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Médicos estadounidenses demuestran que las lesiones medulares severas pueden superarse con entrenamiento

Un niño con una lesión en sus vértebras ha vuelto a andar gracias a un intenso programa de rehabilitación

  • Fecha de publicación: 7 de junio de 2008

Médicos de la Universidad de Florida (Estados Unidos) han demostrado que una persona con una severa lesión medular, incapaz de dar un solo paso, puede volver a caminar de nuevo con la ayuda de la rehabilitación. Estos expertos han hecho público el caso de uno de sus pacientes: un niño que cuando sólo tenía tres años recibió un disparo accidental mientras jugaba con un arma de fuego.

La bala entró por el tórax y se alojó entre sus vértebras cervicales. Aunque sobrevivió al accidente, era incapaz de mover las piernas. La médula no se había lesionado por completo, sin embargo no podía caminar ni mantenerse en pie; sólo arrastrarse. Un intenso programa de entrenamiento, que consiste en reproducir la marcha fisiológica, logró que el pequeño volviera a caminar con la ayuda de un andador.

El pequeño tiene ahora siete años y sigue caminando apoyado en su andador. Andrea Behrman, profesora del departamento de Fisioterapia de la Universidad de Florida, explica que este caso es la demostración de que las lesiones medulares severas pueden recuperarse con entrenamiento. Pero por desgracia, no todos los niños pueden beneficiarse de esta terapia o lograr los mismos resultados, según esta experta.

Del gimnasio a casa

El pequeño comenzó una rehabilitación convencional tres semanas después del accidente. Mejoró, aunque seguía sin ponerse en pie ni caminar. Dieciséis meses después del accidente, cuando tenía cuatro años y medio, llegó al centro médico de la Universidad de Florida. Su nuevo programa de entrenamiento consistía en trabajar una hora y media diaria de lunes a viernes en el gimnasio, aunque las sesiones se prolongaban en su casa.

En el tiempo de gimnasio, tres fisioterapeutas intentaban que el pequeño reprodujera su marcha natural. Movían sus piernas una y otra vez como si caminara sobre una cinta continua. Los ejercicios continuaban en casa con ayuda de sus padres. Tras 76 sesiones con sus fisioterapeutas y más de dos meses de tratamiento, el pequeño logró dejar atrás la silla de ruedas y caminar ayudado por un andador.




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