que separarse de él. Por desgracia, son pocos los centros geriátricos que admiten animales de manera privada. Pero cada vez son más las que incluyen terapia asistida con animales. Esta modalidad consiste en que un especialista, acompañado por un perro, aplica determinados métodos para interactuar con los ancianos, lo que ayuda a mejorar su bienestar físico y psicológico. Por ejemplo, gracias al perro el terapeuta consigue que el anciano amplíe su movilidad y coordinación de movimientos; se levanta, camina, coge objetos con la mano y, todo ello, sin sensación de esfuerzo o dolor, gracias a la motivación de interactuar con el perro.

Psicólogos, psiquiatras y estudiosos del comportamiento humano, tras numerosos estudios realizados en el campo de las terapias con animales, han llegado a la conclusión de que la relación del hombre con los animales de compañía tiene efectos muy positivos y beneficiosos. En algunos casos, ha sido imprescindible la presencia de estos animales para obtener algún resultado positivo en el tratamiento de personas con distintas enfermedades .

Las personas que llevan a cabo este tipo de terapias deben estar muy cualificadas y tener una estrecha relación con los animales para obtener resultados con este tipo de programas.

El perro ideal para una persona mayor, que tiene movilidad reducida, no debe ser un cachorro

Los animales se utilizan en terapias no sólo con personas ancianas, sino también con personas autistas, paralíticos cerebrales, enfermos terminales, personas con enfermedades mentales, trastornos del comportamiento, depresión o con personas que han sido víctimas de la violencia. En países pioneros en este campo se han desarrollado programas con animales para ayudar a personas sordas, epilépticas, inválidas y, por supuesto, invidentes.

Consejos

  • Es recomendable que el perro de un anciano tenga determinada edad y carácter.

  • La convivencia con un perro es muy recomendable para mejorar la calidad de vida y el bienestar de los mayores.

  • Son muy pocas, pero hay alguna residencia de ancianos en España que admite animales de residentes.


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