Entrevista

Álex Iranzo, neurólogo especializado en trastornos del sueño del Hospital Clínic de Barcelona

«En el trastorno del sueño REM, el sueño es vivido físicamente como real»
Por Jordi Montaner 21 de enero de 2008
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Imagen: Ned Raggett

Como tantos padres, Álex Iranzo ha pasado horas con sus hijos contemplando una y otra vez ese antiguo vídeo de Walt Disney que hace las delicias de los más pequeños. La casualidad hizo, sin embargo, que advirtiera en ‘La cenicienta’ (1950) un rasgo neurológico característico de la enfermedad del sueño REM (fase de Movimiento Rápido de los Ojos, por las siglas inglesas de Rapid Eye Movement, que tiene lugar en el último tramo del ciclo del sueño) identificado en los años ochenta. Además, la visión sistemática de las películas de Disney ha permitido a Iranzo identificar una amplia gama de los desórdenes del sueño, incluyendo pesadillas, sonambulismo, excesiva somnolencia diurna e insomnio nocturno y desorden del ritmo circadiano, entre otros. Los resultados han sido publicados recientemente en la revista ‘Sleep Medicine’.

¿Los animales también padecen trastornos del sueño REM?

En efecto. Durante los años sesenta se identificaron rasgos de este trastorno tanto en ratas como en perros. En humanos no se describió el síndrome hasta 1986. Pero, al parecer, los guionistas de ‘La cenicienta’ conocían perfectamente en qué consistía ya en 1950. La escena a la que me refiero no aparece en el cuento original de Charles Perrault (1697) ni en la posterior adaptación de los hermanos Grimm (1812), así que es obra del equipo de guionistas formado por Ken Anderson, Homer Brightman, Winston Hibler, Bill Peet, Erdman Penner, Harry Reeves, Joe Rinaldi y Ted Sears.

Disney no se quedaba corto a la hora de contratar a guionistas.

Lo que le permitía ir más allá del cuento en sus películas, reproducir situaciones o escenas propias de una observación detallada de la realidad. La escena del perro Bruno se repite con otro perro en ‘La dama y el vagabundo’, película de 1955, en la que tomaron parte también algunos guionistas de ‘La cenincienta’. También en ‘Dumbo’ (1941) hay una escena de sueño en la que aparecen elefantes rosas, icono propio de determinadas alucinaciones…

Las antiguas películas de Walt Disney encierran curiosidades que harían las delicias de los estudiosos de la mente humana, ¿no es así?

«Miguel de Cervantes ya describió con cierta exactitud las agitaciones de un trastorno del sueño REM en ‘El Quijote’»

Sí, es cierto, aunque muchos años antes Miguel de Cervantes ya describió con cierta exactitud las agitaciones de un trastorno del sueño REM en ‘El Quijote’. Concretamente, ilustra cómo el Quijote, soñando, hacía como si blandiese una espada cuando en su sueño era atacado por un gigante.

Pero soñar no es una enfermedad.

Lo malo del trastorno del sueño REM es que los núcleos cerebrales fallan y el sueño de un ataque es vivido físicamente como si no fuera un sueño. Los pacientes pueden dar patadas o golpes, pueden gritar o expresar un ataque de pánico sin ni siquiera despertarse. El cerebro es incapaz de ‘frenar’ esos impulsos subconscientes.

Parece cosa de locos.

No existe necesariamente una comorbilidad psiquiátrica en estos pacientes. Sí, en cambio, hemos averiguado que se trata en general de personas ya mayores, en quienes la aparición de este cuadro semejante a una ataxia o una epilepsia puede predecir la inminencia de un trastorno cognitivo, enfermedad de Parkinson o demencia. También hemos averiguado que es más común en hombres que en mujeres.

Recuérdeme cómo acusaba el perro Bruno, en ‘La cenicienta’, ese trastorno de conducta del sueño REM.

Tal como ilustro en el artículo de ‘Sleep Medicine’, que escribí en colaboración con el neurólogo estadounidense Carlos H. Schenck y un experto en la obra de Disney, Jorge Fonte, el perro Bruno empieza a aullar mientras duerme, ladra, gime y mueve las patas como persiguiendo a alguien. Se conoce que algún guionista de la película debió advertir ese curioso comportamiento en un perro de su vecindad (que padecía trastorno del sueño REM) y se le ocurrió llevarlo a la gran pantalla.

Y, puestos a investigar, ¿qué más han hallado en la filmoteca infantil?

Hemos buscado alteraciones del sueño en 46 clásicos de Walt Disney y en más de 500 cortometrajes, desde 1937 hasta el 2005, y en tan extensa revisión hemos visto repetida la escena, además de en ‘La dama y el vagabundo’, en el largometraje ‘Tod y Toby’ (1981) y en el corto ‘El día del juicio de Pluto’ (1935). Como rasgo más sofisticado, en ‘La dama y el vagabundo’, el perro Triste perdía simultáneamente su sentido del olfato y la memoria, que son dos características asociadas con el trastorno de la conducta del sueño en fase REM en humanos y que no fueron descritas hasta mucho después.

PIERNAS INQUIETAS
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Imagen: Matthew Bowden

La inquietud investigadora de Álex Iranzo no se circunscribe sólo a la obra de Walt Disney. El especialista de la Unidad del Sueño del Hospital Clínic ha identificado recientemente una variación genética que predispone a sufrir el llamado síndrome de las piernas inquietas. Dicho síndrome afecta a un 10% de la población y se considera uno de los motivos principales de consulta clínica por insomnio. Tendido en la cama o en un sofá, cuando el paciente debiera obtener una máxima relajación, experimenta en cambio una sensación molesta y constante en las piernas que sólo se alivia al moverlas.

«Lo malo es que muy pocos pacientes relacionan este trastorno con el sueño y pasan un promedio de cinco años buscando remedios o consultando a otros especialistas sin dar con su origen». Y el origen no es otro, al parecer, que una anemia ferropénica, y el hecho de que la mitad de los pacientes con síndrome de las piernas inquietas tenga un familiar de primer grado con idéntico trastorno sugiere que hay una conexión genética.

En un estudio publicado en la revista ‘New England Journal of Medicine’, el equipo de Iranzo, investigadores del centro de CODE Genetics de Reykiavik (Islandia) y de la Emory University de Atlanta (EE.UU.), han comparado datos clínicos y genéticos de 688 pacientes con síndrome de las piernas inquietas y más de 16.000 controles sanos. «La variación genética descrita en el trabajo se encuentra en el cromosoma 6 e involucra a un gen llamado BTBD9». Ser portador de esta copia duplica la susceptibilidad de enfermar, y tener las dos copias multiplica por cuatro el riesgo de padecer el síndrome de las piernas inquietas.

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